Autor: Alonso-Villalobos, I.. 
   Cada vez más cerca de la Asociación Europea de Libre Comercio  :   
 El importante acuerdo industrial en la EFTA está muy avanzado. 
 Hoja del Lunes.    19/12/1977.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

19 diciembre de 1977

Cada vez más cerca de la Asociación Europea de Libre Comercio

El importante acuerdo industrial en la EFTA está muy avanzado

Por el tratado suscrito en 1970 entre España y los países europeos que componen la Comunidad

Económica Europea entran los productos industriales de nuestro país en el Mercado Común con una

rebaja arancelaria media del 60 por 100, y recibe España los productos industriales de esa zona

económica con una rebaja arancelaria media del orden del 25 por 100. Existe, sin embargo, una clara

discriminación mutua en el intercambio de productos españoles con los de los países europeos no adheri-

dos al Mercado Común. Ni nuestros productos reciben trato arancelario favorable a la entrada en éstos ni

los que llegan a España desde esos países gozan de la rebaja arancelaria que con los del Morcado Común

se halla en vigor. Ese disfavor, esa discriminación en contra, se vio acentuada cuando entre los países no

alineados en el Mercado Común, sino en la EFTA, es decir, Suecia, Noruega, Islandia, Suiza, Austria,

Portugal y Finlandia, establecieron el acuerdo en 1972 de ir gradualmente suprimiendo sus barreras

arancelarias de cara a los países de la Comunidad Económica en un período de cinco años, período que

concluyó el 1 de julio del presente año de 1977.

Para eliminar o mitigar la discriminación con que se producen los intercambios comerciales entre España

y dichos siete países integrantes de la EFTA se llevan a cabo negociaciones mutuas.

Tras varias conversaciones exploratorias y después de ser conocida la decisión española de ingresar en el

Mercado Común, los siete países componentes de la EFTA tomaron, reunidos en Lisboa, la iniciativa de

solicitar de España negociaciones comerciales, y así lo comunicaron de manera oficial en noviembre del

año 1976.

La visita que hizo a España dentro del presente año el secretario de la EFTA puso en marcha el aparato

negociador.

Prevaleció la iniciativa española de que las negociaciones se llevaran a cabo no en el marco de los

acuerdos EFTA-CEE, sino en el del tratado España-CEE. Es decir, que se negociara entre España y los

siete de la EFTA un acuerdo similar al firmado por España con la Comunidad Económica Europea, sin

incluir, por lo tanto, productos como los siderúrgicos, excluidos de éste. Los países de la EFTA hubieran

preferido negociar en el marco del tratado de libre comercio para productos industriales, que fue el

suscrito por ellos con la Comunidad Económica Europea, pero accedieron a los deseos españoles, que

puede ser resumido en beneficiar por parte de ellos en un 60 por 100 de rebaja arancelaria a los productos

industria-lee de procedencia española y recibir a cambio el beneficio de una rebaja del 25 por 100 de los

aranceles españoles a su entrada en nuestras fronteras. Es cierto que el último objetivo (es regla impuesta

para los tratados preferenciales por al reglamento del GATT) será el de la abolición en su día de todo tipo

de trabas; es decir, de llegar al libre comercio para los productos entre la zona EFTA y España, lo que se

alcanzará cuando España ingrese en el Mercado Común.

Hubo conversaciones en el mes de septiembre pasado entre EFTA y España y se celebró bien

recientemente nueva ronda de conversaciones en torno al 5 de este mes de diciembre.

Las negociaciones están muy adelantadas y de hecho se han convenido diferentes cláusulas

de cobertura (en el argot diplomático se entiende por ellas los productos cubiertos por el acuerdo), así

como las excepciones y cláusula dinámica (nuevos desarmes que propondrá la comisión mixta).

Pero la EFTA no entiende en sus reglamentos sino de productos industriales, no de los agrícolas.

Aquellos serán objeto de acuerdos de conjunto entre los siete y España, mientras que los referentes a

productos agrícolas serán objeto de acuerdos bilaterales, es decir, entre España y cada uno de los siete

países. te presencia en los medios informativos de cuanto puede referirse al ingreso de España en el

Mercado Común, está posiblemente pasando sin concederle el interés extraordinario que tiene el tratado,

en preparación muy avanzada ya, entre España y los siete de la EFTA, que, en cuanto sea firmado

representará automáticamente la entrada de nuestros productos industriales en siete países europeos con

una rebaja del 60 por 100 de sus aranceles sin que la contrapartida sea otra que una rebaja mucho menor

(del 25 por 100 como promedio aproximado) do parte española. Dará, pues, España lo que ya está dando

sin quebranto especial para las producciones industriales interiores a los países comunitarios. Quiere ello

decir que las exportaciones, por ejemplo, de coches a los países de la EFTA recibirán desde el momento

de la firma del acuerdo un fuerte impulso, lo mismo que el del resto de las exportaciones de productos

industriales, que son los que componen en estos momentos el 80 por 100 de la exportación española a los

países de la EFTA.

/. ALONSO VILLALOBOS

 

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