Autor: García Moreno, Gaspar. 
 Catástrofe agrícola. 
 La Administración no cumplió el compromiso     
 
 Informaciones.    20/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CATÁSTROFE AGRÍCOLA

La Administración no cumplió el compromiso

Por Gaspar GARCÍA MORENO

La promesa que la Administración del Estado hiciera de socorrer con subvenciones favorables la

catástrofe (vid, cereales, frutales y olivo) que en la presente campaña se ha cernido sobre Extremadura y

más concretamente sobre Badajoz, no ha sido cumplida. El malestar continúa en un tono ascendente y los

empresarios agrícolas ya han mantenido contactos; para el día 20 se espera una asamblea de toma de

postura bastante radical, con el fin de dar un ultimátum a la Administración y exigirle que cumpla los

acuerdos adoptados por dos Consejos de ministros.

A seis meses vistas de las heladas que arrasaron gran parte de la vid y frutales, a la que en menor

consideración se sumó el olivar, ocurridas en los días 19 y 30 del pasado mes de marzo, no hay más que

rumores de que los pactos y compromisos están a punto de «producirse». Esto lo más que hace es subir el

grado de indignación y confirmar al sector agrícola en la ausencia de una política agraria a pesar de todas

las promesas, todas las razones que se les argumenta y toda la democracia de la que se les habla.

El 3 de mayo pasado, en Consejo de ministros, se arbitraba que «algunas zonas de la provincia de

Badajoz —el decreto afectaba a un total de 68 pueblos— eran declaradas catastróficas». Se entendía, por

la ampliación, «verbal», porque el documento escrito no había llegado a la Delegación de Agricultura ni

diez, días después. No todos ni todo el término de la localidad eran declarados catastróficos. Estas

medidas tenían todas las ayudas de que goza una zona con esta declaración, pero en resumen se arbitraba

que diez mil millones de pesetas serían aplicados, en créditos, por este concepto para todas las zonas del

país afectadas, de los que buena parte tenía que llegar a Badajoz, donde el cálculo de pérdidas de técnicos

del Ministerio de Agricultura se estimaba en unos 6.000 millones de pérdidas, aunque las cifras del

estudio de las antiguas Hermandades era mas del doble. Estos créditos serían dados a cuatro años. Con el

primero de carencia, y según el siguiente baremo: 10.000 pesetas por hectárea (en ellas iban incluidos los

daños y semillas para los productos afectados entre un 90 y un 100 por 100), 8.000 pesetas para los

afectados entre un 75 y un 90 por 100 y 6.000 pesetas por hectárea para los afectados entre un 50 y un 75

por 100. Las primeras protestas a esta decisión —que siempre se pensó serían cumplidas— llegaron en un

doble sentido: se habían marginado una serie de localidades. Sin saberse porqué, y no se hacía mención a

cultivos afectados en porcentajes menores a los citados.

Llegaron reuniones, asambleas, amenazas a los delegados de que habrá abstención en las elecciones... Por

fin, en el Consejo de ministros del 10 de junio, un decreto recogía que también el cereal era considerado

cultivo catastrófico. Habían transcurrido casi tres meses de las heladas y simplemente se había añadido el

calificativo de «catástrofe, al cereal; los viticultores de la importantísima comarca de Tierra de Barros,

seguramente la más productora de vid de toda la geografía española —prácticamente el principal

suministrador de los vinos de rioja y jerez, por la capacidad amplia que la uva de Barros tiene para

fraguar en cualquier caldo—, tuvo paciencia y creyó que una vez el cereal había sido considerado

catastrófico, se empezaría a ver el dinero de la vid, el frutal y el olivo, acogidos como catastróficos más

de un mes antes.

RUMORES

Así las cosas, se llega al mes de julio, y el día 16 se tiene conocimiento de una circular de la delegación

de Agricultura de Badajoz, por la que las subvenciones de crédito son rebajadas en 2.000 pesetas por

hectárea, ateniéndose a los porcentajes citados anteriormente de grado de daño, y se queda en 8.000, 6000

y 4.000 pesetas de crédito por hectárea. Parece inminente las rebajas que atribuyen a la «crisis

económica», que se va a hacer efectivo el acuerdo. Nada de nada, a seis meses de las heladas. Sólo existe

el rumor no confirmado de que ya se han firmado los acuerdos entre el Banco de Crédito Agrícola y las

Cajas de Ahorro, entidades colaboradoras de la operación. Eso sí, entre tanto, y a través de las antiguas

Hermandades, se han tenido que rellenar cientos de instancias... que, de momento, no han servido para

nada. Los empresarios agrícolas, como decía al principio, es probable que tomen una decisión común,

ante esté olvido, el próximo día 20, y den un plazo mínimo a la Administración para que cumpla unos

acuerdos de hace seis meses, respectivamente, y el dinero comience a repartirse. El campesino ha tenido

que «tirar» del crédito de la Banca privada y permanecen en muchos casos en situación desesperada. Se

acusa, en las reuniones que se han tenido, de que «todo se está politizando y que todos los problemas de

este país que no sean política están siendo relegados a un segundo término». Hay algunos que tienen la

esperanza de que la Administración, de cara a las elecciones municipales —al igual que se pensó en su

día que la declaración de zona catastrófica vino por la presión y la amenaza de una abstención masiva en

las elecciones generales—, va a cumplir su pacto de dos Consejos de ministros, porque todavía interesa

mucho el voto del campo.

 

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