Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Superado el escollo de los artículos 63 y 64. 
 Completado en comisión el dictamen del proyecto constitucional     
 
 Informaciones.    21/06/1978.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

SUPERADO EL ESCOLLO DE LOS ARTICULOS 63 Y 64

COMPLETADO EN COMISIÓN EL DICTAMEN DEL PROYECTO CONSTITUCIONAL

QUEDARAN AMPARADOS Y GARANTIZADOS LOS DERECHOS HISTÓRICOSDE LOS TERRITORIOS

FORALES

Efe

El abrazo de Pérez Llorca (U.C.D.) y Peces-Barba (P.S.O.E.) al acabar

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 2l.

LA Comisión Constitucional ha terminado sus trabajos. Una copa de champán ha

rubricado el acontecimiento. El señor Attard, -presidente, se ha mostrado feliz.

Los últimos trámites habían consistido en hallar una fórmula para los artículos

63 y 64, que quedaban pendientes por falta de consenso. Anteanoche, hasta cerca

de las seis de la mañana, las dificultades subsistieron en otra de las

habituales reuniones «extras». El escollo estaba relacionado con la figura

constitucional de los senadores de regia designación.

Así pues, los últimos aspectos conflictivos han quedado superados. Los dos

grupos predominantes del Congreso se han repartido los papeles en este arreglo.

El contenido final del artículo 63, sobre sistema para la elección

de los diputados, ha sido un «trasplante» socialista, y el 64, sobre composición

del Senado, un «injerto» ucedista. Los hombres del P.S.O.E. han logrado,

fundamentalmente, que se mencione en la Constitución la «representación

proporcional» como criterio electoral futuro. Los representantes de U.C.D. han

reducido a cuatro los senadores elegibles por los votantes de cada

circunscripción (contra el criterio comunista de los diez senadores) y han

devaluado a la Cámara Alta como expresión parlamentaria de las nacionalidades y

regiones. El señor Maciá Alavedra, de la minoría catalana, manifestó la

preocupación de su grupo, y Marcos Vizcaya, de la minoría vasca, la del suyo. De

todos modos, esta última ha terminado votando a favor de una disposición

adicional nueva según la cual «la Constitución ampara y respeta los derechos

históricos de los territorios forales».

EL BALANCE DE ATTARD

El señor Attard, valenciano, tuvo durante la sesión ultima una naranja sobre el

micrófono. Veinticuatro horas antes, los periodistas le habían concedido ese

premio cítrico como reconocimiento a sua afabilidades y gentilezas. El

presidente de la Comisión hizo este balance de lo actuado: 24 sesiones, ciento

cuarenta y ocho horas de trabajo, 203 enmiendas «in voce», l.324 intervenciones

orales.

Según el señor Attard, su máxima preocupación fue «imponer la cordialidad» y,

«por encima de todo, evitar la ruptura constituyente». El presidente defendió el

«consenso» en cuanto compromiso y transacción. Pregunto: «¿Es preferible, acaso,

la noche del 27 de mayo o las jornadas del 13 y l4 de octubre de l93l?» Su

respuesta fue: «Prefiero la noche de José Luis». Es decir, la discutida

operación de los grupos parlamentarios a espaldas de la propia Comisión

Constitucional para buscar en el restaurante de ese nombre compromisos sin

periodistas testigos.

En su relación de gratitudes, el señor Attard hizo referencia a los letrados,

los periodistas, los taquígrafos y los ujieres.

LOS ÚLTIMOS ROCES

La sesión de clausura terminó tarde. Por la mañana, Tierno y Fraga se

arremetieron con palabras hirientes. Solé Tura y Pérez Llorca «colisionaron»

horas después por un malentendido que sólo tuvo consecuencias leves. Peces-

Barba, socialista, habló de una enmienda del P.N.V. sobre derechos históricos

como un compendio de «aberraciones doctrinales» . El comunista Solé Tura, a su

vez, ilustró literariamente a Peces-Barba, que había confundido al ingenuo y

crédulo Cándido con el optimista doctor Pangloss durante esos ejercicios de

cultura a que se entregan de vez en cuando los diputados, esta vez con recurso a

la conocida novela de Voltaire.

De todos estos roces, el más agrio y malhumorado fue el de Tierno con Fraga. El

viejo profesor quería enmendar el preámbulo de la Constitución para poner

énfasis en la reconciliación nacional después de los cuarenta años del

franquismo. Attard advirtió sobre las anticipaciones de textos, que sólo estarán

maduros cuando el proceso constitucional culmine. Fraga ironizó sobre los

silencios anteriores de Tierno, a los que calificó de olímpicos y menos humildes

de lo que puede parecer, si bien es preciso tener en cuenta —vino a decir— «las

servidumbres de las posiciones honoríficas».

Era una alusión mordaz a la situación decorativa del señor Tierno en la

presidencia honorífica del P.S.O.E. Y Tierno, que pese a su aire y tono de

mansedumbre, enseñaa las uñas de vez en. cuando, se burló de los detallismos

historicistas de Fraga (se remontó a Prim y a Wamba), al comentar que «las

enciclopedias son abrevaderos en que abrevan las bestias y algunas veces los

hombres».

UN CARGO AMORTIZADO

Fraga no estuvo en la ceremonia de las cordialidades con champán. En cambio, si

estuvo el presidente de las Cortes, señor Hernández Gil, que ha visto extinguido

constitucionalmente su cargo. El señor Hernández Gil, hombre discreto y autor de

gestiones delicadas durante el año legislativo recién cumplido, podía sentirse

molesto. Una enmienda de Fraga para el mantenimiento constitucional de la

expresión «las Cortes», en lugar de «ambas Cámaras» había sido derrotada. El

presidente de «las Cortes» ha dejado constitucionalmente de existir, si no

todavía de modo formal, al menos en el terreno de los hechos prácticos. Y la

verdad es que el señor Hernández Gil merecía vivir institucionalmente y no

«morir» como tal presidente d.e las Cortes antes de que la propia legislatura se

disuelva.

RECONOCIDOS LOS DERECHOS FORALES

En el marco del interés político y parlamentario, lo más destacado de la Jornada

fue la intervención de Xabier Arzallus, diputado de la minoría vasca, en favor

de la garantía constitucional para los derechos históricos f o r a l e s de

Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya. La plena restauración foral es para

Arzallus y para el grupo que representa algo necesario y urgente. La situación

trágica del País Vasco no sóo perturba a éste, sino al propio ser del Estado. Un

Estado —dijo— que es uno y que aceptamos.

El texto que los vascos proponían por vía de enmienda fue rechazado, pero otra

enmienda conjunta de todos los grupos parlamentarlos, incluida Alianza Popular,

fue aprobada y sellada con aplausos generales. El vasco de U.C.D., Juan

Echevarría Gangoiti, dijo con buena imagen emocional que desde hace ciento

cuarenta años España tiene en sus manos la solución del problema vasco, y que

éste, por supuesto, es un problema español. La Historia, añadió, debe asumirse

íntegra y no seleccionadamente. El País Vasco, que es una gloria de España,

debe ser reestructurado de otra manera, fueron sus palabras finales.

(Pasa a la pág. siguiente.)

2l de junio de l978

(Viene de la pág. anterior.)

Según el socialista Benegas, la construcción de ese país debe hacerse desde una

perspectiva de futuro. El pacto con la Corona ha cambiado de significado, pues

la soberanía no reside ya en la Corona, sino en los pueblos de España.

«Esta es una oportunidad para las aspiraciones nacionales vascas», fue el

comentario del comunista Solé Tura. Y Fraga, que mostró su rechazo hacia la

palabra «Euskadi», prefiriendo País Vasco o Euskalherria (como dijo que decía su

abuelo), reconoció que sin soluciones para éste, España carecerá de soluciones.

El navarro Astráin, de U.C.D., apostilló: «Es la primera vez, en toda la

historia de España, que se reconocen constitucionalmente los derechos forales de

los pueblos.»

La discusión del anteproyecto constitucional redactado por la ponencia designada

al efecto y que incorporó numerosas enmiendas presentadas por los distintos

grupos parlamentarios o directamente por parlamentarios, se inició el 5 de mayo

mentarios —en número propasado. La Comisión Constitucional estaba compuesta por

treinta y seis miembros de los distintos grupos parlamentarios -en numero

prporcional a su representación en el Congreso- y presidida por Emilio Attard

quien, con ocasión del inicio de los debates, declaraba su esperan-za de que el

anteproyecto es-tuviese dictaminado para me-diados de junio.

Sin embargo, los primeros debates fueron, en ese sentido, desesperanzadores. El

ritmo de aprobación de artículos fue inicialmente muy lento; hasta el día 11 no

se aprobaba el primer artículo. El l2 se aprobaba el segundo, el l6, del tercero

al noveno. El día l7, tres artículos más. El día l8, al ritmo lento se unía el

riesgo de romper el precario consenso al introducir U.C.D. una enmienda para

incluir un párrafo en el artículo l6 que posibilitase leyes especiales contra el

terrorismo. Cinco artículos más se aprobaban el día l9. El ritmo hacía temer que

las discusiones se prolongasen mucho más de lo previsto, pese al evidente deseo

de unos y otros por concebir pronto los debates.

En esta situación se produce el espectacular acuerdo del 22 de mayo entre U.C.D,

P.S.O.E., P.C.E. y grupo catalán para acelerar los debates constitucionales,

acuerdo que recae en temas que se presentaban conflictivos, como la enseñanza o

la disolución del matrimonio civil, la gran marginada era Alianza Popular, y en

menor medida, el grupo vasco. Alianza Popular abandona la Comisión, a la que

volvería pronto, pero el 23 de mayo el «pacto» permite aprobar nada menos que 27

artículos, del 24 al 50. El «consenso» está en su cénit. Se produce incluso una.

discreta intervención del Rey, don Juan Carlos, que a finales de mayo recibe a

líderes de las distintas fuerzas políticas. Porque el consenso, brillantemente

conseguido el 22 de mayo, se rompe al poco, al llegar a los conflictivos

artículos 63 y 64 del anteproyecto. Artículos que aluden al sistema electoral.

La izquierda quiere ver plasmado en ellos el sistema proporcional; el centro y

la derecha creen que la Constitución no debe prefijar ningún sistema. El

consenso se atranca, y para no paralizar los debates, como los estudiantes malos

que se saltan las preguntas difíciles, se prosigue al ritmo rápido con los

artículos siguientes. Y así el día 2 se aprueban del artículo 65 al 84, con

muchas unanimidades y algunas abstenciones o votos en contra, normalmente p r o

c e dentes de Alianza Popular. La sesión siguiente permite avanzar del artículo

85 al l06. Los debates ya dejan de interesar, Todo está bien atado. El día 8 se

aprueban por la Comisión del l07 al ll9. Algo más lentamente se camina cuando

los debates alcanzan a los aspectos relacionados con la economía y Hacienda, y

se plantea, por ejemplo, el tema de la iniciativa pública en la actividad

económica. Con todo, se salva el títula y se entra en el siguiente, no menos

conflictivo, pues se trata de la organización territorial del Estado, que

incluye, por tanto, el tema de las autonomías. Se cumple un año de las

elecciones del 15 de Junio. No hay todavía Constitución al llegar el

aniversario, ni siquiera está dictaminado el anteproyecto, pero queda poco,

porque las autonomías no plantean tampoco graves problemas, aunque las

reticencias vascas son evidentes. Y así llegamos a la sesión de ayer, cuando se

aprueban los últimos artículos y disposiciones transitorias y se aborda

igualmente el problema de los artículos 83 y 64, los del sistema electoral,

donde se llega tam-bién a una fórmula interme-dia, por tocios aceptada.

El 24 de,, 4diciembre de l977, el presidente del Congreso entregaba al de las

Cortes el primer borrador de la Constitución. Recogía el trabajo de varios meses

realizado por la ponencia. S e g uidamente, y tras divulgarse este primer texto,

llovían, las enmiendas —más de tres mil— que los ponentes asumieron en gran

parte y en la medida de lo posible en la nueva redacción, que estaba lista a

primeros de abril y que se divulgaba, ya como anteproyecto de Constitución, el

l7 de abril en el «Boletín Oficial de las Cortes». Ahora, dictaminado el

anteproyecto, que será probablemente aprobado el 3 de junio por el Pleno del

Congreso, necesitará todavía pasar por el Senado y que después habrá, de recibir

el refrendo popular. Muchos meses por medio, en definitiva, pero si se consigue

una Constitución duradera; no serán en vano.

 

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