Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   Ya está bien     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA

YA ESTA BIEN

SERIA el momento de que nos preocupáramos ya de la exclusiva preponderancia, casi de obsesión y monopolio, con que el "deporte" y muy especialmente el fútbol sé coloca y mantiene en el primer plano de la mentalidad española. Son cosas que tardan mucho tiempo en decirse, hay un sistema de frenos—pudores de sentirse arcaizantes miedo de "no estar al día" que actúan sobre nuestro espíritu cuando .nos vamos a oponer a corrientes tan multitudinarios y masivos.

Vencidos, pues, esos pudores, ese miedo de! "qué dirán", yo creo que hay ya signos bastantes para plantarse y decir con un poco de resolución: "Ya está bien." Ya está bien de que la conversación juvenil esté casi totalmente • colonizada por fichajes, Liga y tanteos; ya está bien que de diez personas que encuentre uno en el "Metro", ocho estén leyendo un diario deportivo. Ya está bien de que los periódicos de los lunes y martes sean como un océano de goles, quinielas y declaración en los vestuarios, entré cuyas olas se anegan y naufragar. e1 concierto la conferencia, el libro y la vida.

Yo no quiero dar crédito a ese comadreo que asegura que detrás de este desbordamiento deportivo, sin sobriedad ni economía alguna en su resonancia publicitaria; discurre un taimado y maquiavélico propósito de anestesia de las masas y como una "operación de diversión", como dicen los tácticos, que se lleva por flancos laterales atenciones o iracundias. Hay gente que cree que por debajo de ese furor deportivo, corre toda una operación psicológica; una combinatoria de evasivas: algo así como una crónica de un más trascendente encuentro que fuera diciendo: "el Ministro Tal cede el balón a Gento, el cual se lo pasa a Di Stéfano sobre la cabeza del director general de Carreteras". El ´´pase de balón" creen algunos que ha educado al público en evasivas laterales. Yo no creo en tan refinadas estrategias psicológicas. Creo más bien que en esa suspicacia funciona algo asi como un recuerdo de ciertas fórmulas de clásico tratamiento de muchedumbre. "Panis et circensis" es la fórmula clásica: "pan y juegos de circo" "Pan y toros" fue luego la fórmula de nuestro castizo despotismo, cantado ? reído per las melodías zumbonas de Barbieri. Por eso la malicia popular- tiende a figurarse que ahora funciona un parecido sedante de "pan y fútbol". Lo único indudable es que el "pan" permanece corrió componente inalterable de toda esa

farmacopea de la relajación nerviosa de los pueblos. El Evangelio ya dijo que "no sólo de pan vive el hombre". Sino que el hombre, en lugar de tirar de ese apotegma hacia arriba y añadirle al "pan" espíritu, fe, caridad y Gracia, tira hacía-abajo y le añade fuerza física, agilidad animal, patadas y golpes´. La obsesión deportiva de las masas, en paridad con el pan más elemental, puede certificarse en lo que ocurre en mi rincón gaditano, en torno de un famoso "Trofeo" de magnífica resonancia internacional que se celebra anualmente El "Trofeo" ha llegado a tener algo, un impacto sociológico y masivo, que antes sólo tenían las dos grandes fiestas—temporal y divina—del año: el Carnaval y el "Corpus Christí".

Estas dos fiestas tenían ese periodo preparatorio que los traficantes del Mercado de Abastos suelen llamar "cuaresmilla". La carne, es el alimento más caro y más de lujo para el andaluz. Por razones de calerías y gusto,´ es de la carne de lo que más pronto el gaditano prescinde en su alimentación. Pues bien esas fiestas —Carnaval, Corpus—tenían "cuaresmillas". Eran precedidos de un período vegetariano y de vigilia en que el pueblo sacrificaba- la carne en homenaje de los gastos que había de hacer en esas fiestas. Ahora es el "Trofeo" futbolístico el que se anuncia con una "cuaresmilla". La carne de yaca se retrae para dejarle sitio a los treinta duros del abono de tribuna. Hay una vigilia deportiva, o si queréis más exactamente un "ramadán" del fanatismo futbolístico. Cuando se registra, llegado el día, el impresionante lleno del estadio, gran parte del espectáculo está apuntalado por otro semejante y paralelo "lleno" de los*almacenes del "Monte de Piedad". Las gradas sonoras y vibran-

tes están sostenidas por invisibles colchones, sabanas y sortijas empeñadas urgentemente. , No es ya el clásico destino del pan y el espectáculo, en pandad y concordia. Es el desequilibrio de esa balanza. Es el pan pagando y subvencionando la fiebre deportiva.

Por todo eso me parece que empieza a justificarse el "ya está bien". Porque no siempre servirá el exceso y la libre expansión deportiva para liberar y -embotar pasiones masivas. A veces puede servir involuntariamente para ´´incitarlas o fermentarlas. Así, por ejemplo, en la zona de la deseducadora pasión española de la insolidaridad. En cuanto el lector oiga decir de dos ciudades españolas, vecinas 9 limítrofes, que son "hermanas", dé por descontado que los espectadores de sus encuentros futbolísticos andan a palos o por lo menos se obsequian con ineducadas pitas. "Hermanas" es un. último recurso literario que la Prensa fueras para cubrir, sin demasiada mentira la iracundia de los Abeles y Caines urbanos. En resumen, se equivocaría quien pensara que yo escribo estas lineas desde una posición apasionadamente "anti".No hay tal cosa. Yo soy aficionado al fútbol como cualquier ser humano. Pero también me gusta beber "una copa y no apruebo la embriaguez. También me gusta pasear al sol y, no suelo llegar, en mi paseo, hasta Málaga o hasta Córdoba.

Y sobre todo no apruebo el desequilibrio de una pasión colectiva sobre tantas otras que podrían encauzar al espíritu popular hacía metas mar altas. Porque, a pesar de todas las condescendencías que tengamos para el espíritu de cada época, la jerarquía de los valores subsiste. Jamás transigiré con que un partido de fútbol, .aunque rne esfuerce en hallar en el fondo de él los escombros del clásico olimpismo griego, estético y moral, pueda ponerse al nivel de un concierto! En plena vulgaridad, porque esto se ha dicho mil veces, a mi me apena el desequilibrio entre nuestro furor deportivo y la pasión con que Francia ha seguido, por ejemplo, la crisis y reforma de la "Comedie française" Coda cosa tiene su sitio. Y en los teatros depurado, en los conciertos, en los festivales, me parece a .mí que hay siempre en España un palco vacío... Es el palco que tiene que llenar la convicción directiva de que el orden clásico de los valores humanos no lia sido cancelado.

José María PEMAN

de la Real Academia Española

 

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