Autor: Natali, Lorenzo. 
   La adhesión de España a las Comunidades Europeas     
 
 El País.    17/03/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EL PAÍS, sábado 17 de marzo de 1979

OPINIÓN

TRIBUNA LIBRE

LORENZO NATALI

Vicepresidente de la Comisión Europea, responsable de la ampliación

La adhesión de España a las Comunidades Europeas

La apertura oficial de las negociaciones de adhesión de España a la Comunidad Europea han representado

algo más que una simple ceremonia ritual. En efecto, hemos comprobado un amplio acuerdo sobre

algunos aspectos fundamentales de las negociaciones a las que nos preparamos. Un primer aspecto es que,

tanto España como la Comunidad Europea, concuerdan en el hecho de que la negociación tenga un

objetivo preciso y circunscrito: definir las modalidades de la aceptación por parte de España de lo

adquirido comunitario. Por ambas partes es subrayada la importancia que se da al carácter dinámico y

evolutivo de dicho adquirido comunitario.

España quiere adherirse a una Comunidad viva y cada vez más próxima a sus finalidades políticas últimas

de unión de los pueblos europeos. La Comunidad ve en la adhesión de España un impulso importante

para fortalecer su propia cohesión. Y agregaría que precisamente ese reconocimiento del carácter

dinámico de lo adquirido comunitario explica por qué la Comunidad no frena sus actividades en espera de

la entrada de España. La ampliación es uno de los desafíos más importantes a los que la Comunidad debe

responder. Pero no es el único, sobre todo en un momento de crisis económica.

Un segundo aspecto es el acuerdo que se ha delineado acerca del método y la organización de la

negociación. La comunidad ya ha comenzado los trabajos preparatorios para definir su base de

negociación. Estamos de acuerdo con España para comenzar efectivamente las negociaciones después de

las vacaciones de verano. Un punto de partida será la elaboración, en común, entre España y la

Comunidad, de una visión de conjunto de los principales capítulos de negociación. En base a esa visión

común, de conjunto, podremos luego entrar en la negociación propiamente dicha, sector por sector. Por

otra parte, ya desde ahora, la Comisión Europea ha sido encargada de empezar con las autoridades

españolas los trabajos con respecto a las adaptaciones técnicas que han de hacerse a algunos actos

comunitarios con vistas a la adhesión española.

Ciertamente, las declaraciones hechas en la apertura oficial de las negociaciones han revelado también

acentos y prioridades distintas de parte de la Comunidad y de España. Lo contrario me hubiera

sorprendido.

En efecto: negociar significa buscar posiciones comunes partiendo de posiciones diferentes, y en Bruselas

nadie ha negado jamás que esa búsqueda de posiciones comunes también podrá ser difícil.

Pero lo que es importante es que se llegue a un acuerdo sobre el marco, sobre los objetivos y sobre la

metodología de una tal negociación. He comprobado que sobre todo esto en ninguna de las dos partes

existen dudas ni diferencias. La negociación de adhesión de España no será una simple operación

político-diplomática. Dicha negociación ha de ser vista como una parte importante del futuro de la

Comunidad y de España, como también del conjunto de sus relaciones. En efecto: está bien claro que para

la Comunidad no se trata de esperar pasivamente la hora de la entrada de España en las instituciones

comunitarias. Por el contrario, ya desde ahora debemos actuar en la perspectiva de una Comunidad

ampliada a España, así como a Grecia y a Portugal.

Algunas políticas comunitarias -pienso en la política agrícola— han sido concebidas y desarrolladas en

función de una comunidad en la que las producciones mediterráneas eran marginales. La ampliación hace

todavía más urgente avanzar en el camino ya emprendido por las instituciones comunitarias para adaptar

aún más la política agrícola común a las necesidades de la agricultura del área mediterránea.

Otras políticas comunitarias han sido suficientes o demasiado tímidas. Nos referimos a la política regional

y, de un modo más general, a la política de intervenciones estructurales.

También ahí la Comunidad ha emprendido ya algunos esfuerzos de fortalecimiento de las propias

políticas y de los instrumentos de acción, con el fin de prepararse a la realidad de mañana en la que se

amplificarán las diferencias de ingresos entre las diferentes regiones comunitarias.

No me corresponde, por cierto, prever cómo España deberá prepararse, por su parte, a su adhesión a la

Comunidad. Pero nos preocupamos porque la entrada de España se realice sin choques ni traumas para la

economía española. Por este motivo hemos manifestado nuestra disponibilidad para emprender acciones

concertadas. Tal es el caso, por ejemplo, de las iniciativas que se harían necesarias en España en

material de reestructuración industrial, de reconversión social o de fortalecimiento de la estructura

agrícola.

Así pues, para nosotros, en Bruselas, la negociación con España se sitúa en un horizonte ambicioso. La

adhesión de España representa un test de la capacidad que tiene la Comunidad para fortalecerse.

Esperamos que España contribuya para que la Comunidad salga de su nuevo proceso de ampliación no

solamente diluida, sino fortalecida en sus instituciones, en sus políticas y en sus medios de acción.

Una última consideración: si tal es el terreno en donde se coloca el futuro de las relaciones entre la

Comunidad y España, es claro que la confianza y la comprensión recíprocas deben inspirar nuestro

trabajo común. La Comunidad es una realidad original en la que partes cada vez más importantes de la

soberanía nacional son ejercidas colectivamente en el seno de las instituciones comunitarias. En la fase

que precede a su ingreso definitivo, España está en las instituciones comunitarias con plenos derechos.

Estoy convencido de que, tanto por parte de España como por parte de la Comunidad, es preciso salir de

los esquemas rígidos de una relación centrada únicamente sobre las exigencias de una negociación. Se

trata de dar pruebas de las cualidades necesarias para aprender conjuntamente cómo ejercitar en común,

en un próximo futuro, las soberanías nacionales dentro de la Comunidad.

 

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