Autor: Fontes de Albornoz, Luis. 
 Entre España y la C. E. E.. 
 Nuevo "round" negociador  :   
 (para adaptar el acuerdo de 1970). 
 Pueblo.    07/05/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Entre España y la C. E. E.

NUEVO "ROUND" NEGOCIADOR

(para adaptar el acuerdo de 1970)

BRUSELAS. (Especial para PUEBLO, por Luis FONTES DE ALBORNOZ.) Españoles y comunitarios

han vuelto a reunirse ayer en Bruselas para tratar de la extensión del acuerdo que los vincula desde 1970 a

la actual Comunidad Económica Europea de nueve Estados. Ya informamos que esa adaptación, al menos

en sus aspectos jurídicos, es necesaria para los Nueve, y ha de hacerse con una fecha limite, que es la del

próximo 1 de julio, fecha en que termina el periodo de transición para el ingreso de Irlanda. Inglaterra y

Dinamarca en el Mercado Común. Esa aplicación del acuerdo España-C. E. E. a los tres nuevos de la

Comunidad Europea tiene unos precedentes importantes para España, y nuestra delegación volvió a

recordar ayer esos precedentes en Bruselas, antes de comunicar oficialmente a los comunitarios que, en

las condiciones que ellos pretenden hacerlo. Madrid no puede comprometerse a llegar a un acuerdo sobre

el fondo del asunto.

La delegación española estaba presidida por el embajador Raimundo Bassols; la comunitaria, por el

director general adjunto de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Roland de Kergorlay. De

nuestro lado, acompañaban al embajador los directores generales y secretarios generales técnicos de los

Ministerios de Hacienda, Comercio, Industria, Agricultura y Asuntos Exteriores. Por parte de los Nueve

representantes de los nueve Gobiernos comunitarios tomaban nota del diálogo Bassols-De Kergorlay

para, evidentemente, dar cuenta a sus respectivos Gobiernos.

Abrió la sesión el representante comunitario, para dar la versión oficial del mandato que había recibido

del Consejo de Ministros de los Nueve. Insistió, otra vez, aunque sin agresividad alguna, en la

conveniencia de reequilibrar el contenido industrial del acuerdo que los Seis firmaron con España hace

siete años, pero sin profundizar. «De momento —diría De Kergorlay— lo urgente es respetar la fecha del

primero de julio, que está encima, y procurar, de aquí a entonces, que nos entendamos sobre cómo se

puede, jurídicamente y en los mínimos aspectos técnicos, extender a toda la C. E. E. actual el convenio en

cuestión.»

+ Los comunitarios admiten que hay que correr y llegar a un ajuste técnico antes del 1 de julio

Bassols respondió soltando todas las razones y argumentos que España viene sosteniendo desde hace

años. «Hay voluntad de seguir entendiéndonos con ustedes, e incluso de presentar nuestra papeleta para

entrar del todo en el club, de manera que a ninguno de los dos nos interesa ya tanto oponernos como

empezar a, intentar entendernos.» Dentro de poco España podrá estar trabajando con la C. E. E. y

defendiendo posiciones que serán comunes frente otros terceros que pedirán entrar. La atmósfera,

comentaría Bassols al salir, es «pre-europea». Hay que aclarar que «pre-europeo», en Bruselas, tiene un

significado muy concreto: España está muy cerca del momento en que podrá presentarse aquí en

condiciones de ingresar en el club, y los del club no van a tener argumentos para negar la entrada.

Pondrán sobre la mesa los problemas que hay que discutir, los problemas relacionados con las

condiciones del comercio, de los negocios, de la finanzas. Pero ya no habrá problemas políticos previos.

Serán lo que aquí denominan «problemas técnicos» que se plantean con nosotros igual que se plantearon

antes con los ingleses y compañía, y del mismo modo que tuvieron que negociarlos entre los propios Seis

miembros fundadores del Mercado Común, y así lo dijo De Kergorlay. No obstante, porque siempre hace

falta insistir y para refrescarles la memoria a los observadores de las nueve capitales europeas presentes,

De Kergorlay y Bassols, Bassols y De Kergorlay, se repitieron en voz alta lo que uno y otro se saben ya

de memoria desde hace mucho.

Por parte española la situación quedó resumida muy bien en cuatro puntos:

1) España persiste en su idea de las concesiones agrícolas que tiene derecho a exigir, debido a los

perjuicios que le produjo la ampliación del Mercado Común.

2) España ve, con preocupación, aproximarse la fecha del 31 de diciembre, en la que pueden producirse

perjuicios graves para nuestra, agricultura si el Mercado Común no concede las compensaciones que nos

debe.

3) Manifiesta su alarma porque la Comunidad no está en condiciones de ofrecernos hoy concesiones

agrícolas. Además nada, absolutamente nada, deja prever que los Estados comunitarios que niegan esas

concesiones agrícolas puedan cambiar de posición en los próximos meses.

4) En estas circunstancias, no existen elementos suficientes para un acuerdo en virtud del cual el

tratado de 1970 pueda aplicarse a Inglaterra, Irlanda y Dinamarca.

Las dos partes van a seguir hablando. La próxima reunión será el 27 de mayo. Bassols ha pedido que se

informe a los nueve Gobiernos europeos de esta situación y, entretanto, que las dos partes reflexionen

para que los comunitarios reconsideren su postura y busquen, si pueden, alguna garantía. Sólo con

garantías Madrid aceptaría que los tres nuevos se beneficien también del acuerdo España-C. E. E. En otro

caso, la sola solución sería esperar nuestra plena entrada al club comunitario. Bassols no lo ha dicho así,

pero las dos partes han reconocido que el tema estaba en el ambiente, en el ambiente «pre-europeo» que

presidió la sesión.

+ FIRMADO CRÉDITO ALEMÁN A ESPAÑA

«La situación económica española empieza a apuntar señales de recuperación», ha dicho el ministro de

Hacienda, Eduardo Carriles, en el acto de la firma del crédito alemán a España de 500 millones de

marcos, celebrado ayer en el Ministerio de Hacienda. El ministro afirmó que 1977 podría considerarse

como «el arranque de una evolución positiva».

El crédito, que tiene un interés fijo, a salvo de cualquier oscilación del mercado de capitales, ha sido

concedido por un consorcio de cajas de ahorro alemanas, encabezadas por el West Deutsche Landesbank

Girocentrale. Su período de vigencia es de ocho años, con cuatro de carencia. Firmaron, por parte

española, el ministro de Hacienda, y por parte alemana, cada uno de los representantes de las cajas.

Carriles destacó en sus palabras que la colaboración alemana demuestra su confianza en España, al igual

que las continuas ofertas que estamos recibiendo de otros países. El ministro expresó el deseo español de

mantener una cordial relación con los intermediarios del mercado financiero internacional, aceptando su

colaboración cuando lo precisemos y cuando sus ofertas coincidan con nuestras apreciaciones.

 

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