Autor: Laredo, Claudio. 
   Nueva crisis en Siria  :   
 Damasco parece más inclinado a una unión con Irak que con Egipto. 
 ABC.    13/11/1963.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

NUEVA CRISIS EN SIRIA ES LA TERCERA QUE SE PRODUCE ESTE AÑO

DAMASCO PARECE MAS INCLINADO A UNA UNION CON IRAK QUE CON EGIPTO

Damasco 13 (madrugada). Ha quedado constituido un nuevo Gobierno sirio, encabezado por el presidente de) Consejo Revolucionario, mayor general Hamin Al-Hafez.

El-Hafez es miembro del partido Baas, cuyos dirigentes más destacados fueron acusados recientemente por el presidente de la R. A. U. de "reaccionarios". El-Hafez sigue ostentando la Comandancia suprema de las Fuerzas Armadas sirias.— Efe.

Tánger 12. (Crónica telegráfica de nuestro corresponsal.) La nueva crisis gubernamental siria hecha pública hoy es casi un trámite para el partido Baas. Estaba previsto y de hecho se produjo hace ya unas semanas, cuando Salah Bitar fue objeto de críticas duras y se halló en minoría durante la última, reunión del Consejo nacional del partido. El general Hamin El Hafez consideró que no era aquél el momento propicio para hacer pública lo que podría parecer una escisión en el partido. Se hallaba en preparación la unión militar sirio-irakí. Salah Bitar vio asi aparentemente renovada la confianza, pero sabía que sus días al frente del Gobierno estaban contados. Era el tibio, el hombre de las componendas, y ello no se ajustaba a la linea recta y estricta que necesitaba el Baas.

El Gobierno de Salah Bitar que acaba de dimitir sólo tenía tres meses de existencia. Había sido constituido el 4 de agosto último. Sucede a otro Gobierno del propio Bitar formado el 13 de mayo de este año y que sustituía a otro Gabinete del mismo Bitar del 9 de marzo. Bitar asumía el Poder después del golpe de Estado que había dado el partido Baas, respaldado por una parte del Ejército.

En realidad, estas crisis sucesivas a lo largo de un período tan corto no han sido sino cambios de dirección hacia un endurecimiento progresivo del Baas. La rigidez interna del partido ha llegado con- el general Hamin El Hafez a un punto, en que el político un poco acomodaticio que es Bitar puede difícilmente encajar junto, y ello a pesar de que el Gobierno que acaba de dimitir estaba formado casi en su totalidad por personalidades del partido. Fue constituido después de la represión sangrienta del complot pro-nasseriano el 18 de julio último.

Hace poco menos de dos semanas el partido definía en siete puntos su programa de socialización en el plano interno y de arabismo en el internacional. Es lo que el partido va a pedir al nuevo equipo que se forme. Será también el encargado de anunciar espectacularmente dentro de unos días la unión económica sirio-irakí.—C. L.

PARA luchar con alguna probabilidad de éxito contra la hegemonía de Abdel Nasser y su país dentro de una Federación árabe ha sido necesario que los partidarios del principio de "primus ínter pares" admitieran la unidad, por lo menos en principio, aunque con algunas modificaciones importantes, no gratas al prohombre egipcio. Cualquier político que fuera adversario de la unidad habría sido barrido por la popularidad de Gamal Abdel Nasser y las fuerzas que le eran leales en los diferentes países, principalmente en Siria y el Irak. De esa dualidad de criterio, de ese juego sutil y matizado deriva la posición un tanto paradójica del partido Baas. No le es posible dejar de proclamar la necesidad de crear una sola nación árabe, aunque al mismo tiempo ha de luchar contra las tentaciones de predominio de Egipto, con más de veintiséis millones de habitantes, la reputación del valle del Nilo, la personalidad extraordinaria de su jefe y su reciente industrialización. Ni Siria ni el Irak representan en el mundo árabe tanto, como Egipto, si bien, por otra parte, tienen menos problemas, porque son países de escasa densidad de población. En cuanto al Irak, dispone de dos ríos que fertilizan el suelo y de ricos yacimientos petrolíferos, realidades que le permiten rivalizar con el país del Nilo en el terreno de la economía.

La unidad sirio-egipcia—República Árabe Unida — no tuvo, ni pudo tener, larga existencia. El extranjero no es nunca popular, ni siquiera si habla el mismo idioma y profesa la misma religión. En el hemisferio occidental encontramos varios ejemplos que confirman la regla. Los sirios hablaban cada vez con mayor insistencia y amargura de la dominación egipcia, de falta de tacto por parte de los representantes de El Cairo, hasta que tales sentimientos hostiles estallaron en un golpe de fuerza que Abdel Nasser no supo, o no quiso, repeler por la fuerza de las armas, para evitar una sangrienta lucha entre pueblos hermanos.

Si la separación de Egipto—prácticamente, la disolución de la R. A. U.—hubiese tenido por jefes a antiunionistas, la nueva independencia de Siria no hubiera tenido porvenir. Para que el pueblo sirio aceptara la situación actual fue necesario, Indispensable, que la nueva política fuera representada por amigos de la unión, si bien bajo forma distinta de la anterior. Había que sustituir la absorción por una Confederación en que fuera respetada la personalidad de Siria, que en la etapa anterior sólo figuraba como "la provincia del norte de la R. A. U.". El partido Baas, representativo del socialismo árabe, y que mantiene el principio de la independencia de cada país dentro de la unión, era el llamado a desempeñar tan delicado papel. Salah Bitar gozaba de suficiente prestigio para emprender la obra, pese a los violentos ataques de El Cairo. Podía contar con la cooperación de los creadores del socialismo árabe, siempre preparados y muy dispuestos a intervenir en la polémica. Entre todos han conseguido que Adbel Nasser no pudiera presentarles como "lacayos del imperialismo occidental" o del "sionismo". Hacían y siguen haciendo buen papel de árabes intachables, leales a la causa, enemigos de Israel como el que más. En una palabra, eran y son nacionalistas, antisionistas y más partidarios de la unidad federal que de la simple y absoluta unión; se parecen al general De Gaulle, que tampoco se opone a la Europa unida, si bien manteniendo el principio de la "Europa de las Patrias". Lo que decimos de Siria se refiere también, aunque necesariamente en menor grado, al Irak. Cuando quedó eliminado el general Kassem (nombre que quiere decir "división"), había que cuidar que El Cairo no encontrase un pretexto para intervenir en los asuntos de la antigua Mesopotamia. Por esta misma razón Bagdad tuvo que desarrollar una política que a ratos parecía contradictoria, porque una línea recta habría sido extremadamente peligrosa. Siria y el Irak son vecinos, tienen frontera común; mientras que Egipto es, en el fondo, un país norteafricano, cuyo futuro, condicionado por el valle del Nilo, está ligado a un acuerdo con el Sudán, y es probable que a otro con Etiopía.

¿Qué significa en este conjunto la reciente crisis en Damasco? Se habla mucho de la unión, o federación, sirio-irakí. Los dos paises están destinadas a cooperar estrechamente. Hamin El Hafez, en Siria, y el mariscal Aref, en Bagdad, serán los protagonistas del estrechamiento de relaciones, molesto para Egipto y Nasser.

 

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