Autor: Pemán Pemartín, José María. 
   Una universidad para el mundo     
 
 ABC.    25/10/1960.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

UNA UNIVERSIDAD EL MUNDO

EL Estudio General de Navarra ha sido elevado al rango de Universidad por decreto de la Santa Sede. Se hace preciso clarificar las ideas en torno de, este suceso, ya que el tema de "Universidad católica", vieja bandera de muchos años, número de pretéritos y orquestados programas de "partidos católicos" o "estudiantes, católicos", evocaba posturas polémicas y contenciosas que no son del caso.

El siglo XIX, y 10 que de él desborda sobre él primer cuarto del nuestro, acaso por el predominio de los abogados en la vida pública, está regido por una mentalidad litigiosa. Desde las constituciones que tienen aire de laudo entre pueblos y gobernantes hasta los partidos que actuaban como demandados y demandantes del poder, todo se contemplaba con un prejuicio de contienda forense. Una "universidad católica" sonaba, pues, a providencia favorable ganada en pleito contra el laicismo o la enseñanza oficial. Sonaba a "anti"; a postura objetante.

Hay que salir al camino de esta inercia de recelosa apreciación, al argumento fácil: "¿Pero es que las demás universidades españolas de hoy no son católicas?" Naturalmente qué lo son, y precisamente por eso nace esta Universidad de Pamplona casi biológicamente, nutrida por el espíritu español de esta hora, por los catedráticos españoles de este momento; no como algo agresivo que viene desde fuera a hincarse en. la docencia española con un "anti" puntiagudo, sino como una flor y un producto lógico, natural e inevitable de la catolicidad española de 1960.

Esto hay que puntualizarlo bien. Porque ocurre que muy a menudo son las personas más cultas, los estamentos intelectuales los que, sacados de la información positiva de su especialidad, se pierden en las ideas generales, como si desde la isla de su técnica se zambulleran en el océano periodístico de la superficialidad. ´ Parece bueno intentar unas cuantas precisiones para que la Universidad que nace en Pamplona sea clasificada por sabios, y especialistas con la misma tranquilidad exacta que una mariposa, una ecuación o una institución de derecho romano.

En ningún caso, en la denominación "universidad católica", ese adjetivo significó, una razón excluyente de contenido, sino una razón histórica de creación y fundación. Las Universidades de Lovaina, de Friburgo, de Lima, son" católicas" como aquel cine es "cine municipal" por razón de su fundación. Hacer aspavientos sobre esto es olvidarse de la discriminación de las palabras. Sería como enfadarse de que los frailes cartujos se llamen especialmente "religiosos", porque yo soy religioso también, o de que aquella madre del hijo cura me diga que su hijo pertenece "a la Iglesia", cuando a la Iglesia pertenecemos todos. No creo propio de personas cultas armar caramillos por estos primores y matices semánticos tan evidentes.

Pero, efectivamente, lo más claro y pacífico es pensar la nueva creación navarra como una universidad que funda la Iglesia. Así queda todo diáfano y tranquilo. La Iglesia, que recibió de Dios una misión educadora, fue la primera fundadora de universidades. París, Oxford o Bolonia son creaciones suyas. Nunca ha dejado de fundarlas, y en casi todos los países católicos o protestantes, existen universidades de la Iglesia para la formación de profesionales católicos: universidades integradas en él Estado por, la oficialidad de sus títulos y el proporcional reparto, como en. Canadá o Perú, del presupuesto docente. Todo esto tiene la tranquilidad armoniosa de la pura lógica histórica. Hasta físicamente, en esas ciudades- recoletas—Coimbra´, Oxford—, pobladas de estudiantes con capas y rnanteillos, se está viendo la raíz eclesiástica de la institución. Una Universidad que funda la Iglesia no es más que una pureza histórica. Pamplona, con sus facultades regadas por los varios niveles del viejo barrio amurallado o los ensanches de la vega del Arga, teñía ya semblante universitario antes de tener Universidad. Una "Universidad de la

Iglesia" allí es tan lógica como una boina, un campanario, un toque de "Ángelus" o cualquiera otra expresión de una tranquila tradición clásica

Toda la serenidad antipolémica de este Suceso se logra con sólo contemplarlo, no por la orilla donde se inserta en lo nacional, sino por la orilla donde se abre hacia lo universal, por ser "universitas" y por ser fundada por la Iglesia. En la mente de Roma la Universidad de Pamplona no se crea con un ánimo "defensivo" hacia adentro del país, sino con un ánimo "creador" hacia afuera. La Iglesia, con mirada universal, piensa ante todo en un órgano de expansión que continúe y modernice la tradición misionera de Navarra. Asistimos este año al inmenso suceso de la erección y consolidación de, la independencia de media humanidad, Los nuevos pueblos libres lo primero que necesitan es dirigentes, y esos dirigentes vienen a formarse en las universidades europeas. La Iglesia no quiere abandonar esa formación a centros laicos y protestantes. Quiere que por medio de esa gran manufactura de universalismo misionero que es Navarra, España se integre en esa nueva forma de misión. Hasta ayer "misionar" era enseñar catecismo a grandes masas coloniales. Pero ahora, liberadas esas masas, "misionar" tiene que ser construirles sus selecciones dirigentes y universitarias. La Iglesia piensa en todo eso en América, en los marroquíes, en los afro-asiáticos mucho , más que en ninguna urgencia interior. No ha pensado la nueva. Universidad con el malhumor de las peleíllás de don Marcelino y los krausistas, sino con las alas y los impulsos de San Francisco Javier.

Una, Universidad es tradicionalmente un punto de confluencia entre la teoría y la práctica, entre las ideas y la vida. En universidades se construyeron los instrumentos de la política occidental, del Estado o las artes, de la medicina. La Iglesia tiene la comezón de lograr universidades donde, sobre fundamentos clásicos y cristianos, se construyan los instrumentos de la deseada universalidad planetaria. No es bélica la frontera de la nueve universidad que toca con España. Es bélica, y amurallada, y artillada, y sonora de alertas la frontera que toca con el mundo donde se está debatiendo el sí o el no de la civilización.

José María PEMAN

de la Real Academia Española

 

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