Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   Nuestra especialidad     
 
 ABC.    23/03/1961.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DIARIO ILUSTRA DO DE INFORMACION G E N E R A L A B C

DIARIO ILUST R A D O D E INFORMACIO N G ENE R A L

FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA

NUESTRA ESPECIALIDAD

AL estrecharse el planeta, al achicarse las distancias y precederse por unidades, el reparto de cualidades diferenciales se hace más tajante. En el orden moral, como en el orden económico, al dialogar más, y más federativamente los pueblos, se perfilan sus "especialidades". Este nombre, usado ordinariamente en la dulcería popular, tiene un agudo sentido. Para que sea negocio un tipo de dulce o confite no basta que sea bueno, rico o inefable: tiene que ser "especial". El negocio está en que Sevilla produzca yemas de San Leandro Ecija, tortas de harina; Medina, alfajores. Esto lo habían inventado esos pueblos mucho antes que el Mercado Europeo decidiera que unos produjeran acero, otros maderas y otros

energía atómica..

Pero ahora empieza a producirse igual reparto de "especialidades" en el orden moral. Sino que como nosotros los españoles hemos llegado un poco retrasados a esas convivencias europeas, y estamos un tanto de medio ganchete, en la puerta, nos hemos encontrado con que las "especialidades" más insignes estaban ya lanzadas. Las ideas generales, por ejemplo, las fabrica, muy celosamente, Francia. Comprende que su negocio está en mantener, en lo posible, la exclusiva. Si todos se pusieran a manufacturar ideas universales sería como si todos se pusieran a elaborar yemas de San Leandro. Se produciría, aparte del empalago, la ruina del negocio.

Entonces a España, llegada con. retraso, apenas le dejan otra "especialidad" que la más elemental y básica: la que queda, por reducción, restando otras cualidades más elaboradas o intelectuales; o sea: la vitalidad. España es para el intelectual europeo fundamentalmente el país que está del todo vivo, que nuríca se cansa. Jean Cocteau, que nos visitó hace poco, ha escrito un libro de poemas, que se llama "Ceremonial español del Fénix. El Fénix o sea el pájaro que renace siempre de sus cenizas es España. Ha inventado incluso el nombre de una nueva ciencia, la "fenixología", para ser aplicada a los fenómenos de la vitalidad española. Sus poemas están escritos según la estética gongoriana. Cocteau explica que ésta consiste en sacar las suntuosas palabras de su sitio para que así se las vea mejor. Si yo tengo—asegura— una bella butaca y la pongo en su sitio propio, nadie la ye. Si la pongo, como un estorbo, en medio del cuarto, todos la ven, la tropiezan, la admiran y aun la maldicen. España es visible en Europa en la misma medida en que está "fuera de su sitio": y es revolución, guerra, autocracia; revelación gongorina y enfática de sí misma.

Esto hace que lo que ayer, en tiempos más filantrópicos y puritanos, era nuestra oculta vergüenza sea ahora nuestra máxima gracia y propaganda. Con un grupo de escritores franceses amigos de España se habla ahora todo el tiempo de toros: más que se habla ya en un café de la calle Sevilla. Cuando" pregunté hace poco a Marcel Achard cuándo vendría por España, me enseñó el abono de las corridas de San Isidro. Montherlant se ufana de sus conocimientos de toros, que le permitieron escribir sus "Bestiaires", y explica que los tres actos de su "Cardenal de España" corresponden a los tres tercios de una corrida. Por su parte en la Gran Opera, donde, por haber huelga de coristas, ha habido que recurrir al "ballet", se da en desacostumbrada versión total el "Lago de los cisnes", de Tchaikowsky; y resulta que en el corazón de su acto segundo, en medio de aquél vaporoso ambiente de cisnes, lagos, princesas, genios y brujas, en una fiesta que ofrece aquella Corte de cuento y lejanía, estalla una "dánse espágnole" con concretísimos toreros que hacen con sus capas mil jugueteos y diabluras. Lo último que podía uno esperar es que hubiera toreros en aquel país lacustre y mágico.

Está visto. Hemos llegado tarde .Cuando hemos tomado sitio en el conjunto, no nos quedaba más que un pico de tabla! y arena para bailar o torear, Somos eso que se añade a los grandes edificios, administrativos o internacionales cuando se ha decidido que tengan de todo. Cuando ya se ha construido la gran mole de metal y cristal para oficinas, trabajos y decisiones, se añade un teatrito, una cafetería o incluso una capilla. Cuando ya se ha construido Europa se añade España.

Pero, de vez en cuando, esa añadidura que somos resulta que hay que tomarla completamente en serio. Una de las piezas más significativas que se están dando en • teatro de cámara, en París, es una de Stanislaw Lern, en la que un "corredor" automovilista es demandado por una casa de objetos sanitarios que le ha suministrado, en sucesivos percances, dos brazos; dos piernas, un torso de ortopedia, más un estómago de plástico y un cerebro electrónico. Mr. Jones, el automovilista, se retrasa en el pago. Entonces la casa comercial quiere retirarle sus suministros. Pero los juristas plantean una cuestión previa. ¿Existe Mr Jones? Si le quitan todo lo suministrado por la ortopedia, ¿queda algo de él?... Alguno me comentaba: "¿Queda algo del hombre moderno si se le quitan todos sus automatismos adquiridos? Pero de ustedes, los españoles, siempre queda mucho. Ustedes, por lo menos, existen."

Menos mal. Nuestra "especialidad" sin especialismo—que es la vida puede ser útil en éstas horas de peligros y disoluciones. Nos miran un poco de reojo los rebuscados intelectuales. Pero el "intelectual" es. muchas veces como un habilidoso malabarista que hace juegos cada vez con más bolas. Hasta que un día´se le caen al suelo. Y entonces acaba diciéndoles, entre desdeñoso y admirativo, a los pueblos vitales, toreros, militantes y elementales: "Recógelas"... Acabara doliéndonos la cintura de tanto recoger las bolas que se le caen a la inteligencia europea

•José María PEMAN de la Real Academia Española

 

< Volver