Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Suárez, satisfecho por el desarrollo de su visita a París. 
 "Las relaciones franco - españolas se plantean de igual a igual"     
 
 ABC.    28/11/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABO. MIÉRCOLES. 28 DE NOVIEMBRE DE 1979. PAG. 13.

RELACIONES EXTERIORES

SUAREZ, SATISFECHO POR EL DESARROLLO DE SU VISITA A PARÍS

"LAS RELACIONES FRANCO-ESPAÑOLAS SE PLANTEAN DE IGUAL A IGUAL"

Nuestros emigrantes estarán exentos de las restricciones que discute la Asamblea Nacional francesa

PARÍS, 27. (De nuestro corresponsal.) En menos de cuarenta y ocho horas ha cesado la tormenta, ha

renacido la calma y un sol espléndido ilumina y calienta tas relaciones franco-españolas. El presidente

Adolfo Suárez ha tenido la ocasión de exponer y de explicar este prometedor cambio de la

meteorología política en su conferencia de Prensa de esta tarde, magníficamente organizada, por

cierto —todo hay que decirlo—. Ayer se hablaba de satisfacción y hoy se habla también da satisfacción,

pero asimismo de gratitud.

Para comprender este estado de ánimo, nada mejor que transcribir la declaración liminar del presidente

Suárez ante la Prensa francesa y española:

«Quiero manifestar —dijo— mí gratitud al Gobierno francés por el clima de sinceridad, de seriedad y de

rigor con que se han desarrollado las conversaciones entre la Delegación española y los diferentes

miembros del Gobierno francés, con los que hemos mantenido conversaciones, y, de manera muy especial

también mi gratitud e1 señor presidente de la República francesa y al primer ministro, por las

conversaciones que con ellos he mantenido en relación con los diferentes temas bilaterales y

comunitarios, así como de las posibilidades de cooperación que en las diferentes áreas internacionales se

abren a una profunda y fructífera colaboración entre España y Francia.» «Mi gratitud —agregó— es,

asimismo, muy especial por el tratamiento que el Gobierno francés ha dado a los problemas planteados a

la emigración española, de manera muy especial en la carta que me ha entregado el señor primer ministro,

en relación con la garantía a los trabajadores españoles de que no les afectará la ley que está actualmente

en tramitación en la Asamblea Francesa. Al mismo tiempo, me complace subrayar las palabras de

reconocimiento del señor presidente de la República respecto a la calidad del trabajo desarrollado por los

españoles en Francia.»

Terminado este párrafo de gracias, comenzó la, conferencia de Prensa propiamente dicha. He aquí un

resumen de preguntas y respuestas, pero —dicho sea de paso— Adolfo Suárez, que es hombre hábil en

este juego dialéctico, sabe eludir, de modo más o menos convincente, aquellas cuestiones que le resultan

inoportunas o que no había previsto.

• Acerca del resultado de este viaje, indicó que su «satisfacción es completa y absoluta después de las

conversaciones con el presidente de la República y con el primer ministro, así como después de visto el

resultado de la reunión plenaria de esta mañana». «Hemos pasado revista a los diferentes campos de la

actividad internacional, en los que podemos colaborar, intercambiar puntos de vista y establecer

reuniones periódicas anuales o con mayor frecuencia, en el caso que éstas sean necesarias no sólo

a nivel ministerial, sino de jefes de Gobierno.»

• Sobre el tema vasco dijo: «Hemos hablado del terrorismo, con carácter general, ya que es una lacra

que asóla de una manera brutal a numerosos países del mundo y, de modo especia), a muchos

países democráticos. En el tema particular español es evidente que estamos sufriendo un ataque muy

fuerte por parte del terrorismo, y yo les he expuesto a las autoridades francesas, en profundidad, mi modo

de ver la situación en estos momentos, y sobre este tema no pienso hacer ningún otro comentario.»

Como los periodistas insistieron, el presidente Suárez se limitó a decir que, en el caso de España, se

aplicará la Ley y sólo la Ley.

Como se insistiera sobre la respuesta congelación de las relaciones franco-españolas. Adolfo Suárez

contestó: «Si existió hielo, ya no hay tal hielo. Las relaciones entre España y Francia tienen un alto nivel

de cordialidad, de sinceridad y de profundidad en el estudio de los temas. Quiero ratificar, una vez más,

mi satisfacción y mi gratitud por los contactos mantenidos estos dos días.» Pero como los periodistas

reiterasen su asombro ante este cambio en menos de cuarenta y ocho horas y le pidiesen pruebas más que

respuestas hábiles, subrayé: «Yo he dicho lo que he dicho, y lo dicho, dicho está. En el supuesto de que

existiese hielo, ya no lo hay.»

• Acerca del problema del Sahara, dijo que se había examinado y se habían considerado las posiciones

de ambos países, «Nosotros mantenemos una posición en este asunto «ue quizá tenga algunas

diferencia» con la francesa, pero creo que se pueda buscar un mismo objetivo. Todos saben que

nosotros defendemos el principio de la autodeterminación del pueblo saharaui y éste es la posición que

hemos mantenido.» Poco después, ante la insistencia sobre este tema, subrayó que «tanto en Rabat como

en Argel se había mantenido esa actitud. Pero —agregó— también le expuse esto a los representantes

del Frente Polisario».

• Cuando se le preguntó sobre un posible «eje París-Madrid en una política conjunta ante

Iberoamérica», el presidente Suárez manifestó que no le gustaba la expresión eje, y después de

insistir sobre el «clima enormemente positivo que se había creado durante la visita a la capital

francesa, por el que se reitera una vez más la satisfacción y la gratitud», dijo que la colaboración con

Iberoamérica puede plasmarse en proyectos de colaboración técnica franco-española, que aunque no es

el momento de revelar, están en curso.

Sobre las negociaciones de España con la CEE, y esta visita a París, el presidente Suárez afirmó que «el

objetivo de este viaje no era sólo el de estudiar este asunto, que está en negociación». «No olvídemos —

subrayó— que la negociación se lleva a cabo en Bruselas, pero tampoco olvidemos que, evidentemente,

Francia desempeña un papel importante.» Adolfo Suárez anunció que va a visitar diversas capitales

europeas el próximo año y en diciembre verá en Bruselas a Roy Jenkins.

• Acerca de la conferencia de Seguridad y Cooperación Europea que se celebrará en Madrid en

1980, indicó que, en efecto, este asunto había sido «tratado en profundidad». «Esto —indicó— no está en

relación directa con un eventual ingreso de España en la OTAN, aunque se conoce de sobra la posición

del Gobierno español en este tema, que yo mantengo y que ya se adoptó en el primer Congreso de UCD.

Pero todo esto deberá verse precedido de un debate parlamentario».

• Poco después indicó que Francia había sugerido la celebración de una Conferencia europea de

desarme, una vez celebrada la de seguridad y cooperación, y que España es favorable a esa idea y apoyará

la iniciativa francesa.

En fin, como alguien habló de una supuesta relación de «superior a inferior» en las relaciones franco-

españolas, Adolfo Suárez afirmó: «Dice usted que tradicionalmente, al menos yo he entendido esto,

Francia había dialogado siempre con España desde una situación de superioridad. Yo no quiero entrar en

esta discusión sobre si existía o no existía ese fenómeno. Lo que puedo afirmar es que las relaciones

franco-españolas se plantean de igual a igual, entre dos países soberanos, independiente a, y que tienen

una enormidad de puntos de contacto, así como dos países que defienden un modelo de sociedad muy

parecido, y que desde luego están inmersos en el mundo occidental, cada uno con su propia personalidad,

y yo puedo decirte que no he encontrado ni ese espíritu de superioridad por parte francesa ni he visto con

complejo de inferioridad por parte españóla.»—Enrique LABORDE.

 

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