Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   Carta a Raimundo Fernández Cuesta     
 
 ABC.    19/02/1960.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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CARTA A RAIMUNDO FERNANDEZ CUESTA

QUERIDO Raimundo: Aquí estoy, en mi rincón, donde hay más claro sol y tiempo más largo, Trabajando Como siempre, y oyendo desde lejos el zumbido de la capital en torno a un artículo mío—"uno más" para mí—que escribí hace unos días.

Sabía yo que Emilio Romero, el director de "Pueblo", es un excelente novelista. Ahora veo que, además, es un excelente periodista o empresario de Prensa, pues sabe montar tan. bien entre estos rebullicios de premios y concursos que ahora gustan tanto, éste, tan original en los usos periodísticos, de premiar, no una comedia, una novela o un articulo cualquiera, sino uno precisamente que replique al mío. Aquí estoy, pues, con la cabeza pregonada, como mi tocayo "El, Tempranillo", esperando lo que resulte. Desde luego, creo que yo soy el que estoy más fuera de concurso y no me pienso en la obligación de contestar a cuanto se escriba, pues no me parece que el intento de "Pueblo", que incluso ha calificado de "homenaje" a mi humilde persona, consista en pagarle a los demás para que yo • trabaje.

Pero a ti si quiero corresponderte con esta carta, puesto que, como avanzada de los concursantes, has escrito un artículo noble, limpio y amistoso, cuyo tono ejemplar quiero agradecerte por lo que tiene de invitación a los convocados. Asi nuestro previo diálogo de madureces sirva para dar diapasón y tono al futuro orfeón juvenil!

Tú te muestras conforme con cuanto yo dije de repudio de cualquier "Monarquía cortesana, fiestera o de camarillas. Lo que te pasa es que consideras que el temor de que esto venga es argumento demagógico y sin trascendencia. Naturalmente: eso no podía se: tu temer y tu argumento objetante, Y probablemente, los jóvenes que escriban, que no serán de la masa media, puesto que escriben. dirán que éste tampoco es el recelo de estos y que yo heminimizado el argumento. Sin embargo, no creas que yo me inventaba este recelo construyéndome mi maniqueo artificioso de sermón convencional" o dedicándome, a alancear moro muerto. Yo recogí ese argumento de mil conversaciones, cartas y diálogos con muchachos de buena fe que no van mucho más allá en su conocimiento de lo que es la Monarquía. Poco antes de escribir este, artículo me impresionó, en un coloquio de un Colegio Mayor, la monótona repetición de ese recelo y argumento. Son muchos años—ya para sesenta, si quitamos el esfuerzo intelectual de "Acción Española"—en los que el vacío se ha llenado, en no pocas mentes, con cuatro cromos y litografías mundanas.

Tú no niegas nada de eso. Tú lo que haces es suplementar mi articulo exponiendo tu "otra Babia" tu argumento más penetrante, va del todo político, que es el recelo de que la Monarquía pudiera venir con un deliberado proyecto, olvido o repudiación de todas aquella ideas o principios que constituyen el sistema político que España se dio hace veinte años"; esto, dices, que es "lo que preocupa a los que temen a Rusia o China". Yo no soy más que un escritor y no un" político ni definidor de la Monarquía. Pero a esto te digo que si una Monarquía cortesana me parecía pueril una Monarquía arnnesica me parecería suicida. Creo que una Monarquía católica, "social, tradicional y representativa del futuro, no tiene que tener sobre el Reino actual más revisionismo que aquel que el propio sistema a sí, mismo se concede cuando al hilo evolutivo de las circunstancias, revisa muchas veces sus accidentales posiciones.

Todo está en concentrar esta fidelidad radicalmente en las ideas y principios y valores del sistema que no son, en definitiva, diferentes de los de nuestra Monarquía católica, social, tradicional y popular, y no dar a cada detalle del sistema-Una petrificación que éste no se da a sí mismo. Porque si el sistema se llama inflación, no se llama estabilización, o viceversa Si ha plasmado en las Leyes fundamentales la concepción monárquica es porque se desea hacer funcionar sobre España -las virtudes de consolidación y amplificación- que constituyen su esencia.

En resumen, que lo único que tendría que añadir ésta al sistema actual creo yo que son aciertos perfiles y normalizaciones jurídicas que el mismo sistema, aun sin Rey, ya anuncia que se irá dando. Así, por ejemplo, tendría que darse, tardé o temprano, cierta constitución más perfecta de la expresión del pensamiento en la Prensa para que no pueda ocurrir que se esté "suponiendo" sobre este tema tan fundamental de la Monarquía todo cuanto se quiera en imaginativas suplencias de vacíos o silencios, o en libre circulación incontestada de tendenciosas malicias. La prueba de que esto es necesario es el alborozo y jolgorio con que todos los sectores y toda España ha acogido esas tres palabras de, "Pueblo" "invitación al diálogo"; como si pieza tan elemental de la civilización como el "diálogo" es, estuviera arrumbada y fuera preciso pagar diez mil pesetas para repararla y ponerla otra vez en movimiento.

Y únicamente me queda referirme querido Raimundo a algo de que hablas al final de tu artículo y que me importa dejar claro para que los que puedan venir detrás no trabajen sobre un malentendido. Bien claro está, en mi artículo, que para insistir en el carácter popular de nuestra tradicional Monarquía, dije que a mí Isabel la Católica me parece algo así como una presidenta de Acción Católica o una regidora de la Sección Femenina.

Claro está que empleo esa asimilación no como medición de, genialidades excepcionales. sino como indicación de un nivel medio de mujer españolísima. Tú consideras eso irreverente. No lo entiendo; O eres más devoto quejyo de las reinas, o menos qué yo de las regidoras femeninas. Yo las acerco unas a otras en la entrañable línea de una popular españolidad: la que yo quiero en la Monarquía, cuyos titulares en punto a protocolo, énfasis o séquitos, tendrían que quitar más bien que, añadir. En esa línea es dónde yo asimilo esa tipología femenina a la Reina Católica: pues hasta se da el detalle de que cuando ésta visitaba los pueblos para más confundirse con ellos, se vestía el traje regional de la comarca, para lo que tenía un cumplido guardarropa de faldas justillos y refajos folklóricos. ¿No está esto también en la entrañable línea psicológica de la Sección Femenina que ha creado los "Coros y Danzas" y la rehabilitación de los vestidos populares?

Y con esto pongo fin y te agradezco que me hayas dado ocasión a. aclarar cuanto, me interesaba de mí articulo. No creo que tenga que hacer otras réplicas. Tanto más cuanto que se dice que "Pueblo" no sólo va a publicar el articulo que premie, sino cuantos le gusten de los que reciba. Si yo hubiera, pues de contestar a toda esa simpática avalancha juvenil que parece que frente a mi modesto artículo concita "Pueblo". sería demasiado cierto que Emilio Romero quisiera que para mí "la paz empiece nunca". Un fuerte abrazo.

José María PEMAN

de la Real Academia Española

 

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