Autor: Sierra, Ramón. 
   La Memocracia     
 
 ABC.    31/03/1961.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA MEMOCRACIA

Por lo que estos días vemos, en un solo punto coinciden determinados sectores dirigentes del Oriente y del Occidente: en la necesidad de perturbar la paz que reina en España y Portugal desde hace varias décadas. En la manera de resolver loa verdaderas problemas que angustian al mundo, discrepan. Todas las demás crisis que oscurecen el panorama internacional pueden postergarse: el desarme, Berlin, los países tiranizados por Rusia, Laos, Formosa, Indonesia, el Tibet, el Oriente Medio, Cuba... Lo urgente, lo que aglutina muchas voluntades es hacer ensayos de "congolización" en Angola y redimir a los pobres cautivos políticos españoles, a esos discrepantes que, en medios casos, sólo temen, de verdad y para suerte suya, a los inspectores de la contribución sobre la renta. Cuando vivían en el seno de los regímenes democráticos que tanto añoran—de boquilla—no tenían necesidad do llevar dobles contabilidades ni de preocuparse por las visitas de los funcionarios del Fisco.

Lo acaban de decir enI frances: lo importante es establecer en todo el mundo regímenes democráticos—del modelo en boga—, aunque que se trate de edificios institucionales mal construidos. No se conocen fórmulas mejores. Ningún pueblo tiene derecho a beber en la fuento de sus más genuinas tradiciones, ni de resolver, como le plazca y le aconseje su experiencia, el gran problema de coordinar el orden con la libertad. Quieren que los españoles volvamos a disfrutar de aquella paz, de aquel orden y de aquella libertad que se refleja en el inventario de acontecimientos tan oportunamente recordado por ABC bajo el título "Como se vivía en España hace veinticinca años". Aspiran a que los portugueses inicien otra nueva saratanas política que reproduzca el alucinante y demencíal ciclo histórico que comenzó el 1 de febrero de 1908, cuando caía asesinado en Lisboa el Rey Carlos, y terminó, definitivamente, el 15 de abril de 1928.

el día en que el general Carmona fue proclamado presidente de la Repúblíca, y Oliveira Salazar, días más tarde, tomaba posesión de la callera de Hacienda.

Esta última ofensiva contra España y Portugal es un espectáculo deprimente. Revela la confusión y el desorden que mina la salidez de las defensas espirituales del Occidente. De poco nos van a servir los ingenios, bélicos si no sabemos, en definitiva para qué, por quienes y por qué van a ser puestos en uso.

No hay Estado Mayor eficiente con una retaguardia. dísumida, en la que es posible atentar las subversiones, donde tienen confortable cobijo todos los resentidos y aliados del Oriente, los que, legalmente amparados, constituyen, .sin disimulos, las quintas columnas del enemigo. Bastaría el hecho indiscutible de que España v Portugal constituyan un baluarte anticomunista para que fuésemos no sólo respetados, sino mimados y premiados. Sucede exactamente lo contrarío.

Pero lo curioso es que todos esos pueblos que han divinizado la palabra "libertad" cuando llega la hora de sus vacaciones o el momento do colocar sus reservas no tienen reparo alguno en cruzar los Pirineos, para desbordarse por la Península Ibérica; y si nadie se le ocurre cruzar con el mismo fin, e1 telón de acero, donde, ni parecer, y por lo poco que se oye hablar, no existen ni países sojuzgados ni presos políticos. Lo que demuestra que no son esos pueblos los que quieren perturbar nuestra paz, sino gozar de ella, y que los responsables son otros: los que, con una mentalidad do imbéciles, secundan los desesperados esfuerzos do las personas y los símbolos derrotados en 1.° de abril de 1939. La memocracia: ese es el verdadero peligro para españoles y portugueses.—Ramón SIERRA.

En tanto que uno no se ponga, por la caridad en el lugar de los demás, no se puede saber concretamente lo que se le decia Justicia (Mona Ancel.)

 

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