Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Frenar al PCE, una hipótesis     
 
 Informaciones.    08/03/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

FRENAR AL P.C.E., UNA HIPÓTESIS

Por Abel HERNÁNDEZ

LA interpretación fácil y alicorta de la guerra desatada por el P.S.O.E. al

Gobierno y al partido del centro, con la espectacular ruptura, incluso, del

consenso constitucional, seria la siguiente; los socialistas tenían prisa por

llegar a la Moncloa antes del verano. Esperaban que las elecciones locales les

pusieran el triunfo en la mano. Sabemos que habían tanteado a algunas

personalidades —incluso actuales ministros independientes y de la U.C.D. para

este eventual Gabinete de coalición, encabezado por Felipe González. En las

declaraciones públicas, desde el otoño, no ocultaban su propósito de alternativa

inmediata. El retraso de las municipales y la posibilidad de ir en otoño a

nuevas elecciones generales han roto todos los planes socialistas. Se ven

alejados del Gobierno para mucho tiempo. Se sienten traicionados por Snárez. Y

reaccionan rompiendo el idílico romance con la U.C.D. Esta hipótesis primera es,

por tanto, la de la pataleta.

Segunda hipótesis: El Partido Socialista, incapaz de hacer una socialdemocracia,

como se ha demostrado con el famoso documento conjunto, intenta reconciliarse

con sus bases izquierdistas.

Tercera hipótesis: Fomentar, con su actitud abstencionista en la Constitución,

una amplia abstención popular en el referéndum para limitar el éxito del

presidente Suárez y su partido con la culminación constitucional, que sería una

baza importante para el centro en las inmediatas elecciones. Al mismo tiempo,

quedar con las manos libres para provocar la reforma de la Constitución,

acomodándola a su modelo de sociedad, tan pronto como consiga la mayoría en las

urnas.

Cuarta hipótesis: Poner al presidente Suárez y a su partido contra las cuerdas y

lograr contrapartidas a cambio de ceder en el acoso.

Quinta hipótesis: El éxito del sindicato comunista en las elecciones sindicales

y el fracaso (aunque sea relativo: del sindicato socialista, unido al retroceso

gradual, en puntos fijos, del P.S.O.E. en los últimos sondeos de opinión, ha

alarmado en Bonn y en Washington, donde se quiere, a todo trance, eliminar el

poder comunista en España. En las proximidades de Willy Brandt —y lo hemos

comprobado esta misma mañana— existe la convicción de que el socialismo debe

permanecer en la oposición en España, preparando sus cuadros. En estos medios

alemanes se considera más importante que el P.S.O.E. quite parcelas de poder a

los comunistas. La maniobra socialista de estos d;as (evidentemente están

concatenados los últimos hechos: la "emboscada" al Gobierno en el Pleno del

miércoles, el anuncio de movilizaciones populares, el manifiesto famoso y la

retirada.de la ponencia constitucional con pretextos fútiles) sería girar a la

izquierda, abandonando las pretensiones de alternativa inmediata de Gobierno,

para segarle a Carrillo la hierba a sus pies. Esta hipótesis nos parece la más

verosímil y no contradice a las otras.

 

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