Autor: J. I.. 
   Corpus polémico     
 
 Ya.    23/06/1973.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

Corpus polémico

UN sector nada desdeñable de la prensa del Norte, amplificado por el eco de otro sector Importante de la prensa de toda España, grafías a los diligentes, si no exactos, servicios de ciertas agencias de prensa, ha hecho que millares de españoles se rasguen las vestiduras con escándalo: los obispos de Pamplona y San Sebastián han suprimido la. procesión del Corpus. A quienes no aceptan fácilmente que los obispos tomen medidas graves sin graves razones, las noticias les sumen al monos en la perplejidad. ¿Qué habrá pasado de veras?

No juzgaremos intenciones, pero señalaremos nuestra extrañeza ante el celo de aquellos católicos y sacerdotes que parecen haberse propuesto sostener a la Iglesia atacada por sucesores de los apóstoles. "El Pensamiento Navarro" del día 20 de Junio publica un editorial recuadrado, "Con profundo dolor", en primera página; da la nota de la vicaria pastoral en la página novena; el lector llega a leerla con un juicio formado ya adverso o no la lee.

La prensa de toda la Península amplifica los graves términos de una nota de la Hermandad Sacerdotal de San Ignacio de Loyola (versión regional de la Hermandad Sacerdotal Nacional de San Antonio Claret), y so1o porque esta nota existe se entera de que una decisión episcopal existe, porque la primera es noticia y no la segunda. Creemos haber sido de los pocos que se han puesto al habla telefónicamente con el Obispado de San Sebastián para publicar nuestra breve nota clarificadora del día 21.

NO se han ahorrado adjetivos. "Nuevo paso de creciente secularización" llama la Hermandad a la pretendida "supresión de la procesión del Corpus", y se pregunta con no reprimida ira ni medido lenguaje: "¿Es que acaso nuestro pueblo se ha descristianizado de tal manera que no puede soportar y» la presencia de Jesucristo sacramentado por sus calles?"

Dos canónigos del cabildo donostiarra—y el extracto lo tomamos de un periódico bilbaíno que a su vez lo recibe de una agencia naciona1—no sólo califican de "disparatada" la medida de! obispo de "suprimir la procesión del Corpus", sitio que subrayan su "responsabi1idad tremenda" al acabar con una procesión multisecular recomendada por el Concilio de Trento y cuya celebración preceptúa el Código de Derecho

Canónico. "Es monstruoso" afirman los dos canónigos—que esta "autodemolición" de la Iglesia la haga precisamente el obispo de la diócesis, movido por grupos de presión calificados de "conspiradores" y promotores de "sociología barata.".

En eí caso de Pamplona, el periódico citado añade a sus críticas del "proceder del Arzobispado" la sorprendente anotación de que "desde hace años se viene oscureciendo él fulgor del día del Corpus Christi con el manto del Día Nacional de Caridad.

VENGAMOS a los hechos. Tanto en Pamplona como en San Sebastián se ha celebrado la procesión del Corpus y se ha cumplido la recomendación del Concilio de Trento y el precepto del Derecho Canónico, precepto que, por cierto, menciona expresamente "el prudente juicio del obispo" y no el de nadie más.

Bajando, pues, el registro de sonido, podrá hablarse de amplitud del recorrido de la procesión del Corpus, pero no de su falta. Y convendrá que nos apresuremos a añadir que en la capital de España, dónde era tradicional que una larga procesión recorriera calles tan alejadas de la catedral como Carretas, la Puerta del Sol y el primer tramo de la calle Mayor, siguió este año el camino más breve a la plaza Mayor, concentró a los fieles en un tercio de! área de ella y volvió en breve, después de una misa, a la catedral: todo ello sin interrupción .de tráfico, con más densa piedad, con asistencia de las autoridades civiles y sin escándalo de nadie.

SEGÚN el canon 1290, la procesión es el paso del pueblo de un lugar sagrado a otro lugar sagrado, conducido por el clero, para excitar la devoción, de los fieles; y cualquier comentario al Código, por ejemplo, el de la B. A. C., recuerda que puede hacerse procesión volviendo al mismo punto de donde la procesión partió, "como ocurre de ordinario" y como ocurrió en Madrid, San Sebastián, Pamplona. La alusión del canon 1291 a la procesión del Corpus es para obligar la asistencia de los clérigos y para prohibir que ese día se haga más de una sola procesión en la ciudad. (Pero no debe olvidarse que en la mayoría de las naciones el Corpus es día laborable y no hay procesión, pese a que el Derecho Canónico tiene validez universal.)

EN España existe ademas del Derecho una gloriosa y respetable tradición que, repetimos, es cierto que se ha cumplido en los dos casos objeto de polémica. Respecto al modo del cumplimiento rige lo que el mismo canon 1291 preceptúa: "Si no existe costumbre inmemorial en contra ni las circunstancias de los lugares, según el prudente juicio del obispo, aconsejan otra cosa", la procesión será única y, según el canon 1295, los ordinarios procurarán extirpar los abusos y garantizar aquella reverencia y compostura que tan convenientes son a los actos religiosos.

Tanto en Pamplona como en San Sebastián—y en Madrid—, los obispos se encuentran con "una serie de dificultades en la forma, recorrido y clima religioso". (En el caso de San Sebastián tendremos que recordar que la carretera nacional número 1, de Madrid a Francia, tiene dos puntos de estrangulamiento necesario ,en las cercanías de la catedral, dificultad grave, especialmente a mediados de junio; como si en Madrid se cortase el tráfico de la carretera al aeropuerto y Barcelona.)

El arzobispo de Pamplona recuerda que "a la fe en la presencia real del Señor 1e es connatural su manifestación externa i y pública", y por ello, aun restringiendo el recorrido, "recomienda a todos los fieles la asistencia a estos actos".

¿Es lícito hablar de un pueblo "que no puede soportar ya la presencia de Jesucristo", y es honesto hablar de "autodemolición" de la Iglesia ?

J. I.

 

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