Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   Cartas de ella a su amiga     
 
 ABC.    06/07/1960.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

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GENERAL

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CARTAS DE ELLA A SU AMIGA

NO sé si habrás leído en la Prensa el resumen de un artículo que sé ha publicado en América sobre las costumbres españolas. Se asegura en él que en los "cines" españoles no se permite que estén juntos los hombres y las mujeres. Y asegura muy formalmente que para que un caballero pueda sentarse al lado de una dama en un "cine" debe antes exhibir al acomodador el certificado de la parroquia de estar casados por la Iglesia.

Te escribo esto por si te pregunta acerca de la veracidad de la extraña noticia Peter, el americano rubio, que nos presentaron la otra tarde en el "bar". Ha venido al servicio de helicópteros de la base de Rota. Nos hemos encontrado varias veces. No he visto ser más idéntico de alma y de cuerpo: todo él. por dentro y por fuera, está enjabonado, terso, impasible y afeitado eléctricamente.

Peter ha aprendido veintitrés palabras de español. Y lo terrible es que le sobran para lo que tiene que decir. Por eso le justa mucho ir al "cine", que es siempre una vacación de la palabra y muchas veces, una vacación del pensamiento. Vanas veces me ha propuesto ir juntos al "cine"; para poder estar callado. Pero a mí me interesa, más que vayamos al "bar", donde procuro ir ensanchando su vocabulario en una dirección conveniente. Por eso, cuando me ha propuesto ir al "cine", yo le he sacado el periódico con la crónica de nuestra moral inquisitivo cinematográfica, y he bajado los ojos. Le he dicho:

—Pero, Peter,.., ¿qué te propones?

Si te encuentras a Peter no lo desengañes sobre la verdad de la noticia. Asegúrale que las cárceles de la Inquisición, que todavía subsisten en España para estas cosas, están llenas de chicos que fueron al cine" con chicas, sin. previo certificado de la parroquia

.

No sé si la dieta le abre a Peter el apetito, o si la comida le empacha, pero, por días, se muestra más deseoso de cambiar nuestras visitas al "bar" por una ida al "cine". Le empieza a brotar en el alma el musgo negro de la peor leyenda hispánica. Ayer, en un revoltijo de erudición pavorosa me ha explicado que ya él sabe que don Felipe II ahorcó a don Alvaro de Luna porque miraba demasiado a Isabel la Católica; pero que creía que esas cosas no ocurrían ya. En su deseo de ir al "cine" a no tener que hablar ni que pensar, me ha propuesto tomar tres butacas, a fin de dejar entre los dos como una "tierra de nadie" de la segundad continente. Pero yo le he dicho que le saldría muy caro, .pues la suspicacia de los acomodadores, que tienen ideas optimistas sobre la longitud de las extremidades superiores del hombre, no se contentaría con menos de cinco butacas intermedias.

Seguimos yendo al "bar". Ensancha su vocabulario. Ayer le he enseñado la

palabra "pretendiente"... He observado que a esté hombre las ideas le vienen a la rastra de las palabras. ´

Peter y yo estamos en una encrucijada difícil. En el Real Cinema han empezado a dar "Los diez mandamientos". Es una superproducción desorbitada que dura cuatro horas. Peter se ha embelesado ante, las fotografías de anuncio El "reparto" le ha conmovido: porque él conoce a todas las grandes "estrellas" y recita de memoria los nombres de sus películas, sus premios y sus maridos. Un verdadero alarde de memotecnia. Además es un adorador de Mille.

Se ha enloquecido ante una fotografía, multitudinaria y torrencial que podría ser la salida del estadio, Bernabéu un día de partido, sino que todos son israelitas. No puede más de comezón por Ver la película. Porque, además, su dulce ignorancia histórica le coloca en una condición de admirable y. excitante curiosidad frente a todo. Para él si Napoleón ganará o no en Waterloo; si Colón naufragará, o no de Palos al Caribe y si a Luis XVI lo guillotinarán o le echarán cuatro meses de arresto, son deliciosos "suspenses" informativos. Ante los fotogramas de los,. "Mandamientos" anda excitadisimo sobre si Moisés, que aparece como un galán con barba bien cuidada, se casará o no. y si entrará o no en la Tierra de Promisión.

Yo peleo, como una leona, por apartarlé del "cine""Le. he dicho que como esta cinta dura cuatro horas la vigilancia" es mucho mayor, pues en ella hay más tiempo de comprometer la honra y la salvación eterna.

No ha podido más. Me ha pedido permiso para ir a ver solo la película. Yo le he dicho "haz lo que quieras". Y seguidamente le he recordado que puede caer al lado de una señor? casada..´Y como quien no quiere la cosa, le he contado el argumento de dos o tres dramas de Calderón de la Barca.

Ha vuelto al "bar". Está aprendiendo la palabra "novio", He cambiado de plan. La excitación de Peter ante la maravilla de Mille es tal que he decidido que vayamos al "cine" a correr la ventura. De propio intento yo he equivocado el sitio de las butacas y me he sentado en unas que no son, Peter me ha cogido la mano.. Ya que dice que se está jugando la cárcel quiere justificarla; Al cuarto de hora de película, cuando ya Moisés empezaba a insolentarse con el Faraón, ha llegado el acomodador con los legítimos ocupantes de las butacas y nos ha levantado. Como Peter no entiende bien la lengua, le he explicado a mi modo el revuelo. Hemos sido descubiertos; pero el acomodador es bueno, y por ser tú americano no dará parte al Juzgado. Pero el "suspense" de Peter ha llegado a la obsesión delirante. Ha comprendido que, dadas, las insolencias de Moisés. algo gordo va a pasar. Y no se resigna a no verlo.

Hemos repetido la experiencia. Pero esta vez -he obrado con planeada y la sólita malicia. A la hora y media de película, Marisa, "corno estaba convenido, me ha llamado al teléfono del "cine". e! acomodador ha venido a avisa»me. Yo le traduje a mi modo, el incidente", a Peter.

—Ahora estamos perdidos. Somos reincidentes. Yo hablaré con el juez. Tendrás que poner una fianza.

Pero la excitación de Peter ha llegado al paroxismo. No puede entrar en la cárcel sin saber si Moisés logrará p no pasar el Mar rojo.

Nos hemos casado esta mañana en la ermita de la Pastora. Por´ la tarde hemos ido a ver, "Los diez Mandamientos". Peter me ha tenido cogida todo el tiempo la mano. En la solapa, con un alfiler, llevaba prendido el certificado parroquial.

Soy feliz. Hace un año que nos casamos. Peter me dice diez palabras dulces que yo le he enseñado. Cuando se enfada—pocas veces—dice siete palabras duras que ha aprendido ´en la calle... Para febrero será el acontecimiento.

le quiero confesar una cosa. Yo fui la que mandé a la Prensa americana la noticia inquisitorial de los "cines" españoles, para poder realizar todo este plan.

José María PEMAN

 

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