La fantasía del comunismo y los hechos     
 
 ABC.    31/03/1961.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA FANTASÍA DEL COMUNISMO Y LOS HECHOS

La Prensa soviética ha publicado un relato muy prolijo del reciente viaje realizado por Kruschef a través de las regiones agrícolas rusas, en el que ha invertido dos meses. Motivó el viaje el acucado descenso de la agricultura soviética, puesto de relieve ante el Soviet Supremo en el pasado enero, con la dimisión del ministro de Economía Rural, Matzkevitch, como consecuencia. Ha querido Kruschef estudiar sobre, el terreno las causas de esta decadencia, estimular a los campesinos para que perseveren en el esfuerzo y, a la vez, castigar en los mismos sitios donde se han producido las crisis a los responsables. Y así lo ha hecho.

LES cifras de las cosechas causaron sobresalto por su disminución; la agricultura soviética rendía menos que en los tiempos zaristas: 86 millones de toneladas para 160 millones de habitantes en 1913. contra 130 millones de toneladas para 210 millones de habitantes en 1960. Era la derrota y el derrumbamiento de los sueños y promesas del comunismo. ¿Cómo ofrecer a la población soviética, sin inspirar risa, un próximo avance superior a la producción norteamericana?

Kruscheí ha fustigado a los culpables, ha hecho algunas concesiones sin relajar demasiado la rigidez del dogmatismo comunista, y ha repetido en once largos discursas, de tres y cuatro horas de duración cada uno, las invitaciones a desarrollar un mayor esfuerzo "que será espléndidamente recompensado". Les decía: "Desplegad celo, promoved iniciativas, organizad racionalmente vuestro trabajo" Las exhortaciones del jefe soviético iban por este camino: "No seáis remisos en vuestra labor, ni os conforméis nunca con vuestros rendimientos. Practicad la emulación socialista, aplicad el sistema de primas a la mayor producción y trabajad con entusiasmo, porque merece la pena". ¿Para qué? Al dar la respuesta, se recreaba Kruschef en la pintura de futuros cuadros de prosperidad y opulencia a que es tan propensa su imaginación: Por el trabajo alcanzaremos pronto una abundancia superior a la de Estados Unidos y seremos desbordados por un olcaje de leche, dé buen pan y de sabrosas salchichas que llenarán hasta rebosar la copa de comunismo".

Pasar de estas bodas de Camacho a otras situaciones igualmente óptimas, de carácter ideológico, no era difícil. En ninguno de los discursos faltaron les fascinantes anuncios del triunfo total en el globo terráqueo, y de la proximidad del paraíso comunista, cercano, casi al alcance de las manos. En Alma Ata, capital de Kazaghstan, proclamaba: "El dominio del mundo por el comunismo no es un deseo personal mío, sino una convicción profunda fundada sobre la teoría del desarrollo de la sociedad humana. Por lo tanto, dicho triunfo no depende de mi, ni de nadie. Es sencillamente que a la Humanidad no le queda otro ni mejor camino que el que conduce al comunismo. Por uso, el porvenir es nuestro"

Mientras se prepara esa apoteosis, es necesario aceptar pequeños contratiempos, como el del retroceso de la agricultura soviética a los tiempos del zarismo. Y si las masas carecen de pan y mantequilla, disfrutan en cambio de naves espaciales como premio a cuarenta largos años de escaseces y trabajos forzados. Lo importante, escribe la "Pravda" es mantener tenso el espíritu beligerante del comunismo. Dice esto porque se ha advertido cierta flojedad en la moral combativa del "homus sovieticus", ignorante tal vez de saber por qué y para qué combate si el triunfo le ha de venir a la mano de manera inexorable. Sin embargo, el fermento de decepción se filtra a través del telón de acero y se propaga por otras extensiones.

El comunismo italiano acusa un descenso de trescientos mil afiliados en un año. El comunismo francés atraviesa grave crisis motivadora de depuraciones y bajas. En Alemania oriental continúa la huida a bandadas, a razón de unos tres mil alemanes por semana, en su mayor parte técnicos, obreros especializados, profesores. "El triunfo del comunismo en Alemania oriental corre peligro—ha dicho Ulbricht—si debido a la presión política ejercida contra técnicos e intelectuales, éstos siguen escapándose hacia la zona occidental".

No acaban ahí ios ejemplos: dos años de comunismo han bastado para convertir a Cuba, una de las naciones más ricas y florecientes de América, en un país rebocado en miseria. China roja rectifica en estos momentos sus Comunas, causa de escaseces y hambres jamás conocidas.

Por todo lo cual, si la fuerza ofensiva de la U. R. S. S. como potencia imperialista es más grande que nunca, el poder del comunismo como ideología declina y va cada vez para menos conforme las gentes lo conocen mejor o lo sufren.

 

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