Antonio Garrigues Walker, en París. 
 "La C. E. E. no nos ha tratado bien"     
 
 Informaciones.    10/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ANTONIO GARRIGUES WALKER, EN PARÍS:

«La C.E.E. no nos ha tratado bien»

PARÍS, 10 (INFORMACIONES).

CREO sinceramente que, en su conjunto, al español medio y no tiene demasiado optimismo en cuanto a la

idea de la Europa unida, eficaz y poderosa en el contexto mundial. Se tiene la impresión de que Europa no

funciona bien», manifestó el presidente de la A.P.D. (Asociación para el Progreso de la Dirección) en la

conferencia internacional celebrada en París durante los días 8 y 9 de este mes, bajo la presidencia del

primer ministro francés, Raymond Barre, sobre el tema «La empresa en Europa».

«Se menciona en este sentido - continuó diciendo el señor Garrigues - la excesiva atomización industrial,

el juego de monedas, cada vez más peligroso; la existencia de unas barreras administrativas, legales o

prácticas, que en vez de reducirse, se incrementan; la insolidaridad, provocada por nacionalismos y

recelos políticos ancestrales; la dependencia tecnológica y de materias primas, con respecto a los Estados

Unidos y Rusia; la desmoralización de los empresarios, y una falta de vitalidad general, que a veces se

oculta con discusiones intelectuales, cada vez más estériles. En España se reconoce, desde luego, que una

auténtica unidad europea es difícil de lograr, pero se piensa que esa dificultad no puede servir de

justificación o de excusa permanente.»

Ahondando en el mismo tema, el presidente de la A.P.D. prosiguió: «En todo caso, puedo asegurarles que

esta situación europea produce en España una sensación de desconcierto y a veces de frustración. Aunque

en mi país existe una verdadera vocación europea, se empieza ya a detectar en varios sectores, a todos los

niveles, y entre ellos el del sector empresarial, actitudes contrarias a la integración y favorables a la

búsqueda de alternativas, por difíciles y arriesgadas que sean.»

FALTA GENEROSIDAD

La historia de las relaciones España-C.E.E. fue definida así por don Antonio Garrigues: «En nuestro país

se tiene la sensación, quizá equivocada, de que Europa ni nos ha tratado bien en el pasado, ni nos trata

bien en estos momentos. Notamos una falta de generosidad y de interés. Durante el régimen de Franco se

nos daba la excusa válida de que nuestro sistema político no era coherente con el de los miembros de las

Comunidades Europeas; pero, para calmar nuestras inquietudes, se nos concedió un tratado preferencial

de alcance muy limitado, y se nos prometió que en cuanto tuviéramos un régimen democrático, la

integración no plantearía mayores problemas. Ahora se nos dice, con gran delicadeza y habilidad, de un

lado, que nuestra democracia no tiene todavía la calidad ni la estabilidad suficientes, y, de otro, que los

problemas económicos y agrícolas - especialmente estos últimos - serán largos de negociar, y, además,

que habrá que negociarlos conjuntamente con los que presentan Portugal y Grecia, países también

mediterráneos, pero con estructuras y niveles distintos a los españoles.»

También se refirió el señor Garrigues a la desconfianza que le inspira al empresario español el llamado

modelo económico europeo, que es, desde su punto de vista, «un modelo de economía de mercado,

aplicado políticamente por Gobiernos de clara orientación socialista o presionados por la oposición

socialista. España, que ha imitado los planes indicativos de los franceses, el concepto de empresa pública

de los italianos y la codeterminación de los alemanes, empieza a darse cuenta de que este tipo de modelos

híbridos no funciona, porque poco a poco van desapareciendo las reglas del juego y todo se vuelve

arbitrario y provisional».

 

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