Adecuarse a Europa     
 
 Informaciones.    27/07/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

ADECUARSE A EUROPA

Dos acontecimientos independientes entre sí venían ayer a subrayar una cuestión que no ha calado aún

profundamente en la opinión española, pero que va a adquirir una importancia sin duda inmensa en los

próximos años, quizá ya en los próximos meses: la adecuación del aparato económico y administrativo

español a las normas internacionales, y más particularmente las de la Comunidad Económica Europea.

Por una parte, don Leopoldo Calvo-Sotelo —el ministro encargado de la negociación española con la

C.E.E.— decía claramente que el actual acuerdo con el Mercado Común, el de 1970, «sigue en perfecta

vigencia, aunque ya superado», agregando: «España está dispuesta a establecer con la C.E.E. relaciones

comerciales transitorias, pero en un marco mucho más amplio.»

Por otra parte, el Consejo de ministros anunciaba importantes —aunque, sin duda, aún tímidas— medidas

de liberalización de importaciones y de rebajas arancelarias.

Tras las palabras del ministro, y las medidas del Gobierno, hay que buscar un hecho esencial: nuestra

integración al mecanismo europeo ha comenzado ya, va a proseguir sin desmayo, y aunque la fecha de

nuestra entrada definitiva en la C.E.E. como miembros de pleno derecho va a demorarse durante varios

años más, quizá hasta una década, ese plazo es engañoso: la integración es en realidad paulatina, y mucho

antes de esa entrada formal vamos a comenzar a disfrutar de los beneficios, y sin duda, a sufrir algunos

traumas, inherentes todos a la pertenencia a la C.E.E.

Por eso —aparte de consideraciones coyunturales como es la del exceso de divisas— tienen gran interés

medidas liberalizadoras que van a acostumbrar a nuestra economía a una mayor competencia con las

extranjeras, paso temido por muchos, pero imprescindible para la adecuación europea. Estas medidas, y

otras similares que vendrán, van a forzar a partes cada vez mayores del sector privado a ese cambio de

ritmo europeo. El ministro Calvo-Sotelo, al hablar de marco mucho más amplio de las relaciones

económicas con Europa, se hace eco de ese mismo cambio de ritmo que va a dominar la vida económica

española de los años ochenta.

Pero la adecuación va a ser mucho más amplia, y sectores como el funcionariado precisan de una ingente

labor de capacitación para una era nueva en toda la Administración de nuestro país. La tarea no hace sino

comenzar, pero va a adquirir pronto dimensiones ingentes.

 

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