Autor: Mullor, Angel. 
 El orden público. 
 La mutua confianza como base     
 
 Informaciones.    18/02/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La mutua confianza como base

Por Angel MULLOR

(Secretario de Prensa del Comité Cental del P.C.E)

LA nueva definición del concepto de orden público, inherente a un sistema

democrático (o, más aún, base del mismo), ha de ser el elemento determinante a

la hora de regular la organización y funciones de las nuevas fuerzas de orden

público (nuevas, naturalmente, en cuanto a organización y funciones, lo que no

comporta necesariamente la "novedad" de sus miembros).

Un orden público cuyo fundamento esencial esté en el «libre, pacifico y armónico

disfrute de las libertades públicas y el respeto de los derechos humanos» (pacto

de la Moncloa, VIII, 2), precisa, para su salvaguarda, de una también nueva

relación entre la Policía y los ciudadanos, basada en la confianza reciproca. Y

esta, a su vez, precisa del establecimiento de unas relaciones y de un mutuo

conocimiento entre unos y otros.

De ahí la necesidad de cambiar la, actual concepción militarista de la Policia —

que observa a ésta como un núcleo de fuerza a mantener acuartelada en

prevención, de su posible utilización, en caso de disturbios— por la de unos

«policías de barrio» que realicen su trabajo deambulando y conviviendo con, los

vecinos, con unas funciones de prevención del delito y de ayuda a la convivencia

qne serán enormemente facilitadas por esa confianza que deberá existir entre

ellos y los vecinos. En este sentido, hay que saludar positivamente el cambio

realizado en los últimos días al salir los policías a las calles de nuestras

ciudades ostensiblemente «armados" de emisoras o pequeños micrófonos. Seria

deseable que estos micrófonos terminaran siendo el único armamento —en este caso

realmente preventivo— que portaran estos "bobbies" españoles.

Siempre desde el punto de vista del ciudadano-, y de acuerdo con el deseo —

básico en, toda la planificación de las autonomías, de acercar los órganos de

Poder a la base ciudadana—, estas fuerzas de orden público deberían depender

directamente de las entidades autonómicas e incluso, de las autoridades locales,

contribuyendo asi al necesario proceso de descentralizacion. A su vez, esta

dependencia de las autoridades lócales —deemocráticamente constituidas— acabará

con el problema que para las propias, fuerzas del orden supone su dependencia en

determinados casos, de órdenes políticas que, en ocasiones, les han llevado a

enfrentamientos con la mayoría de la población.

Está claro que todo lo anterior exige la desmilitarización de unas fuerzes que,

en estos momentos, dependen para el ejercicio de sus funciones, del Ministerio

del Interior, estando militarízadas para todo lo demás. (Es de destacar que en

el proyecto del ley qne trascendió en el mes de enero, la nueva Guardia Nacional

seguiría conceptuada como cuerpo militar) Esta beneficiaría tanto a los

componentes, de estas fuerzas —que podrían así aspirar a los derechos de

sindicación que tienen todos los trabajadores— como al propio Ejército, que no

se veria involucrado en tareas que le son ajenas.

 

< Volver