Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   El Hombre-Resumen     
 
 ABC.    28/04/1959.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Fuente: ABC MADRID Fecha: 28-04-1959 Página: 3

DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN

GENERAL

DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN

GENERAL

FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA

DIOS dirige al mundo según un sistema pedagógico de libro de estampas. Todo lo pone delante de los ojos, en claras figuras de bulto. Las "Vidas paralelas" de Plutarco, fueron todo el doctrinal del mundo clásico. El "Año Cristiano", todo el doctrinal del mundo crístiano ¿Y qué son estos dos libros sino dos grandes "albums" infantiles, en el primero de los cuales los hombres fueron coleccionando estampitas de Héroes y en el segundo, estampitas de Santos?

Ha habida luego un periodo de filosofia abstracta que pretendió que las ideas nacieran" simplemente, dentro de la cabeza, sin pasar por los ojos, filosofía propia de pueblos nublados, sin sol para ver las cosas cara a cara y con humedad suficiente para que nazca en los cerebros ese musgo ideológico. Así Kant creía que lo más sustancial de las cosas era, una esencia vaga e incognoscible, que él, por ponerle un mote, llamaba el "noúmeno". Pero nuestros padres los griegos, hombres de" sol y olivos, creían que lo que había que extraer del meollo de las cosas era el Numen: o sea una. figura con ojos y boca que las representara plásticamente. El Amor era una señorita con poca ropa o un angelito con flechas; la Sabiduría, una matrona con casco y lanza y asi todas las cosas. Ahora la velocidad de la vida y los medios plásticos conocimiento—cine, escaparates, anuncios, carteles, televisión—aumentan el prestigio de la imagen y anulan los orgullos abstractos. La televisión, por ejemplo, está acabando con la ´ filosofía pura y creando una nueva mitología. Después de todo la Mitología fue la televisión de los griegos.Ya, por ejemplo, el Tiempo tiene otra vez cara y ojos. Ya hay personas "Que se resfrían por lo que dice "el hombre del tiempo".

La humanidad, dócil secularmente a este modo de pedagogía el bulto plástico—, Presumió, en cada época, el signo de sus ideales en un tipo de hombre ejemplar. Así la Edad Media fabricó el "caballero". El Imperio español el "hidalgo". El dieciocho francés, el "filósofo". El diecinueve inglés, el"gentleman", .Todos, éstos son hombres-signo; resúmenes vitales de la época, con un decálogo y.una tabla de valores específicos. Sus mandamientos y sus limitaciones no son los generales de la humanidad cristiana otros arbitrario y superpuestos que aluden a los ideales y objetivos de su época. Así, el caballero podía liarse con una aldeana, pero no podía hablar mal de una dama. En cambio, el hidalgo no podía hablar mal de ninguna mujer, pero no importaba mucho que se liara con

una dama. El, "gentleman" podía hacer trampas en el amor o en la política, pero no en el "tennis"; podía abusar de un negro pero no de un caballo. Todos éstos son pequeños tipos mitológicos que aluden al repertorio de obsesiones temporales de su hora, distinta de la moral común.

Pero vino luego ese período que dijimos de intelectualismo abstracto, y la humanidad, perdido su poder de fabulación, se quedó sin Mitología. No hemos construido el hombre resumen que aluda radicalmente a las aspíraciones de nuestra hora.

¿Qué pinceladas habrían de perfilar ese hombre típico; ese nuevo caballero andante, hidalgo o "ganfleman"? Ya hemos visto que la técnica de estas fabulaciones es la exageración radical y compendiosa de las aspiraciones de la hora. Nuestra hora vibra, con un furor social, igualitario, universalista, redentor de hombres y pueblos inferiores; exaltados de lo más radical de la existencia humana. Si no se le da pronto ese tipo ejemplar de nuevo hidalgo y caballero andante de la redención humaba, la época se buscará su tipo y resumen en esa especie de hidalgo al revés que es el "gamberro. El gamberrismo es como un gas que, por una ley física, llena el vacío que deja vacante una inexistente y renovada hidalguía ejemplar.

Y téngase en cuenta que esos hombres tipos los ha forjado siempre cada época, más con psicología publicitaria que auténticamente moral. Todos son un poco convencíonales: son, un gesto ostentoso por encima de todo. Por eso algo insinuaron del nuevo tipo de la época los ácratas y socialistas al construir ese ejemplar convencional del "líder" que cuando iba llegando a la estación donde le esperaban sus secuaces se ponía una boina y se pasaba a un coche de tercera. Era nada más que un gesto. Pero también era un "gesto" la afabilidad del hidalgo

Spínola en el cuadro de- "Las Lanzas" o el modo de usar el tenedor del "gentleman". La época necesita un ostentoso y gesticulante paradigma humano de austeridad, dé, igualdad social: una andante caballería de la nivelación humana. La Reina Julia de Holanda va en bicicleta por la calle. El Rey de Dinamarca me adelantó a mí, una vez, por una carretera, guiando, solo, su automóvil. Un Papa recorta la cola de. los cardenales y otro manda retirar a los guardias que le escoltan, diciéndoles con humor; "No so molesten... no pienso hacer nada malo" Oliveira Salazar le abre una vez la puerta de su piso a un visitante-^-"es el día de salida de mi criada, ¿sabe usted?"—, y vive años de la renta ética de ese gesto. Como Pío Baroja fabrica su bravia reputación intelectual a medías con su prosa y con su boina.

Todos éstos, no. son más que apuntes. para construir el gesto y perfil del nuevo hidalgo, ejemplar que necesita inpresionar al mundo con su agresividad moral y austera. Ya digo que si decálogo y las contenciones del hombre -típico varían con cada época. Para el hidalgo era no sólo permitido, sino aconsejable e! caminar muy tieso: Para el "gentleman" eran atributos propios "el castillo o la cacería. Para- el nuevo caballero andante de la sociología que el mundo necesita, lio es aconsejable ni la tiesura, ni la cacería, ni él castillo.

No sé si los españoles nos hemos enterado bien de esto. Hace poco un forastero resumía, su impresión de España diciendo que "era un país que había decidido enérgicamente industrializarse... y que en seguida sí había puesto a vivir ´como"si ya se hubiera industrializado", La sustancia social y el propósito de ¡a hora son buenos, pero falta el gesto convencional. Toda tarea tiene su gesto propio. Ni a la azafata del avión le divierte tanto ofreceros una limonada, ni al´ "maítre d´hotel" le extasía tanto deciros que el plato del día es excelente: pero es el gesto del oficio. La consigna de la prosperidad es "trabajo y austeridad". Los españoles no hemos sabido cumplirlo por. entero. En la hora filipina de los muebles incómodos y la ropilla negra, ´ hubo mucha austeridad, pero poco trabajo, poca economía industriosa. Ahora, hay mucho trabajo, pero no tanta austeridad. No es que yo diga que ofrezcamos nuestra dedicación, como San Francisco, a la dama Pobreza. Pero sí es cierto que el nuevo caballero andante de esta época social debe tener como Dulcinea la, dama. Sencillez.

José María PEMAN. de la Real Academia Española

 

< Volver