Autor: Adrio Arrojo, Manuel. 
   El Instituto de Estudios Políticos realiza una importante elaboración de ciencia política  :   
 Ha publicado cuatrocientos libros y tiene una biblioteca de más de cien mil volúmenes y de mil seiscientas revistas. 
 ABC.    10/03/1962.  Páginas: 2. Párrafos: 22. 

EL INSTITUTO DE ESTUDIOS POLÍTICOS REALIZA UNA IMPORTANTE ELABORACIÓN DE CIENCIA POLÍTICA

HA PUBLICADO CUATROCIENTOS LIBROS Y POSEE UNA BIBLIOTECA DE MAS PE CIEN MIL VOLÚMENES Y DE MIL SEISCIENTAS REVISTAS

Por MANUEL ADRIO

EN el miamo "Año de la Victoria", aún la sede del Gobierno en Burgos, un Decreto que lleva la firma de Francisco Franco creaba él Instituto de Estudios Políticos. "Es de gran conveniencia—decía el texto fundacional—• un Organismo que Investigue con criterio político y rigor científico los problemas y manifestaciones de la vida administrativa, económica, social e Internacional de la Patria." Ante España se abría una nueva Era legislativa y se pretendía llenarla con normas adecuadas a la realidad naciente. Atrás quedaban una serie de páginas en blanco, borradas por el esfuerzo de tres duros años y, sobre ellas, había que escribir postulados que respondiesen en todos sus aspectos a la ambición histórica del Movimiento Nacional. La tarea se encomendaba al Instituto de Estudios Políticos.

Por la plaza de la Marina Española han pasado ya, .entre otras leyes, el Fuero de loa Españoles, la de Sociedades Anónimas, de Expropiación Forzosa, la de los Derechos de la mujer, etc. Todas ellas están incorporadas a la vida nacional y cumplen política y científicamente con las exigencias de la realidad administrativa y social de la nueva ´España. Han sido redactadas por estudiosos de la ciencia política y elaboradas concienzudamente en el laboratorio minucioso que se ha montado en el palacio del antiguo Senado, en alambiques que son libros y por químicos que son documentados especialistas, procedentes de las más diversas escuelas políticas, lo que ofrece un conveniente contraste que se refleja en la moyor objetividad de los estudios y dictámenes.

El Instituto de Estudios Políticos respira con pulmones propios. Ya mayor de edad, veintidós años cumplidos, acomoda su organización a las exigencias de su cambiante anatomía; asi, se ha estructurado en siete secciones, a las que van a parar todos los estudios de anteproyectos o proyectos que se le encomiendan al Instituto. De la- sección correspondiente, el dictamen pasa a la Comisión Permanente, repleta de nombres famosos en,ciencia política, económica, social y jurídica, y posteriormente se eleva a la Secretaría Generar del Movimiento. Tarea simple y eficaz que Estudios Políticos puede realizar mediante consulta voluntaria de cualquier organismo estatal, por remisión gubernamental o por propia iniciativa.

Pero ésta no es la única misión que tiene´ encomendada el Instituto. El Decreto de creación le obligaba "al misino tiempo a la formación política superior de elementos destacados en las nuevas generadones"; nuevas Ordenes le han ido sumando obligaciones y hoy es uno de Jos Organimos mas complejos y completos de la nación.

"Nuestra función primordial, me resumía el actual director del Instituto, don Manuel Fraga Iribarne, es la acumulación de materias sobre temas políticos de todo el mundo." Todo en Praga es acumulación de ciencia política. El Instituto, desde su mandato, ve crecer de manera generosa estanterías y archivos con libros, revistas y recortes.

La sala donde Fraga Iribarne me recibe parece una moderna librería. Sobre una mesa, que supongo de despacho, se amontonan libros y revistas: las estanterías que bordean la habitación contienen cantidad de volúmenes y sobre otras tres mesas, repartidas por la sala, hay más libros y más revistas. En las butacas, convenientemente distribuidas, se exhiben 24 colecciones de Cuestiones actuales", "Escritores políticos", "Clásicos políticos", "Pensamiento político", etc. Predomina lo político. Estamos en el despacho del director del Instituto de Estudios Políticos.

Después de hacer un sitio entre los libros, nos sentamos. "El ritmo de nuestras publicaciones crece cada año en proporciones voluminosas—>me dice Praga, quizá justificando la presencia de tanto libro— En 1961, por ejemplo, hemos publicado un 300 por 100 más que el anterior, y para 1962 intentamos superar estas cifras. Hasta el momento, el Instituto lleva editados 400 volúmenes." Yo pienso que todos deben de estar en el despacho del director.

—.¿No tendrán biblioteca?

—Dos, tenemos dos; y muy completas. Una, la del antiguo Senado, que está bajo usufructo del ´Instituto y que engloba las del Infante don Antonio, constituida por un gran fondo de libros del siglo XVIII, la de Eduardo de Hinojosa y la del historiador Gómez de Arteche. La biblioteca del Senado tiene aproximadamente den mil volúmenes con gran profusión de temas políticos del siglo XIX español y primeros artos del XX. Hasta 1923, en que, como se sabe, cerró el Senado.

—También—sigue explicando Fraga—tenemos la del Instituto, formada a partir, de 1940. Por tanto, excepto esa laguna de veintisiete años, el Instituto posee la más rica colección de libros políticos de España.

Nos levantamos y me conduce a las bibliotecas. Entramos en la del Senado, donde cuatro jóvenes estudiantes consultan libros, y me muestra la distribución y clasificación de los volúmenes, guardados en artísticas vitrinas dieciochescas. Pero aquí nos detenemos poco tiempo; Fraga parece tener -prisa y yo le dejo hacer. Nos encaminamos al primer piso y mientras yo subo las escaleras de una en una, Fraga lo hace de tres en tres. En el rellano me entreabre una puerta: "Es la biblioteca del Instituto", dice, y cierra. Me conduce a un salón cercano, que me parece un pasillo. "Sí, sí, confirma, tiene muy mal aspecto, pero yo estoy orgulloso de él." "Es la sala de revistas", dice sonriente y calmoso como si ya se le hubiesen acabado las prisas.

Mientras Fraga habla, yo voy hojeando, las revistas. Las encuentro de todos los países del mundo y, naturalmente, en todos los Idiomas; me extraña que todas ellas son de fecha reciente: Las más antiguas se remontan al año 1963. Se lo digo a Fraga y contesta: "La creación de la Sala es reciente y está en ¡periodo formativo. Actualmente hay 1.646, de las cuales, 785 han sido adquiridas por intercambio con las cinco revistas que bimensual, trimestral o cuatrimestralmente, edita el Instituto."

Al pasillo (perdón, sala de revistas) da una puerta que se abre a otra sala que ellos llaman Centro de Documentación. Es otro de los orgullos de Fraga ; no me lo dice, pero no hay más que mirarle. "Ya le dije—me recuerda—que nuestra principal misión es la de acumular materiales sobre temas políticos mundiales, y aquí, en esta sala, realizamos una importante labor relacionada con este fin." Sobre una mesa un reducido equipo de trabajo, tijeras y goma en ristre, y dominio de idiomas en la cabeza, recorta periódicos y revistas, (preferentemente extranjeros, y después de clasificarlos, los Introduce en unas carpetas: Kuwait, Congo, etc.

El Centro de Documentación está dividido en tres partes. La primera, un fichero de artículos de revista; la segunda, fichero de artículos de prensa y la tercera, colección de folletos. También; como en la sala de revistas, los temas son recientes. Obra del tiempo que lleva en el cargo don Manuel Fraga Iribarne. Al director del Instituto le cuesta abandonar estas salas "de mal aspecto"; pero que son "suyas". Ahora soy yo el que "tira" de él.

—´¿Qué hacen ustedes con estos ficheros? ¿Quién puede usarlos? ¿Y las bibliotecas?—le pregunto.

—Mire usted, esto es para mi la base del Instituto. El decreto de creación nos ordenaba la Investigación científica de todas las manifestaciones de la vida administrativa, económica, social e internacional de 3a Patria, y esto no puede realizarse con gran rigor si no se posee un buen material político. Por otro Jado, las cinco revistas que publicamos y los numerosos libros que edita el Instituto, exigen la existencia de cantidad de material. ¿Que quién puede usar este archivo y las bibliotecas? Pues todos nuestros funcionarios y colaboradores. Aparte de esto, hemos expedido más de quinientas tarjetas de lector para que graduados, estudiantes universitarios e investigadores, tengan entrada en nuestras salas.

—Otras funciones del Instituto...

Hemos regresado a su despacho y, tan rodeados de libros como en las bibliotecas, Fraga me explica.

—Ajustándonos al Decreto fundacional, el Instituto se preocupa, en todo momento, de la formación superior de elementos destacados. Durante 1901, seis miembros del Instituto han obtenido otras tantas cátedras de Universidad, y, actualmente tenemos un buen número de becarios que a la vez que se forman, colaboran en nuestras publicaciones

—Por otro lado —continúa Fraga Iribarne—el Instituto lleva a cabo una importante labor de divulgación cultural repartida entre cursos y conferencias, que se procura que tengan el gran Interés de la actualidad.

Últimamente, hemos realizado un ciclo de Conferencias sobre "La Empresa" que ha teñido una gran acogida. A éste, como a otros ciclos, hemos traído a destaca das personalidades. Próximamente, el día 16, iniciaremos un curso sobre "Las relaciones Internacionales en la Era de la guerra fría", que durará hasta Junio y al que acudirán, como conferenciantes, prestigiosas figuras nacionales y extranjeras.

Fraga me habla después de la ayuda que otros organismos estatales, prestan al Instituto. Elogia al Ministerio de Hacienda y cuenta y no acaba de las mejoras que se van a realizar en el antiguo Palacio del Senado.

Cuando salgo a la calle, nueve de la tarde, muchos coches permanecen alineados en la plaza de la Marina Española. Por las ventanas del Instituto sale la luz, que penetra en la noche. Dentro, bajo las luces, sobre las mesas, con libros, revistas y folletos a la vista, quedan estudiosos de la ciencia política que Investigan con rigor científico los problemas nacionales y mundiales. Material tienen.

Manuel ADRIO

 

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