Autor: Salaberría, Víctor. 
   Felipe González deberá superar en Rabat la desconfianza hacia el PSOE  :   
 Mañana se entrevistará con Hassan II. 
 ABC.    28/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Felipe González deberá superar en Rabat la desconfianza hacia el PSOE

Mañana se entrevistará con Hassan II

Rabat. Víctor Salaberría

En un ambiente de curiosidad y leve recelo inicia hoy su visita oficia! a Marruecos el presidente del

Gobierno, Felipe González. Treinta y cuatro horas permanecerá el presidente español en el Reino Alauita,

y el programa oficial de su visita dedica más espacio a los actos protocolarios o a las visitas turísticas que

a las actividades específicamente políticas. La culminación del viaje será en Fez, al mediodía del martes,

cuando el Rey Hassan II reciba al líder socialista en una audiencia que durará, según el programa, una

hora. Si la entrevista fuese más larga, aseguran los expertos en temas palaciegos marroquíes, sería buena

señal.

Felipe González celebrará una primera entrevista esta tarde. Los asuntos de trámite serán seguramente

discutidos en este encuentro, que se prevé difícil, dado el tono reivindicativo que prevalece en los medios

políticos próximos al primer ministro, Buabid, y al Partido Istiqlal, que gobierna en coalición. Al más alto

nivel, es decir, en el palacio de Fez, pueden restañarse el martes las heridas del lunes, siempre que una

«corriente de simpatía», instantánea o elaborada, se establezca entre el Monarca marroquí y el presidente

español. En previsión de que esto no suceda, dignatarios y diplomáticos marroquíes han insistido en los

últimos días sobre las relaciones privilegiadas que mantienen Hassan II y el Rey Don Juan Carlos, como

última ratio para un entendimiento bilateral. Desde el prisma marroquí, semejante argumento resulta, sin

duda, coherente: no lo es desde la perspectiva constitucional española. Es el Gobierno quien proyecta,

ordena y desarrolla la acción exterior, aunque los Monarcas hayan sido durante los últimos años los más

eficaces y brillantes embajadores de España, el símbolo máximo de un país democrático y moderno.

El diario en lengua francesa del Istiqlal, «La Opinión», publicaba ayer varias páginas en castellano, para

demostrar hasta qué punto la visita de González es importante, pero el contenido de los artículos tenía

también un carácter Inequívoco: Ceuta y Melilla, el contencioso pesquero, el paso de los agrios por

España, etcétera.

Reivindicaciones de la Prensa

Idéntica posición adoptaba el diario «Al Magrib», órgano de los independientes (cuyo líder es Ahmed

Osman, ex primer ministro y cuñado del Rey Hassan). Varios editoriales de «Al Magrib» calentaron el

ambiente en los últimos días, exigiendo explicaciones oficiales a España por ciertas declaraciones del

vicepresidente, Alfonso Guerra, en Argel, la mayoría de ellas, desvirtuadas. «AI Magrib», un cotidiano

que se ha caracterizado por su desconfianza hacia el Estado español, reproducía, al lado de este malicioso

editorial, un artículo sobre la amistad hispanomarroquí de nuestro compañero Salvador López de la Torre,

publicado hace días en ABC.

El presidente González verá en primer lugar cómo sus interlocutores diseñan un ambicioso Plan de

Amistad y Cooperación «en el horizonte del año 2000», donde se incluye «enlace fijo (túnel o puente)

para el Estrecho de Gibraltar» y otras cuestiones «permanentes y pendientes» como son, desde luego, las

de Ceuta, Melilla y los peñones; a renglón seguido serán abordadas las cuestiones particulares urgentes y

también pendientes: el desequilibrio de la balanza de pagos muy favorable a España, la «reducción del

esfuerzo pesquero español», 70 por 100 menos que hasta ahora en las aguas territoriales marroquíes,

mediante un nuevo restrictivo Acuerdo de pesca, el paso de los agrios marroquíes por la Península camino

de la CEE, los créditos blandos, dilatados e instantáneos que España debe facilitar, los proyectos de

cooperación (tecnológica, financiera, cultural, científica), etcétera.

Un viaje político

La negociación económica bilateral se encuentra en un callejón sin salida, y sólo la voluntad política del

«Palacio», como se conoce aquí al círculo máximo de Poder, podría facilitar una salida a medio plazo.

Dada la situación de dependencia económica que caracteriza nuestras relaciones con Marruecos y el

irredentismo político que tiene de forma permanente el pensamiento marroquí con respecto a España,

sería absurdo esperar milagros del viaje que hoy inicia el presidente español, entre otras razones, porque

Felipe González viene a Marruecos a escuchar y a ser escuchado pero no a trapichear. Servirá, sin duda,

su presencia para restablecer un diálogo siempre iniciado y siempre frustrado para neutralizar la

«dialéctica de confrontación» como gusta decir el dirigente español para suprimir el miedo al PSOE

gobernante que en Marruecos todavía funciona. Para crear, tal vez, lazos de entendimiento a nivel

personal con el Rey Hassan tal y como un Mitterrand es mucho desde luego. Pero sigue siendo

insuficiente para el futuro.

 

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