Autor: Pozo, Raúl del. 
   El Sahara por Angola     
 
 Pueblo.    16/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

Análisis Parlamentarios

El SAHARA POR ANGOLA

Es el pueblo español jurado, que no juez, ante el dramático caso de la descolonización del Sahara. Es el

pueblo el que debe tener su veredicto. Los diputados y los periodistas —éstos últimos han seguido con

musitado interés el espectáculo, cumpliendo su papel con independencia— han escuchado durante tres

días las razones de la clase dirigente del otoño de 1975. Todo parece indicar que los «consejeros áulicos»

—citados por Cortina—, los «servicios sofisticados de Francia y Estados Unidos» —citados por

Gamero—, la inoperancia de la ONU —citada por Carro—, los «fosfateros» y uno de los imperialismos

—de los dos que citó Carro—, el vacío de poder, el miedo a una descolonización revolucionaria, la

agonía del jefe del Estado, fueron los factores que impulsaron a los «consejeros áulicos» en la Corte del

Rey Hassán, y a los servicios secretos franco-norteamericanos a un golpe maestro de estrategia

geopolítica, que aprovechando el fin de la dictadura y el desconcierto de unos gobernantes obsesionados

con la situación interior llevase al Soberano marroquí a una marcha «mística» —citada por Cortina— que

cambiara la relación de fuerzas del, Mogreb sin necesidad de «otro Vieteam» —citado por Carro— a

favor de la conveniencia occidental. Entre un Gobierno oligárquico, como el de Hassán, y una República

Saharaui democrática y revolucionaria, una Angola norteamericana con todos los fosfatos del mundo,

agua bajo la arena, hierro en la frontera con Argelia, había que elegir. Y la clase dominante de 1078 eligió

antes a un «gobierno conservador» que a un «gobierno con complejo de Hochimin». Pero no eligió por

pura decisión ideológica —aparte de unos intereses económicos de familias que sin duda presionaron—,

sino porque la película de espías, ese «Lawrence de Arabia» con actores franceses y americanos, les salió

perfectamente a Kissinger, que ya tenia media África perdida y un Portugal a cinco minutos de la

revolución. El Ejército español a la altura de la historia no quiso disparar los cañones por una guerra

colonial. Cumplió las órdenes del Gobierno. Pero si entonces esa solución —como dicen la mayoría de

los testigos— «fue la mejor», la que evitó sangre y peores males, la «marcha verde» puede convertirse en

«marcha azul», como López Raimundo ha recordado en la sesión de ayer al señor Cortina, igual que

cuando Chamberiain consintió la invasión de Checoslovaquia, en el «pacto de Munich» y no evitó la

invasión de Europa, algún día ese sabio rey oligárquico puede intentar una «marcha azul» sobre Canarias.

Pero el Ejército ha dejado bien sentado estos días que Canarias es defendible, y será defendida, y esta vez

no valdrán de nada los consejeros áulicos y los espías imperialistas.

Raúl DEL POZO

 

< Volver