Autor: Azcárate, Manuel. 
 Apertura de las negociaciones de adhesión de España a la CEE. 
 Ingresar en la Comunidad para transformarla     
 
 El País.    04/02/1979.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Pág. 14

POLÍTICA

EL PAIS, domingo 4 de febrero de 1979

Ingresar en la Comunidad para transformarla

MANUEL AZCARATE Secretario de Relaciones Internacionales del PCE

La necesidad de la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea dimana de razones

políticas y europeas. Representa en primer lugar un factor importante para consolidar la democracia en

nuestro país. En el plano económico, por la estructura de su economía y particularmente de su comercio

exterior, cabría decir que España forma parte del Mercado Común; casi todas las decisiones de éste nos

afectan. Pero actualmente, al no ser miembros, no tenemos la posibilidad de participar en esas decisiones.

El ingreso de España pondrá fin a una situación de hecho que nos discrimina.

El Partido Comunista es consciente de los aspectos negativos de la CEE; y particularmente del peso que

tiene en su seno los monopolios capitalistas. Apoyamos el ingreso de España no para conservar la CEE tal

como es hoy, sino con la perspectiva de transformarla, de que las fuerzas obreras y democráticas

españolas, partidos y sindicatos puedan participar, al lado de las fuerzas de igual signo de otros países, en

la lucha y en el proceso de transformación de la CEE en un sentido progresista.

La entrada de España en la CEE será en sí un factor de cambio. Hoy, el eje de la CEE está

indiscutiblemente en el norte más industrial. Con la presencia dentro de la CEE de España, de Grecia, de

Portugal, y asimismo de Italia y Francia (que ya están) habrá un peso mucho más fuerte del Sur, del

Mediterráneo, de zonas poco desarrolladas. Ello permitirá crear un nuevo equilibrio de fuerzas que podrá

impulsar a la política comunitaria en el sentido de la disminución y la superación de los desequilibrios.

Nuestra posición ante este problema tiene en cuenta que, con la influencia adquirida por las

multinacionales y ante los graves problemas planteados por la crisis capitalista, hacen falta medidas y

soluciones que desbordan los marcos de un solo país. Por eso apoyamos el surgimiento de poderes

políticos europeos que tengan un carácter democrático; que puedan representar la voluntad de los pueblos.

Nos parece positiva la elección del Parlamento Europeo por sufragio universal. Pero es sólo un paso. Será

fundamental que los partidos políticos, los sindicatos, la opinión pública, puedan desempeñar un papel

reciente en la elaboración de la política de la Comunidad.

La campaña que el Partido Comunista francés, los «gaullistas» y algunos sectores socialistas llevan a

cabo contra el ingreso de España tiene, en mi opinión, un contenido conservador. Se trata, en la práctica,

de conservar la CEE tal como es ahora; de proteger situaciones de privilegio. Por eso nosotros no

podemos comprender esas actitudes, desde un ángulo progresista.

 

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