Autor: Figueroa, Emilio de. 
   Inflación y formación de precios     
 
 Ya.    03/07/1973.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

INFLACIÓN V FORMACIÓN DE PRECIOS

LA coyuntura económica nacional sigue mostrando el mismo signo inquietante, a saber: la persistente elevación de los precios. Hay quien se consuela diciendo que esto es algo que a todos los países afecta y que, por tanto, no debe preocuparnos de una manera especial; otros piensan que se trata de un mal endémico, para el cual la ciencia económica no ha encontrado aún el adecuado antídoto; existiendo, por último, un grupo de cínicos o de picaros que consideran que, en tanto la inflación no perjudique a sus propios Intereses, no hay por qué alarmarse. Naturalmente, todas estas posiciones son Inadmisibles.

Ni la inflación española es Idéntica a la padecida por otros países, ni la, ciencia económica se baila inerme frente al fenómeno inflacionista, ni mucho menos el alza continua de los precios es algo que carezca de graves implicaciones económicas, sociales y políticas para «1 conjunto de la sociedad.

Cualquier estudiante ,de economía de principios de los años treinta que consultora un buen manual de entonces," como, por ejemplo, el libro d« Gustavo Cassel, para saber en qué consistía la Inflación, hallarla en sus páginas una definición parecida a la siguiente: "La Inflación es un alza general de precios provocada por la existencia d* un volumen excesivo de medios de pago en poder del público."

CON arreglo a este concepto, la Inflación se debía—siguiendo la teoría cuantitativa ´tradicional—a un exceso de dinero. Por eso, en aquella época, la única misión de las autoridades monetarias consistía en vigilar atentamente esa partida del, balance del banco emisor llamada la "circulación fiduciaria". Algunos economistas pretendieron dar una prueba científica de esta teoría echando mano de la "correlación estadística", y calcularon el coeficiente de correlación entre las alzas de precios y del dinero. Pero esta verificación empírica no demuestra absolutamente nada con respecto a la causación lógica del fenómeno.

Así, por ejemplo, un coeficiente de correlación de 0,90 entre el aumento en el volumen del dinero y el alza en el nivel general de los precios Jo único que demuestra es que existe una probabilidad del 81. por 100 de que las causas que han provocado la expansión monetaria sean las mismas que han hecho subir los precios.

En 1940, lord Keynes publicó un pequeño libro (complemento de su "Teoría general") que llevaba el sugestivo titulo de "Cómo pagar la guerra", en el que se exponía claramente el concepto de "inflación de demanda" y el modo da contrarrestarla. Posteriormente se ha aceptado la "inflación de costes" como otra interpretación alternativa del fenómeno inflacionista y la política dé rentas como la terapéutica adecuada para combatirla.

LA existencia de un mecanismo de propagación inflacionista hace inútil la indagación de las causas originarias una vez que el fenómeno está ya en marcha. Como han demostrado los profesores Samuelson y Solow, una inflación persistente lleva consigo un exceso de demanda, un alza excesiva de costes, una expansión monetaria y un desequilibrio presupuestario, con lo cual su tipificación carece de sentido.

La política antiinflacionista está, condenada al fracaso si se carece de un mecanismo equilibrador de los precios. En una economía de mercado la oferta y la demanda deberán ser libres para que pueda alcanzarse una situación de equilibrio. La estructura oligopolistica y monopolista de la mayoría de los mercados y la práctica de los precios administrados han introducido elementos de rigidez y de arbitrariedad en la formación de los precios que hacen muy difícil el logro de la estabilidad. Los controles de precios y la política de rentas, como medios de combatir la inflación, han fracasado en todas partes, dado que perturban el funcionamiento normal de una economía de mercado basada en una constelación congruente de costes y de precios que obedecen a unos principios inmutables de utilidad y rendimiento, cuyo imcumplimiento implica la crisis total del sistema.

Emilio DE FIGUEROA

INFLACIÓN DE PRECIOS

El querer compaginar la economía de mercado con una arbitrarla formación de los precios, basada en la fuerza relativa de los grupos de presión, tiene que llevar inevitablemente a la frustración y al desequilibrio acumulativos. La única alternativa posible a una economía de mercado es la planificación total del socialismo, con todas sus consecuencias para te, libertad e iniciativas privadas.

LA formación de los precios puede obedecer a los siguientes criterios: a) e través de la libre determinación de los mismos por las fuerzas del mercado; b) con cargo al presupuesto (precios políticos);

c) con un designio ¡puramente contable dentro de unía planificación total de la economía.

El procedimiento de los precios administrados, basado en aplicar a los costes de producción un margen fijo de recargo ("mark up") para fijar el precio de venta, conduce, por sí mismo, a una espiral inflacionista. En estas condiciones todo aumento, justificado o no, de costes se traduce "ipso facto" en un alza de precios que repercute de nuevo en los costes, y asi sucesivamente.

Todo intento de frenar la expansión de la demanda por medio de la política monetaria y fiscal se traduce entonces en lina contracción de las inversiones, en una acumulación de "stocks" y en una disminución de la cartera de pedidos, lo que empeora las expectativas empresariales, incrementa el paro y reduce el ritmo de desarrollo del país, sin que los precios dejen de subir, a causa de la menor productividad provocada por la infrautilización del equipo productivo y de la mano de obra (Inflación con estancamiento o "stagnflation").

La alternativa que se les plantea, pues, a las autoridades encargadas de la política económica, ai quieren llegar a una avenencia o compromiso ("trade off") entre los diferentes objetivos (estabilidad de los precios, pleno empleo, desarrollo económico y equilibrio exterior), es respetar (y hacer que se respete) la economía • de mercado o Instaurar la planificación total, lo cual no es otra cosa que una decisión política.

Emilio DE FIGUEROA

Catedrático

 

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