Autor: Ruiz, A. J.. 
 Tabacalera margina su cultivo en Extremadura. 
 Más tierra para el tabaco     
 
 El Alcázar.    30/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Tabacalera margina su cultivo en Extremadura

MAS TIERRA PARA EL TABACO

• La empresa paraestatal se niega a la construcción de una fábrica de elaboración en Cáceres

• En cambio, favorece la importación:

sólo el 30 por ciento del tabaco que se consume en España es de origen nacional de ningún tipo, como de

marginadora con respecto a Extrema-dura y antisocial.

Parece evidente que los publicistas del tabaco no han comprendido cuáles son los vientos de austeridad

que la coyuntura económica y política del momento actual imponen. "Adéntrese en el genuino sabor del

oeste americano". "Haga suyo el aroma exótico de un puro habano". Lo más nacional que nos conminan a

fumar es el tabaco canario.

Uno se pregunta: ¿Por qué no nos podemos adentrar en el genuino sabor de un cigarro cacereño? Sería

más verdad, y a la larga resultaría más rentable y más barato. Pero no. El publicista tiene la sensación de

dar al consumidor una imagen de "palo seco". Nada menos exótico y excitante que la provincia de

Cáceres.

Bueno. Pues a pesar de lo que digan los anuncios publicitarios, nueve de cada diez pitillos del tabaco no

extranjero que se fuma en España está elaborado, en un tanto por ciento elevado, con tabaco que, al

menos, ha sido plantado, ha nacido, ha crecido y se ha secado en esta provincia.

EL 70 POR CIENTO DE LA PRODUCCIÓN NACIONAL

Hace años, cuando en este país el "cigarro nacional" eran los Celtas, se daba como hecho cierto que los

pitillos "del hombre con la espada y el gorro de los cuernos" estaban elaborados con cascara de patata que

se producía en Extremadura. El mal café del rumor quedaba fuera de toda duda, e iba dirigido a

desprestigiar, no las plantaciones de patata cacereña que son escasas, sino sus cultivos de tabaco.

Después, todos nos quedábamos boqui-abiertos cuando se nos comentaba que, en la Europa de nuestros

sueños, los famosos Celtas "mataespañoles" eran comprados por los extranjeros a más del triple de su

precio de origen.

Todo aquel embrollo tenia una explicación muy simple. Por un lado el monopolio de Tabacalera estaba

interesado en justificar ante la opinión pública la irritante importancia de tabaco, fundamentalmente

americano, que todos los años superaba la cantidad de cinco mil millones de pesetas, y en la actualidad ha

llegado a los ocho mil. Para ello había que demostrar que las labores de nuestro país eran malas, y como

Cáceres cultiva más del 70 por ciento de la producción nacional, ahí estaba el chivo expiatorio.

CON TABACALERA AL FONDO

Esto son sólo anécdotas. Es tras ellas donde podemos encontrar el verdadero drama del tabaco cacereño, y

con él, el de unos agricultores agobiados, el de una provincia y una región deprimidas.

La experiencia extremeña en el cultivo de la planta de tabaco es relativamente reciente. Tierras que

estaban dedicadas a la producción de frutos pobres, han encontrado en esta nueva labor un realce

importantísimo a su propia capacidad de creación de riqueza. Podemos decir que en los últimos años

Cáceres se ha convertido en una de las zonas más propicias de todo el continente, tanto en calidad como

en cantidad, para la producción del tabaco.

Pero Tabacalera está al fondo. La política monopolista seguida por este organismo paraestatal debemos

calificarla, sin paliativos

La elaboración de un cigarrillo aceptable exige la mezcla de diversos tabacos. Al menos un 15 por ciento

de éstos han de ser de alta calidad. Tabacalera, agarrándose a este hecho y argumentando que Cáceres no

produce con suficiente aroma, ha marginado las labores de esta provincia. El resultado a la vista está:

Hoy, del tabaco que se consume en nuestro país, sólo un 30 por ciento es de cultivo propio. Lo demás nos

viene de fuera. Lo grave del asunto es que a la vez que se importa se están poniendo todas las trabas

posibles a que se aumente la extensión de tierra dedicada al cultivo del tabaco en 1.500 hectáreas, lo que

reportaría a Extremadura un aumento de 250.000 jornales anuales.

Otra de las irregularidades cometidas por Tabacalera contra la región es la ausencia de una fábrica de

elaboración de la planta del tabaco en Cáceres. Tratándose de una empresa para-estatal no existe ninguna

razón que justifique esta forma de marginación, que deja a la economía extremeña el papel de exportador

de materias primas propio de las zonas colonizadas.

La última gran queja del sector tabaquero cacereño es contra la falta de apoyo económico y atención por

parte de la Administración central. Este tipo de cultivo requiere fuertes inversiones tanto para la

instalación de secaderos como para el mantenimiento de la cantidad de mano de obra que precisa. La

pequeña propiedad no puede hacer frente en buenas condiciones a ese continuo desembolso de dinero, y

se ve a la vez acosada por las catástrofes atmosféricas que, como este año, en una sola noche de granizo

pueden acabar con la cosecha.

A.J. RUIZ

 

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