Autor: Kramer Ferré, Andrés. 
 La entrada de España en el Consejo de Europa. 
 Antes de fin de año     
 
 Arriba.    12/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

La entrada de España en el Consejo de Europa

ANTES DE FIN DE AÑO

* Álvarez de Miranda: "Las fuerzas políticas españolas han contraído un compromiso con la

Europa comunitaria"

* Felipe González: "Nadie puede garantizar la democracia más que la voluntad de un pueblo

capaz de defenderla"

* Carrillo: "Las democracias europeas están tan amenazadas como la española"

* Antón Canyellas: "Seremos exigentes con nosotros mismos, pero también con vosotros"

ESTRASBURGO

ANDRÉS KRAMER, enviado especial

ESTRASBURGO (Francia).

(Crónica para ARRIBA y Pyresa.)

Una auténtica «cascada» dé discursos sirvió para subrayar los preámbulos al ingreso español

en el Consejo de Europa. En un futuro muy próximo - quizá inmediato - España será miembro

del Consejo de Europa, según se desprende de la sesión de ayer tarde, en el curso de la cual

todos los oradores se manifestaron a favor del ingreso de la nueva democracia española,

pidiendo una declaración unánime de la Asamblea Parlamentaria en tal sentido, a fin de que la

incorporación de España pueda ser efectiva antes de que termine el año.

La única objeción que vagamente quedaba para el ingreso de España - la de que todavía no ha

elaborado su nueva Constitución - fue rechazada por varios asambleístas del Consejo de

Europa, al recordar que Gran Bretaña carece de Constitución escrita.

«¿Debemos, en consecuencia, retiramos de este recinto antes de que nos expulsen?»,

preguntó, con sentido del humor, un parlamentario británico.

Desde el comienzo, la sesión de la tarde en el hemiciclo del Palacio de Europa fue una

ininterrumpida serie de elogios a España por haber iniciado y llevar adelante («en plazo tan

breve que parece un milagro», dijo un diputado holandés) la instauración de un régimen

democrático.

«Quiero expresar a los parlamentarios españoles aquí presentes nuestra felicitación, nuestra

alegría, nuestro orgullo, nuestra felicidad de verles aquí», declaró el presidente de la Asamblea

del Consejo de Europa, el austriaco Karl Czerríetz, al abrir la sesión, que calificó de «histórica».

Los elogios y las muestras de satisfacción fueron sucediéndose en diferentes idiomas a medida

que hacían uso de la palabra otros miembros de la Asamblea.

En el orden del día figuraba el «examen de la situación española», y el hecho es que, en este

examen de Estado, España ha tenido hoy sobresaliente.

Intervención de Álvarez Miranda

La primera intervención del grupo parlamentario español correspondió al Presidente del

Congreso, Álvarez de Miranda. «La nueva Constitución - dijo a cierta altura - será el cuadro que

garantice formalmente la coexistencia pacífica de todos los españoles en un sistema donde los

derechos y las libertades fundamentales serán aseguradas en un clima de orden y de paz.»

Álvarez de Miranda, que empleó un tono emocionado al recordar sus contactos con el Consejo

de Europa durante la época franquista, señaló también que «lo mismo el Rey, que el

Parlamento y el Gobierno, así como el conjunto de los partidos políticos representados en el

Senado y en el Congreso, han contraído un compromiso en favor de la Europa comunitaria».

En sus últimas palabras subrayó que esperaba que la solidaridad del Consejo de Europa

venga, a corto plazo, a justificar la impaciencia de la petición española.

Felipe González

El secretario general del PSOE, saliéndose del primitivo texto de su discurso, llamó la atención

sobre el hecho de que los españoles saben medir lo que supone la falta de solidaridad

internacional, entre otras razones «porque la han vivido en su propia carne». Yendo más al

fondo de la cuestión, concretamente declaró que, en ocasiones, los europeos se dejan

atenazar por las dudas sobre la viabilidad del proceso democrático español, y, entonces, se

dedican a pedir garantías como si la democracia resultara de tener una Constitución o no. «Las

libertades - añadió - no surgen porque haya un texto que las consagre, sino de la voluntad de

los hombres dispuestos a defender la democracia. Nadie - insistió - puede garantizar la

democracia más que la voluntad de un pueblo que es capaz de defenderla.» Por otra parte,

Felipe González se refirió a la discriminación que existe en tos países europeos en relación con

los trabajadores emigrantes. «Europa con-trajo una deuda con España y ahora está terminando

de pagarla. No deseamos que la Historia se repita.»

Palabras de Carrillo

También Santiago Carrillo apuntó que no era licito plantear a estas alturas dudas sobre el

proceso de democratización español, y, dirigiéndose a la Asamblea, preguntó: «¿Es que están

ustedes seguros de que la democracia no corre peligro en sus propios países?» Más adelante

continuó diciendo: «Habláis de dudas, ¿pero es que nosotros, españoles, no podríamos

también tener dudas sobre vosotros?, ¿es que vosotros habéis practicado siempre una

democracia activa?» El secretario general del PCE aludió también a la reunión de la Moncloa,

que calificó de constituir «una prueba de madurez europea de los partidos políticos españoles».

Paradójicamente, tal vez la frase del representante catalán, Canyellas, resuma esta especie de

derechos y obligaciones recíprocos entre el Consejo de Europa y España, cuando dijo,

refiriéndose al proceso democrático en curso: «Seremos exigentes con nosotros mismos, pero

también con vosotros.»

El informe «Radinger»

En este orden de cosas, el último informe de la situación política española se debe a la pluma

de un socialista austriaco, Hern Radinger. Pues bien ,en el texto recientemente publicado de

Radinger se pueden leer juicios de valor tales como que la situación española es «muy

satisfactoria». Naturalmente, después, cuando entra en el terreno descriptivo de lo que vio

durante su estancia en España (del 12 al 15 del mes pasado), las cosas resultan un poco más

problemáticas.

Por ejemplo, al hacer alusión al panorama económico, Radinger escribe textualmente: «El

Gobierno Suárez se encuentra aparentemente entre dos fuegos: de un lado, el inmovilismo del

«bunker» económico de los grandes banqueros e industriales volcados en la defensa de sus

privilegios adquiridos durante la era franquista, y, de otro, los sindicatos democráticos poco

deseosos de hacer concesiones.»

Otro párrafo a tener en cuenta es seguramente aquel en que se lee: «Una estricta vigilancia de

la moneda y de los precios, igual que una profunda reforma fiscal (...) son imperativamente

necesarias como contrapeso de un control más estricto de las alzas salariales.»

Aquí la pregunta o preguntas que más insistentemente se están formulando a Felipe González

y a Santiago Carrillo son básicamente dos: una sobre las amenazas o peligros que pesan sobre

la joven democracia española, y otra, de carácter procedimental, que hace referencia al

momento de solicitar el ingreso en el Consejo de Europa. En este sentido, hay observadores

que opinan que España deberla haber esperado hasta tener una constitución democrática. Sin

embargo, tanto Felipe González como Carrillo se han mostrado solidarios con la iniciativa del

Gobierno de Madrid, pues consideran que cada paso hacia la Europa comunitaria es una

garantía más para la democracia en España.

En fin, esta XXIX sesión del Consejo de Europa supone un primer triunfo, acaso modesto, para

todas aquellas fuerzas políticas que quieren ver reinstaladas en España las instituciones

democráticas.

La sesión de ayer fue un homenaje permanente a la democracia española, pero como había

varios oradores inscritos y sólo pudieron hablar un tercio de ellos, la sesión se suspendió a las

seis de la tarde y continuará hoy miércoles.

 

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