Autor: TÁCITO. 
   Declaraciones  :   
 Propósitos, realizaciones. 
 Ya.    23/06/1973.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

EDITORIALES Y COLABORACIONES

DECLARACIONES

PROPOSITOS-REALIZACIONES

Publicamos hoy el primero de los artículos firmados por Tácito. No se trata de una persona, sino de un grupo que quiere expresarse colectivamente bajo ese seudódímo. Sobre sus trabajos llamamos la atención de los lectores.

QUE la designación de presidente del Gobierno, desdoblado de la Jefatura del Estado, ha sido bien acogida en los sectores politizados del país, es evidente. Que la reciente declaración política del nuevo Gabinete ha despertado interés en la clase política, es cierto, ya que parece presagiar la intención de poner en rodaje los mecanismos previstos en la Ley Orgánica del Estado. Que tales acontecimientos hayan calado hondo en la masa del pueblo español, nos tememos, desgraciadamente, que es más dudoso.

¿Cuál es la razón de esta actitud? Quizá la misma declaración señala las causas y trata de arbitrar sus soluciones. El nuevo Gobierno resalta la necesidad, por un lado, de crear los cauces, apropiados para una mayor participación de los españoles en el derecho y responsabilidad de intervenir en la "cosa pública", y, por otro, pone especial énfasis en que el desarrollo económico debe traducirse, como causa a efecto, en una mejor redistribución de la riqueza creada, que es tanto como lograr una más eficaz Justicia social.

Ambos propósitos tienden, en definitiva, a dar una mayor fuerza a la relación gobernante-gobernados, base de toda legítima acción política.

AHORA bien, 1a declaración gubernamental que comentamos —ella misma lo reconoce al referirse a la continuidad con los anteriores Gobiernos presidí dos por el Jefe del Estado—reitera principios y propósitos que el español ha leído y escuchado en precedentes ocasiones. Si toda enunciación de las fincas maestras que han de inspirar la actuación de un nuevo Gobierno tiene, por su propia naturaleza, que ser genérica, y amplia, no es menos cierto que el "pulso" de los gobernantes se mide por las realizaciones concretas que con Imaginación y realismo llevan a la práctica.

No es extraño escuchar en importantes sectores esta pregunta: ¿Se abrirán, al fin, esos cauces de participación, cuyo concreto estudio y propuestas se encarga por el Gobierno al Consejo Nacional, cuando dicho organismo ya presentó, hace monos de cuatro años, un proyecto de asociaciones que nunca pasó de ser tal proyecto, a pesar de su aprobación formal en el órgano colegiado del Movimiento ?

Es preciso, para que el pueblo no pierda la fe, que esta duda sea resuelta en sentido afirmativo. Confiamos en que será asi, tanto por la fidelidad del gabinete a las formulaciones por él proclamadas como porque éstas se acomodan a la Ley Orgánica del Estado y demás Fundamentales del Reino. La actitud que el Gobierno adopte ante las elecciones municipales, convocadas para el próximo otoño, serán la primera prueba de su espíritu y su talante.

Cada vez es más necesario que el español se sienta personaje activo del quehacer cotidiano nacional. Las razones son varias y convergentes: la necesidad de preparar hombres públicos en número suficiente para los relevos que deberán ir produciéndose; la conveniencia de sacar a la mayoría de la opinión de su estado actual de atonía política; el prever con tiempo la base del consenso colectivo sobre e¡ que deberá descansar y consolidarse la forma monárquica de la futura Jefatura del Estado; el abrir cauces de acción por los que pueda discurrir, desde ahora, la pluralidad de opciones que, cobijadas bajo Ja institución, permitirán subvenir el día de mañana al desgaste político de los equipos gobernantes, al diálogo leal y al. contraste de soluciones propio del dinamismo normal de toda comunidad política en desarrollo.

EL binomio básico de la vida política, autoridad-libertad, está explicitamente abordado en la declaración programática del Gobierno. Para nosotros, el grado de madurez de una comunidad política viene dado por el grado de desarrollo de la libertad alcanzada, y la máxima obligación del gobernante ha de ser en nuestro tiempo organizar con acierto un sistema jurídico de libertades públicas, garantizado tanto frente al abuso del poder como frente al abuso que de ellas hagan los ciudadanos. Es éste uno de los retos fundamentales que la política actual plantea a los pueblos y singularmente a sus dirigentes. Confiamos en que el nuevo equipo ministerial sabrá darle respuesta adecuada.

UN último tema, merece destacarse: el del regionalismo. El riesgo del regionalismo en España ha sido siempre el de] cantonalismo, al que se llega cuando las tendencias centrífugas de la periferia prevalecen sobre las fuerzas centrípetas de la unidad nacional.

Pero es evidente, también, que la concentración total de los poderes en una instancia central, suprema y única, cuando lleva consigo la pérdida absoluta de toda intervención de las regiones, conduce a la paradójica situación de que al efecto disgregador de los separatistas de la periferia se añada el efecto, igualmente nocivo, de los que actúan, sin quererlo, como separadores desde el centro. Es necesario hoy día intuir fórmulas nuevas tal vez inéditas, que soslayen ambos inconvenientes.

Uno de los hechos más característicos de la política contemporánea, incluida la propia de las democracias occidentales, viene dado por la conciencia colectiva que los ciudadanos tienen de ver reducida su intervención en la vida pública al hecho de emitir su voto en el acto electoral. Aunque ello no es poco, se tiende a crear instancias de decisión administrativa, e incluso política, de alcance reducido, de radio inferior al nacional, ceñido a determinadas dimensiones territoriales que responden a áreas históricamente consolidadas y dentro de las cuales el ciudadano puede intervenir con mayor frecuencia, con más facilidad, con mayor conocimiento de causa.

La futura ley de Régimen Local, cuya discusión no debe demorarse, podría recoger este propósito.

DEJAREMOS para otro trabajo el análisis de aquellas cuestiones que se refieren a las relaciones internacionales y con la Santa Sede.

Hoy solamente queremos expresar nuestra esperanza en las realizaciones, consecuentes con los propósitos que se han hecho públicos por el Gobierno. Y confiar en que se crearán las condiciones para que el español no se inhiba del quehacer cotidiano nacional, para convertirse en un mero depositante de su confianza en unos gestores, por calificados que éstos sean, que le van resolviendo sus problemas mediante un crecimiento exclusivamente económico, pero a falta del desarrollo y la participación que nuestro pueblo reclama.

 

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