Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 Madrid acepta la negociación en dos etapas. 
 Capitulación de España ante la CEE     
 
 Diario 16.    05/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Martes 5 abril-77/DIARIO 16

Madrid acepta la negociación en dos etapas

Capitulación de España ante la CEE

LUXEMBURGO, 5 (Corresponsal D16).—El Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de las

Comunidades Europeas aprobará hoy en Luxemburgo un nuevo mandato de negociación con España (el

tercero en los últimos cuatro años), que incluye la adaptación en dos etapas del acuerdo preferencial

España-CEE de los "seis" a Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca. El Consejo comunitario certificará, con

esta decisión, que se desentiende pura y simplemente de las posiciones política y económica del Gobierno

español.

Sin más rodeos, los "nueve", que darán hoy a Portugal un "sí" de principio para la adhesión de la nación

lusitana a las Comunidades Europeas (aunque sea un "sí" lleno de "peros", barreras económicas,

institucionales y comerciales), en lo que a España se refiere darán un "no" total. Una negativa a la

posición negociadora española, que en Madrid se creyó defendible y que contó con todo un despliegue

diplomático (gira europea de Ullastres y Bassols en septiembre pasado) y con un apoyo político que no

cuajó todo lo que se creía (el Gobierno Suárez pidió a la RFA y a Francia un gesto político en esta

negociación).

No hace muchos días que el embajador Bassols declaraba en Bruselas: la adaptación en dos etapas es

"inaceptable" por España, es "la peor" de las opciones que se barajan. Pues bien, hoy tendrá Bassols la

oportunidad de informar al Gobierno que la CEE optó por las dos etapas. Un sistema de adaptación del

acuerdo de seis a nueve, estado que incluye para el 30 de Junio la adaptación técnica y jurídica del

contrato, y que espera, para antes del 31 de diciembre, una "adaptación económica por ambas partes del

acuerdo"; como resultado de nuevas negociaciones a iniciar después del próximo verano

Capitulación a la vista

Ni que decir tiene que al Gobierno español no le quedan nada más que dos opciones: o rechazar la oferta

negociadora, manteniendo su posición actual (firmar dea-de Junio las adaptaciones económicas a las que

España tiene derecho), o capitular aceptando la posición de las "dos etapas" propuesta a los "nueve" por la

propia Comisión Europea.

Pues bien, en Bruselas se tenía ayer la impresión —y esto es noticia importante — que España aceptaría

la capitulación. En medios diplomáticos próximos a la Embajada de España ante la CEE se dejó bien

clara la idea de una posible "marcha atrás" del Gobierno de Madrid, "Si la adaptación en dos etapas

incluye garantías... Si no se habla de "reequilibrios" del acuerdo... Si vemos que podremos guardar

algunas concesiones agrícolas hasta final de año..." En definitiva, quienes así hablaban a los periodistas

españoles no hacían otra cosa que repetir el contenido del proyecto de compromiso (del que D16 habló en

su día), cubriendo la "fuga" de la posición española.

Desde luego, no vemos al Gobierno Suárez, ni desde Luxemburgo ni desde Bruselas, enfrentarse con los

"nueve" diciendo que no negocia, a pocos días de las elecciones. Esto lo saben en la CEE (donde escasean

los aliados políticos hispanos) y ello nos llevó al apretar de tornillos a la posición española y al mandato

naciente. Un apretar ea el que participaron hasta nuestros mejores aliados en la negociación, los

británicos, que deseaban que España consiguiera ventajas agrícolas —que también les convenían a ellos,

porque traerían otras-industriales—, pero que, en último momento —bloqueados por les problemas de los

precios agrícolas europeos— cedieron en favor de la Comisión y de las posiciones de Italia y Francia.

Malas relaciones

Naturalmente, la derrota de la posición española es el resultado de una mala política exterior en este

sector. De una mala política y de una mala diplomacia. Se tomaron por parte española posiciones muy

radicales —justas en su mayor parte, pero poco hábiles en su presentación— y se consiguieron

enfrentamientos con los funcionarios de la Comisión Europea (que se iniciaron en 1976 con una seria

bronca Ullastres-De Kergolay)

Ahora, la CESE, como todo matrimonio que se pelea, arregló sus querellas en privado y sacó un mandato

que sólo daña a España. Y ahora a España sólo le toca verlas venir, dar marcha atrás e intentar una mejora

de las relaciones personales España-CEE (en Bruselas), que como nos dijo un alto funcionario de la

Comisión, en broma, "desde que se murió Franco, los contactos España-CEE van de mal en peor". Ahora

todo esto o dar la cara de frente, provocar la ruptura, acercarse a la denuncia del acuerdo y, de todas

maneras, perder la preferencia hispana en Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda, cosa que será automática a

partir del 1 de Julio de 1977.

Pablo Sebastián

 

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