Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   El extraño viaje     
 
 Diario 16.    29/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

El extraño viaje

Acaso recuerden ustedes, lectores, que este modesto columnista, meses antes de que se celebraran las

elecciones del 28-0, que dieron el avasallador triunfo al PSOE, les decía, refiriéndome a los socialistas,

que una cosa es predicar y otra dar trigo. Es decir, una cosa es estar en la oposición, que es algo muy

descomprometido y agradable, y otra muy diferente sentarte ante el timón y el radiogoniómetro del país y

marcar el rumbo.

Y así vemos ahora a los socialistas desdecirse cauta —y muy prudentemente, por otra parte— de muchas

de las tonterías que lanzaban antaño desde sus 121 escaños.

Por ejemplo: resulta que el presidente González realiza su primera salida como jefe del Ejecutivo al

Marruecos de Hassan, ese molesto vecino del sur que periódicamente sodomiza a nuestros pescadores.

Este extraño viaje no tiene, por otra parte, nada de inesperado —aparte de su anuncio previo— si

advertimos el potencial explosivo de nuestros contenciosos con Marruecos: Ceuta y Melilla muy

principalmente y la crisis perpetua del Sahara. Felipe lleva en su portafolios ese planetario diseño,

dibujado muy principalmente en Washington, que podría, por fin, pacificar el Magreb y matar varios

pájaros de un tiro, y hacía el que ya se han dado algunos pasos con éxito, como el reciente e histórico

encuentro argelino-marroquí en sus más altos- niveles. Después vendrá el referéndum y el posible

gasoducto para canalizar hacia Europa el barato y muy competitivo —frente al que distribuirá el

gasoducto soviético— gas argelino.

Naturalmente, Felipe se mantendrá firme hasta el final en la defensa de Ceuta y Melilla, aunque intentará

mirar para otro lado, diciendo «qué bonito es Marruecos, majestad», cuando Hassan le pregunte por las

dos ciudades.

Y hablando de predicar y dar trigo, es curioso observar cómo los socialistas sufren ese proceso de

metamorfosis, lento, sutil pero inexorable, ese deslizamiento hacia la «ucedización» de sus actitudes

políticas y hasta de sus atuendos. Se ponen su corbatita, sus trajecitos de discretos tonos azules o grises,

se perfilan y recortan las barbas... Cambian algunas cosas, eso sí. Como los gustos estéticos. Los

despachos centristas adornaban sus muros con óleos pertenecientes a los museos del Patrimonio Nacional,

feroces y coloristas batallas, retratos del XVIII, escenas africanas, perfiles borbónicos... Ahora no. Felipe

González ha retirado del Museo de Arte Contemporáneo algunos lienzos para su despacho, tras dudar —y

posteriormente rechazar— un hiperrealista que recogía una batalla aérea. Por las posibles incidencias que

la elección pudiera tener en el programa FACA, mayormente. Y por su parte, Alfonso Guerra ya ha

anunciado una visita similar al mismo museo.

Y como un lector cualificado y acérrimo me dice que últimamente no cuento chascarrillos ni cuchicheos,

voy, lectores, a relatarles un par de susurros a ver que les parecen.

Tras la muerte y desaparición de UCD, su espíritu ahora transita por los pasillos del Congreso de los

Diputados vestido de mercader. El otro día se me acercó un parlamentario de UCD, con ademanes de

contrabandista, como uno de esos gitanos que te abordan en el Rastro madrileño, se suben la bocamanga

de la chaqueta, te muestran un antebrazo recubierto de relojes, refulgente y multicolor como el lomo de

una serpiente tropical, y te espeta: «¡Más baratos que en Canarias...!»

Pues bien; el centrista me ofreció entre avergonzados cuchicheos «máquina de escribir Olivetti, con

carrito Involca, seminueva, regalada, oiga...»

Los pobres centristas tuvieron que abandonar primeramente su sede en Arlaban, donde residía la

organización central del partido, y trasladarse a Cedaderos, sede del grupo parlamentario. Y como no hay

un duro y los acreedores acuden por centenares, se ha producido un nuevo traslado, esta vez a un pisito

antiguo a un tiro de piedra de la plaza de las Cortes. Y están vendiendo el mobiliario y los enseres a

precio de saldo. Hasta la documentación centrista ha sido saqueada por antiguos dirigentes que se han

llevado a sus casas los papeles más confidenciales y comprometedores. Descanse en paz la UCD...

 

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