Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 A propósito del borrador constitucional. 
 La filosofía del consenso, en tela de juicio     
 
 ABC.    18/01/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

A PROPOSITO DEL BORRADOR CONSTITUCIONAL

LA FILOSOFÍA DEL CONSENSO, EN TELA DE JUICIO

El borrador constitucional está siendo sometido, en estos momentos, a una

intensa critica desde diversas posiciones políticas no marxistas. Aunque no se

dejan de mencionar múltiples imperfecciones de tipo técnico, lo que, de hecho,

se cuestiona es la validez de la filosofía del consenso defendida, hasta ahora,

por el Gobierno.

En esta ofensiva, que no puede considerarse en ningún caso como una acción

coordinada, participan senadores adscritos a diversos grupos parlamentarlos,

diputados de la propia U.C.D. y personalidades independientes. Al parecer, en

el transcurso de la reunión del Gabinete del pasado tunes, varios ministros

expresaron su disconformidad con el texto elaborado por la Ponencia y se

declararon dispuestos a defender ante el pleno del Congreso posturas

diferenciadas con respecto a temas, como el de la familia, el de la valoración

de la importancia de la Iglesia Católica o el tan controvertido de las

nacionalidades.

PRODUCTO HÍBRIDO. — Una de las principales incógnitas en torno al inmediato

proceso de debate parlamentario del anteproyecto se refiere, precisamente, a si

los diputados y senadores de U. C. D. podrán presentar o no nuevas enmiendas, al

margen de los votos particulares de sus representantes en la Ponencia. En

estos momentos parece ir abriéndose camino la tesis de que la Ponencia

constitucional ha sido, ante todo, una especie de comité de expertos, de

alguna manera por encima de los propios partidos, cuyo cometido fundamental era

el de «colocar el toro en suerte» desde un punto de vista técnico.

El debate parlamentario a fondo parece imprescindible en tanto en cuanto se

considera el borrador constitucional como una especie de producto híbrido,

elaborado a imagen y semejanza del Pacto de la Moncloa. De acuerdo con esta

tesis se habría relegado la operatividad de la Constitución en función de que

resulte aceptable para todos los grupos parlamentarlos y en especial para

centristas y socialistas.

INTERVENCIONISMO ESTATAL.— Mencionados sectores políticos se consideran

especialmente preocupantes los efectos de dicha filosofía a la hora de trazar el

marco socioeconómico en el que deberá desarrollarse la actividad empresarial.

Mientras existan ejemplos de cómo una constitución de corte liberal quede

amparar un proyecto político socialista, difícilmente puede afirmarse lo

contrario.

Se teme, por lo tanto que el excesivo intervencionismo estatal, palpable a lo

largo y ancho del borrador constitucional, genere trabas insalvables paca el

desarrollo del principio de libre empresa.

Son dignas de mención a este respecto las afirmaciones de Santiago Carrillo en

el transcurso de la última reunión del Comité Central del Partido Comunista,

dedicada, de forma monográfica, al estudio de la Constitución. Según la versión

publicada en el último número de «Mundo Obrero» Carrillo afirmó textualmente

que «la gran conquista que para las fuerzas democráticas representa este

proyecto de Constitución se ha situado más allá de lo que permitía esperar de la

correlación de fuerzas parlamentarias». En la misma reunión Jordi Solé-Tura

postuló la necesidad de movilizar a la opinión pública para evitar que dicha

«gran conquista» se vea modificada por la actuación parlamentaria.

OSORIO-FERRER SALAT.—La crítica contra el borrador constitucional es de hecho,

en buena medida, la crítica contra la política «pactista» del Gobierno. La

vinculación entre ambos temas quedó patente en el transcurso de la cena-coloquio

que siguió el lunes por la noche a la conferencia de Carlos Ferrer Salat en el

Club Siglo XXI, a lo largo de la cual participó de forma destacada el ex

vicepresidente Alfonso Osorio.

Si bien el único que hizo mención expresa al borrador constitucional,

calificándolo de «nuevo factor de incertidumbre», fue el ex ministro de Comercio

José Luis Cerón, en las principales intervenciones de la noche se atacó con

dureza la fácil disposición del Gobierno Suárez a asumir posiciones que no le

corresponden.

«No se puede querer jugar a la vez con las fichas propias y con las del

contrario», afirmó Osorio. «Eso se llama en cualquier país del mundo fascismo o

comunismo, es decir, totalitarismo.» Su argumentación se riñó después en torno

a la política económica: «Yo no soy contrario a la reforma fiscal. Pero en el

gran teatro de la política cada uno tiene que jugar el papel que le corresponde.

Yo soy de derechas... Es preciso que seamos consecuentes, porque si no nadie

va a saber en este país dónde está, de verdad, situado.»

Ferrer Salat, presidente de la Confederación Española de Organizaciones

Empresariales, intervino con una línea argumental muy similar. «Es preciso que

cada partido cumpla su función social. ¿Hasta cuándo van a seguir estas firmas

colectivas?», afirmó en clara referencia al Pacto de la Moncloa y sus derivados.

«Los partidos conservadores y liberales, necesariamente, tienen que crear

confianza inversora y creadora de riqueza. Si en esto fracasan, fracasarán en

lo esencial. Es urgentísimo que cada uno recupere su propio espacio político,

porque si la economía no funciona, tampoco va a funcionar la democracia y

puede haber una grave desestabilización social» — Pedro J. RAMÍREZ.

 

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