Condiciones leoninas     
 
 Informaciones.    01/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

I INFORMACIONES

Condiciones leoninas

Las conversaciones del presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, en París han tropezado con uno de

los problemas reales —por ahora, al menos en experiencia, el fundamental—, que en el mejor de los

casos va a retrasar nuestro ingreso en la Comunidad Económica Europea. Los franceses han abordado el

problema agrícola sin andarse por las ramas.

Los obstáculos para nuestra entrada en el Mercado Común no estribaban ahora en si éramos o no una dic-

tadura, sino en el hecho, entre otros, de que nuestra agricultura no es complementaria, sino competitiva de

los productos agrícolas comunitarios. Hay que agradecer, de entrada, a los franceses su sinceridad —

explicable sin duda por el deseo de ganar votos en las decisivas elecciones legislativas de marzo de

1978—, que muy probablemente hoy vamos a ver imitada también en Roma. Los negocios son los

negocios —dejándonos de retóricas democráticas formales— para los negociadores del Mercado Común,

que estudian de qué manera pueden alterar en su favor el hecho de que la producción agrícola española

equivalga aproximadamente al 19 por 100 de la producción global de los nueve países que integran la

Comunidad Económica Europea.

Proclaman los referidos negociadores abiertamente la necesidad de la reforma agraria de la "Europa

verde" como objetivo prioritario comunitario antes de pararse a analizar la entrada de España. Hablando

en castellano, ello significa que debemos seguir esperando hasta que los europeos estén en condiciones de

poder afrontar la situación agrícola española en las mismas tranquilas condiciones que afrontan la

producción industrial.

Pero las lamentaciones no sirven de nada. Parece obvio que la estrategia gubernamental sobre este

problema debe variar su táctica en una triple dirección: ampliación de los mercados exteriores, reforma

agraria y línea de firmeza ante quienes se oponen a nuestro ingreso. El mundo económico no tiene

necesariamente por qué circunscribirse al geopolítico. Hay otros mercados que por ahora no han sido

explorados o explotados a fondo. La actual situación política facilitaría sin duda una política exportadora

diversificada.

Junto a ello es imprescindible acelerar la transformación y modernización de la agricultura y ganadería

—una de las grandes ausencias del presente plan económico del Gobierno— mediante una reforma

agraria, paralela a la de la «Europa verde», en su doble aspecto económico-social. Y al mismo tiempo, no

olvidar que tenemos en nuestras manos bazas, como aceptar o rechazar el sistema de televisión en color

francés SECAM, para responder a esta o aquella obstrucción. Hasta ahora, por evidentes razones políticas

(anterior situación política, búsqueda de homologación), hemos vivido de rodillas ante Europa. Hora es de

ponernos en pie.

 

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