Autor: López Alonso, Álvaro. 
   El medio pollo     
 
 ABC.    04/08/1979.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL MEDIO POLLO

ME han entregado ahora mismo —¡Señor, qué disgusto!— una nota en la que me cuentan,

entre estadísticos, economistas y algún que otro humorista, lo que necesita un matrimonio con

dos hijos para ir tirando un añito en Madrid.

Trescientos sesenta y cinco días han sido analizados por los estudiosos; calibrados,

sopesados, computados, tabulados y pare usted de contar que no está la temperatura para

bromas. Y han llegado a la conclusión de que usted o yo, cada uno con su respectiva y los hijos

habidos —que no sean más de dos, que se estropea el cálculo— necesitamos 436.890 pesetas

para llegar a la cuesta de enero del año siguiente.

Empuño mi calculadora, de la marca Bic, y hago la división: no llegan a 36.500 pesetas al mes

lo que necesita mi señora para cuidar de los niños y de uno.

Se lo explico: los datos son irrefutables. Lo dice la Estadística, el Cálculo, la Economía y es

posible que hasta él Ministerio de Comercio con sus bueyes a la puerta.

Doscientas ocho mil setecientas cincuenta pesetas se destinan a la alimentación (17.395

pesetas al mes), 116.400 pesetas al vestido y el desodorante (9.700 pesetas al mes), 52.260

pesetas a vivienda (4.355 pesetas al mes), 5.050 pesetas a combustible (420 pesetas al mes),

54.430 pesetas a gastos varios, lo que suponen 4.535 al mes.

Mi mujer me ha mirado entre así y asá, sin que se sepa bien el qué. Sujetando con firmeza el

Bic le he vuelto a hacer todas las cuentas. Le he hecho la prueba del nueve a todo para que no

cupiera el error o la omisión. «Hay decimales», me ha dicho. «Los decimales los desprecia ya

hasta Hacienda», he respondido. «Pues tal y como están las cosas, mejor sería que

empezasen a tener en cuenta las centésimas», ha replicado.

Después, como sobre nosotros no pesa la amenaza de la autonomía, ni la del divorcio, ni

pedimos Estatut, ni queremos trasplantarnos, ni nada de todas esas, cosas tan interesantes

que entretienen en el Parlamento a esos señores que elegimos, y lo que realmente nos

interesa es cómo poder llegar a finales de mes con una cierta dignidad y mejorando lo

presente, hemos hecho una reflexión y después nos hemos reído un rato, que no cuesta dinero

ni está incluido en el presupuesto mínimo anual.

Lo que los técnicos nos destinan mensualmente para comida, teniendo en cuenta que no hay

panaderías, que suben la leche, que no podemos beber agua porque también es más cara y

que lo único que baja es el vino, y nosotros no bebemos, nos llega para comprar dos pollos.

Como somos cuatro de familia tocamos a medio pollo. Solo, sin nada, todos los días.

Con lo que debemos gastar en vivienda, podemos alquilar una habitación sin derecho a cocina

—no nos sirve para nada, con el medio pollo— en cualquier chabola, y dormir todos de pie, si

no estornudamos. En el combustible sí que llegamos; como no tenemos que cocinar, no

necesitamos butano ni nada parecido: únicamente llega para el mecherito, por si cae alguna

colilla. Y con los gastos varios, la verdad es que nos sobra; podemos comprar la TV en color,

pienso. ¡Dios mío! ¿En qué país vivirán los técnicos que hacen estas cosas?—Alvaro LÓPEZ

ALONSO.

 

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