Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La vida     
 
 Informaciones.    07/07/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA VIDA

Por Abel HERNÁNDEZ

PUES verán, sus señorías se dedicaban a leer periódicos y, en algún caso,

revistas pornográficas, mientras se decidía en el salón de sesiones la abolición

de la pena de muerte y la mayoría de edad a los dieciocho años. Todos sabían de

antemano lo que Iba a ocurrir, El desfile de oradores por la tribuna no era para

convencer a nadie, sino para vestir el muñeco del consenso. En resumidas

cuentas, era una exhibición de juegos florales. Todo estaba pactado y bien

pactado entre bambalinas. Mas que acabar con nuestro sentimiento trágico de la

vida (como si eso no fuera en la sangre), se trataba de desdramatizar el Pleno

constitucional.

´El partido del centro —que no ha presentado ninguna enmienda— tiene que seguir

templando gaitas por su derecha y por su Izquierda, Su papel es de equilibrio,

de arbitraje, de moderación. Y lo está cumpliendo admirablemente. Ayer se unió a

la izquierda en la abolición de la pena de muerte, matizando la propuesta para

no rozar el fuero militar, y en la mayoría de edad a los dieciocho años —un tema

electoralista de primera magnitud—; y echó una mano a Alianza Popular en su

intento de alejar el riesgo de la posible legalización del aborto.

Aquí se crisparon los ánimos de los socialistas, y PecesBarba, perdidos los

nervios, dio el patinazo del dia al afirmar que el derecho depende del poder y

de la fuerza. Pérez Llorca no perdió la oportunidad dialéctica. NI con el

consenso se sosiegan los ánimos de los españoles. Nos queda sentimiento trágico

de la vida para rato. Uno piensa, en cualquier caso, que matar niños antes de

nacer es más trágico y más monstruoso que ejecutar a un asesino tras un juicio

justo, aunque ambas acciones sean reprobables y. a nuestro juicio, injustas. En

este país sobran verdugos y asesinos de niños. Todo ser humano, aunque sea

germinal o delincuente, tiene derecho a la vida.

Fue ayer, en cualquier caso, un día esplendoroso en el Congreso de Diputados. La

nueva Constitución española no va a ser menos avanzada, menos progresista, que

las que rigen en las democracia occidentales. Si no fuera irrespetuoso y se

interpretara como una frivolidad, uno se atrevería a afirmar que este traje

legal se adapta a la perfección, como hecho a la medida, para un espacio

político imaginarlo de centroIzquierda, en la frontera entre la U.C.D. y el

P.S.O.E., precisamente el espacio más cotizado, donde se va a dar la decisiva

batalla electoral. Esta Constitución sirve también a la derecha, aunque le venga

un poco ancha, y a la izquierda, aunque le venga un poco estrecha. La nota

preocupante es que, entre tantos juegos florales y tanta lectura de periódicos y

revistas pornográficas en los escaños, se nos va a echar agosto encima. Como se

descuiden los diputados se quedan también sin vacaciones, como sus compañeros

del Senado. Algunos ya se han (¡lucido» bastante. Les convendría una temporada

de silencio, porque lo que urge es acabar cuanto antes.

 

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