Autor: Kirkpatrick, Guillermo. 
 Apertura de las negociaciones de adhesión de España a la CEE. 
 Preparar España para la adhesión     
 
 El País.    04/02/1979.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Preparar España para la adhesión

GUILLERMO KIRKPATRICK

Secretario de relaciones exteriores de Alianza Popular

La adhesión de España a la CEE, aunque sea mediante una operación lenta y difícil, es un objetivo que

nuestro país está, sin duda, en condiciones de alcanzar y en el que hay que perseverar, pero que es

perfectamente compatible con un planteamiento global que tenga en cuenta desde ahora, hasta el

momento en que se consiga la adhesión, los intereses de los diversos sectores de la economía nacional,

defendiéndola en una negociación en la que España no sea mero sujeto pasivo. Si se plantean

aisladamente los problemas sectoriales con la CEE, tratando primero la siderurgia, luego los textiles, más

tarde la pesca y, finalmente, la emigración, no avanzaremos en ninguno. La situación será todavía peor sí

nos contentamos con una política de «parches». Hasta ahora lo único que se ha hecho ha sido dejarse

llevar por los pasos marcados por la mecánica de la Comunidad.

Hay que tomar la iniciativa mediante una propuesta de solución urgente que englobe todos los principales

intereses españoles, dentro, naturalmente, de la óptica de adhesión.

La realidad es que la negociación con la Comunidad sigue siendo todavía algo perfectamente desconocido

para gran parte de la opinión pública española. Muy pocos han pedido un auténtico debate sobre la

cuestión y no se ha procedido tampoco a consultar debidamente a los sectores más afectados por la

integración sobre los términos en que habría que negociar con la Comunidad. Hay que negociar sin que

quepa ninguna renuncia de los derechos de Estado europeo soberano, susceptible de integrarse en

igualdad de condiciones a la CEE.

Es imprescindible salir del círculo vicioso proteccionismo agrícola-desarme industrial. No podemos

conceder un desarme arancelario a cambio de la esperanza de obtener una mejora sustancial en las

promesas agrícolas de la CEE.

Hemos de anticiparnos a lo que será la situación de la Comunidad en el momento de nuestra adhesión y

prepararnos desde ahora, durante las negociaciones que, protocolo aparte, no empezarán hasta el otoño

con un Gobierno español estable y un Parlamento Europeo ya elegido, esforzándonos en la reconversión

de los sectores productivos españoles, que, indudablemente, habrán de verse afectados. Es importante

utilizar ese periodo de negociaciones para avanzar en la preparación de nuestra economía, no dejando a la

precipitación de última hora, ni menos a la imposición desde el exterior, la realización de las

transformaciones necesarias.

Los sectores industriales tendrán que superar su orientación, hasta ahora demasiado proclive hacia el

mercado interior, incrementar su productividad a partir de una utilización adecuada de los factores de

producción y de una racional dimensión empresarial y someterse a un creciente aumento de la

competitividad. En cuanto a los sectores agrícolas, sería deseable que la negociación nos llevase a

participar desde dentro en los trabajos de reforma de la llamada Europa «verde».

 

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