En relación con lso países árabes. 
 Se puede hablar de ofensiva diplomática  :   
 (Marcelino Oreja). 
 Arriba.    09/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

En relación con los petases árabes

«SE PUEDE HABLAR DE OFENSIVA DIPLOMÁTICA»

(MARCELINO OREJA)

«En el complejo y amplio despliegue diplomático faltaba precisamente la reafirmación de

nuestra dimensión mediterránea, concretada

en nuestra amistad con los árabes»

Declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores ante su viaje a Túnez

MADRID. (Logos.)—«Se puede hablar de ofensiva diplomática española con relación a los

países árabes y mi viaje a Túnez es el primer paso dé un programa que incluye, en fechas

todavía no determinadas, pero en cualquier caso, muy próximas, viajes de SS. MM. y del

Presidente Suárez a diversos países del Oriente Medios, ha declarado en exclusiva a la

agencia Logos el Ministro de Asuntos Exteriores, don Marcelino Oreja Aguirre.

Acerca del sentido de los viajes que en breve plazo realizarán los Reyes y el Presidente a

varios países árabes, el señor Oreja dijo; «Para una adecuada comprensión de la política

exterior española creo que es necesario tener fundamentalmente en cuenta tres ejes: el

europeo, el iberoamericano y el árabe. Y quizás, en dos grandes zonas geográficas, lo que se

podría llamar los dos caras fundamentales de la dimensión exterior española: la atlántica y la

mediterránea.»

En la dimensión europea, la diplomacia de la Monarquía española ha tenido ocasión en el

curso de) año 1976, de marcar sus énfasis prioritarios: preocupación y atención constante ante

el Mercado Común con vistas a nuestra futura adhesión al mismo, desenvolvimiento de un

nuevo y más adecuado nivel de relaciones con nuestros vecinos portugueses, contactos con

los países europeos neutrales y no alineados. No quiero ser demasiado prolijo en la

enunciación de las visitas que, de alguna manera, pueden servir de índice adecuado para

esas relaciones.

En la dimensión hispanoamericana de nuestras relaciones, que por tantos motivos es una de

las que más contribuye a la definición de la política exterior española, ha tenido también nu-

merosas y positivas manifestaciones en el curso de los últimos meses.

En ese complejo y amplio despliegue diplomático faltaba la reafirmación de nuestra dimensión

mediterránea, concretada especialmente en el potencia-miento de los múltiples y ricos vínculos

de amistad que nos unen a los países árabes.

La dimensión mediterránea, fundamental

—¿Por qué comienza precisamente por Túnez?

—Una afortunada coincidencia en la disponibilidad de fechas y de los arreglos

correspondientes ha hecho que sea precisamente Túnez el primero de los países visitados en

este despliegue diplomático, y digo feliz coincidencia porque las relaciones que mantenemos

con Túnez son magníficas desde todos los puntos de vista, porque Túnez y España están

igualmente interesados en el hallazgo de fórmulas auténticamente mediterráneas para la

solución de los problemas de la zona y porque de alguna manera Túnez encarna el engarce

entre dos zonas mediterráneas de personalidad muy precisa: el Oriente Medio, de un lado, y el

Magreb, de otro. Por otra parle, nuestras posibilidades de cooperación con Túnez son cada vez

más prometedoras, y el comercio entre los dos países se desarrolla dentro de cauces

extremadamente satisfactorios. Yo diría, pues, que el comienzo de un despliegue diplomático

írente a los países árabes precisamente por Túnez encierra todos los buenos auspicios que el

interés de nuestra política exterior en la zona pudiera hacer desear.

—¿Indicaría todo ello, señor Ministro, alguna consecuencia directo sobre la política exterior

española desde nuestro contexto mediterráneo?

—Sí, por supuesto. Nuestra política exterior no puedo olvidar en absoluto la dimensión

mediterránea de nuestra posición y de nuestros intereses. Frente a Europa, por ejemplo,

podemos ofrecer el dato único de un país que comparte con la misma intensidad la vertiente

atlántica y mediterránea, y esa doble dimensión, que necesita ser explotada y racionalizada al

máximo, supone al mismo tiempo un imperativo de equilibrio y de autonomía en las coorde-

nadas básicas de nuestra política exterior.

Parafraseando un conocido epigrama de Marcial, podríamos decir que somos mediterráneos y

que nada de lo que en el Mediterráneo ocurre nos es extraño. Y ello en una triple dimensión: la

magrebí, la europea-mediterránea y la del Orienie Medio. En esos tres sectores queremos

afirmar nuestra proximidad con los problemas en cierto sentido unificados por un mar que

desearíamos volviera a sus antiguas funciones de «lago de paz», centro de cooperación, vía de

activa comunicación y de comercio.

Colaboración y concertación

Quiero también señalar que en ese orden de preocupaciones se encuentra la próxima visita

que realizaré a Malta, con cuyo presidente del Gobierno y ministro de Asuntos Exteriores, señor

Mintoff, tendré ocasión de abordar ampliamente todos estos temas.

—Y dentro de ese planteamiento global ¿cuál será el sentido de nuestras renovadas relaciones

con los países árabes?

—Como tantas veces se ha dicho, y no sin razón, nuestras relaciones con los países árabes

han estado tenidas de la retórica procedente de afirmar datos reales como es nuestra amistad

con ellos, pero sin extraer las consecuencias inmediatas y fructíferas de los mismos. Lo que

quiere el Gobierno de la Monarquía es explorar a fondo todas las posibilidades concretas de

colaboración y concertación en todos los sectores: políticos, económicos y culturales. Las

justas causas de la nación árabe siguen encontrando en el Gobierno español todo el apoyo que

exige sus legítimas aspiraciones. En los terrenos económicos y de cooperación, España está

en situación de ofrecer al mundo árabe sus posibilidades técnicas, así como, un nuevo impulso

comercial. En el campo cultural, nuestra proximidad física al mundo árabe y aquellos aspectos

comunes en nuestras Historias, es inaplazable el desarrollo enérgico de nuestros intercambios

y, desde luego, el de los estudios árabes en España Quiero con esto decir que estamos

planeando una acción conjunta de gran envergadura, y que esta serie de visitas es el

exponente máximo de una nueva voluntad de relaciones basadas sobre las inmensas

posibilidades que se abren en el mundo internacional para la cooperación entre España y los

países árabes.

 

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