Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   Coloquio     
 
 ABC.    14/12/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

COLOQUIO

CRISTO rey no es un título arbitrario y ante conciliar. La Iglesia lo encontró en el Evangelio.

—Sin embargo, cuando los paisanos de Cristo, arrebatados por sus milagros, lo quisieron hacer Rey, Cristo desapareció y se escondió.

—No quería que lo «hicieran» Rey. Pero cuando Pilatos, que actúa varias veces en el Evangelio como" teólogo involuntario —como un «teólogo a palos» que hubiera dicho Moliere—, le pregunta: «¿Luego Tú eres Rey?», Cristo lo acepta. Huyó del verbo «hacer»; confirmó el verbo «sen».

—De todos modos la palabra Rey produce efectos de temporalidad. En la República se utilizó mucho para los vítores nacionalistas. Pepe «El Algabeño>>, el torero sevillanísimo y valiente, cuando con unas copas de más, en una juerga flamenca, surgía la diaria, disputa política acababa siempre gritando: «Viva Cristo Rey.» Y en seguida unos puñetazos. Y amanecía.

—Era el grita del cristianismo bélico. En Granada, en una «roa», en una cueva del Albaicín, a la gitana vieja encargada de animar el baile, en oficios de «jaleadora», le ti gritar: «Viva la misa de doce.»

—La palabra rey unida a Cristo tiene en su entraña conceptual un declive inevitablemente activo y belicoso. Suena a guerrilla, «comando» o «maquis» del asfalto, al no tener montañas a la mano. Se califican de legionarios o cruzados y arremeten contra los grabados de Picasso o su taller y casa. Dudosa operación para acreditar a España en el mundo y fortalecer un Reino que no es de este mundo.

—El entusiasmo produce expresiones deficientemente teológicas que sólo el mismo entusiasmo disculpa o justifica.

—Sin embargo, «cruzados» se pueden llamar sin excesivo escándalo los que heredan el fuego del levantamiento del 18 de Julio, que ha sido repetidamente apelado «Cruzada».

—las sonoras evocaciones históricas deben heredarse siempre «a beneficio de inventarios». Las Cruzadas de paso para Jerusalén pasaban por Bizancio y facilitaban la comunicación de Occidente con los humanistas bizantinos. Las Cruzadas fueron una exportación de Edad Medía» y una importación de Renacimiento. Como flete de retorno vinieron al oeste europeo Minerva y Mercurio.

—¿Mercurio también?

—Desde luego, las Cruzadas fueron como una licencia de importación de especies y perfumes. Las primeras—clavo, canela, jengibre—animaron la dieta flatulenta y feculenta de la Edad Media. Lo mismo los perfumes. No nos. damos cuenta de cómo apestarían a sudor el Cid o doña María de Molina. Las Cruzadas importaron el buen olor.

—Por eso no puede aprobarse como «cruzada» la agresión antipicassiana. la primera aparición de ese estilo guerrillera fue la de Savonarola en Florencia, al frente de un grupo de «bambinos» iconoclastas centra la estatuaria clásica. En España el primero que lo ensayó fue un religioso polemista a la cabeza de un grupo de jóvenes que rasgaron por las esquinas los carteles que anunciaban la película «Gilda», en la que debutaba .Rita Hay worth; otro furor contra la estatuaría y el Renacimiento. Además, Rila se llama Cansino de apellido; y su abuela vendía hasta hace poco, en Sevilla, las famosas tortas de aceite «Cansino»; lo que es mejor modo de ser fiel al Renacimiento.

—En París han hecho algo mejor con el «Arlequín» rosa de Picasso.

—¿Qué han hecho?

—Lo han robado en una galería que le tenía puesto como precio veinte millones de francos.

José María PEMAN De la Real Academia Española

 

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