Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   América descubre a España     
 
 ABC.    04/06/1964.  Página: 43. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

MADRID, JUEVES 4 DE JUNIO DE 1964

ABC

EDICIÓN SEMANAL AEREA DE INFORMACION GENERAL AÑO XV N.° 753

PRENSA ESPAÑOLA, S. A.: REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61, MADRID. APARTADO NUM. 43

AMERICA DESCUBRE A ESPAÑA

QUE es lo que hizo que fuese un éxito espectacular —estadístico y plástico—la concentración convocada por el padre Peyton para propagar el rosario en familia? La pregunta es pertinente porque, ante una superficial visión, había muchos elementos en La iniciativa que podrían, parecer colocados a "contramano" de la época y momento. Primeramente se trataba de la propagación de un rito vocal y colectivo en una hora que tiende, hasta la más vaporosa sutileza, a la interioridad religiosa: a la oración mental; a la "oración" en su pleno sentido, que algunos contraponen al "rezo" Luego se montaba todo un tinglado & la americana—publicidad, camiones, masas, televisión, tribuna—para propagar una devoción medieval y ancestral costumbre en la tierra de su fundador, Santo Domingo. Había un cierto declive expuesto a que pareciera que se trataba, como decía antaño Antón de Montoro, de "vender miel al colmenero": de propagar con aires de "cocacola" un producto nacional. Hablo con el tono bacilón e irresponsable de la calle. No faltaba quien se estiraba un poco con aire antañón de "cristiano viejo" frente a la gran maniobra misional y catequística.

Hasta en un nivel más alto y sutil se planteaba el acto un poco a "contrapelo", por ser eminentemente maríano. No se oculta que por los que sienten una legitima preocupación obsesiva por la remoción de obstáculos frente a los separados se han propuesto sobriedades y economías en torno a la mariología. Los "separados" han dicho: "no nos separa de vosotros María, sino el marianismo". Y, entonces, algunos tácticos se han puesto a denunciar una pretendida inflacción o "morboso gigantismo" en las doctrinas o prácticas mariológicas. Como Mana es el gran silencio del Evangelio—apenas media docena de menciones—todo lo que se ha construido en su honra lo ha construido la mente especulativa y congruente. Por eso la teología mariana ha tenido ritmo de piropo y su piedad vuelo de exageración. Se dijo como principio fundamental: "De María nunquam satis": de María nunca se puede estar satisfecho de haber dicho bastante... Y es frente a este galope de afectos y congruencias, amenazado de desbocarse, frente a lo que algunos han dicho "basta”

frente al "nunca es bastante" tradicional. En el Concilio llegaron a chocar ambas tesis implícitas, en las posiciones del cardenal de Viena y el cardenal de Manila. Y la ligereza superficial llegó a decir un día que la Virgen había perdido la votación por sesenta votos...

Pero nosotros, los españoles, cuando hemos oído esas cicaterías o contarriñas, antes que oponer ningún argumento dialéctico, hemos dicho, sencillamente: "¡Ave María Purísima!" Que es lo que decimos cuando nos asombramos o cuando nos asustamos, con comprimida teología hiperbólica y exclamativa. Estábamos, pues, bien preparados psicológicamente para este acto ruidoso. No fue»

creo, menos exageración jurar el dogma de la Inmaculada seis siglos antes de proclamarlo, que propagar, con aire electoral, el rosario, siete siglos después de fundarse.

Madrid, corazón de España, se encontraba a si mismo al hallar que le importaban de América un catolicismo militante y hacia fuera, de aire libre, grito y movilización. Estaba encantado. Los pañuelos flameaban al aire como palomas que habían encontrado su viejo palomar. Don Agustín Muñoz Grandes decía sus avemarias como sí arengase al propio Santo Domingo. Antonio Bienvenida desafiaba con su voz de trueno a todos loa toros laicos o puritanos; la familia de López Ibor era una colmena mañana que fabricaba en la copa de un árbol su miel y su zumbido; el campesino y el obrero parecían hacer en una tribuna "lo de todos 3os días", con la sencillez de la verdad. El rosario recobraba todo su auténtico sentido; su ser secular y nuevo. Porque con todo ese aparato mecanicista y americano venía a propagarse una devoción que en el siglo XIII significó precisamente el primer intento de introducir la meditación misterios en la oración vocal: avemaría. ES rosario es una meditación gritada: y una contestación machacona frente a los albigenses.

Tuvo ya la sustancia con trarreformista y españolísima de las fiestas del "Corpus" o los autos sacramentales. "Al que no quiere caldo, taza y media", al que no quiere marianismo, cincuenta veces "Dios te salve, María..." Se comprende que el padre Peyton hablara de esa manera deslumbrada. Su oración fue-ron palabras de amor a la deriva sobre un arroyo de lágrimas. Estila romántico que en nada se parecía el desmayo sajón en el Parlamento o en la radio. Más bien recordaba a fray Luis de Granada cuando, al ir a predicar de la Pasión, decía: "Passio Domini Nostri..."; y ya no podía seguir, inundado de congoja. Porque lo que pasaba era que aquel acto americanizado y publicitario se había ido españolizando minuto a minuto. América descubría a España. Cuando el sol, al final, entre los nubarrones amenazantes y contenidos, doraba la tribuna, todo, se había vuelto ya del todo español. Hasta el padre Peyton...

José María PEMAN

De la Real Academia Española

 

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