Autor: Contreras, Lorenzo. 
   París y el hombre inivisible     
 
 ABC.    12/03/1983.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

NACIONAL

Cuaderno de notas

PARIS Y EL HOMBRE INVISIBLE

Se han complicado las cosas en política exterior. El palacio de Santa Cruz ha vuelto a ser noticia en estos

días y no precisamente por actitud o circunstancia imputable de modo directo a don Fernando Moran. El

acuerdo de 1976 entre el PSOE y el Frente Polisario, del que el Gobierno socialista no quiere alimentar

memoria —y que Argel ha publicado en su Prensa—, perjudica los planes de distensión Madrid-Rabat,

inspirados de alguna manera por la moda de París, a la que tanto se ajusta nuestro canciller. Siempre es un

engorro recordarle a aquellos cuya amistad repentinamente se pretende lo que pactó con otro a sus

espaldas.

No es un drama, sino, como antes se dijo, una complicación o un contratiempo. El Ministerio que regenta

el señor Moran está empedrado de dificultades menudas, como corresponde a la escasa entidad actual de

nuestra diplomacia, inspirada en la nueva etapa por un elogiable deseo de afirmación que no acaba de

encontrar la banda de oscilación adecuada. Un juego internacional que merezca la pena necesita la

posibilidad auténtica de ese margen. De lo contrario estaremos en los sueños del marqués de Carabas, con

Fernando Moran en el papel del gato con botas.

La capacidad de este ministro, sin embargo, no debe ser infravalorada. No se trata, pues, tanto de Moran

como de la menguada pista de despegue que la Historia y nuestro pequeño potencial de todo orden nos

han reservado.

En las últimas fechas, otra «enorme minucia», que diría Chesterton, se ha ofrecido al análisis de la

situación diplomática. La Embajada en París sigue sin ser cubierta por un hombre del momento. El

famoso titular político que Madrid desea se ha convertido en el hombre invisible, después que Enrique

Múgica, a quien fue ofrecida la plaza, rehusara los tentadores brillos de su estudiada «amortización».

Se ha pensado ahora en Reventós, el dirigente socialista catalán. Es curioso. Tanto él como Múgica

estuvieron con Alfonso Armada en la célebre comida de Lérida. Sin embargo, la casualidad es pura. No

se barrerían en este caso las sombras de una antigua imprudencia ni se desterrarían espectros. Se quiere a

Reventós para París (lo probable es que Moran se limite en este punto a obedecer instrucciones) porque

no se encuentra a otro político más idóneo. Raúl Morodo, que respondería al retrato-robot diseñado por el

Poder, tiene la barrera casi infranqueable de Moran en la ruta de sus posibles aspiraciones.

Si aceptase Reventós, París significaría su probable adiós a la Generalidad. Narciso Serra, hoy ministro de

Defensa, continúa siendo el honorable «in pectore» de Felipe, el relevo calculado de Jordi Pujol, la gran

opción moderado-catalanista del PSOE. Una gestión gris de Reventós en Francia serviría además para

invalidar durante algún tiempo la moda de los grandes embajadores políticos, ajenos a ese Cuerpo

diplomático que, en el fondo de su ser, defiende el actual ministro de Asuntos Exteriores.

Lorenzo CONTRERAS

SÁBADO 12-3-83

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