Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cortes. Pleno de la Constitución. 
 Enfrentamiento Fraga-Benegas  :   
 Felipe González se mostró federalista. 
 Informaciones.    19/07/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

PLENO DE LA CONSTITUCIÓN

Enfrentamiento FragaBenegas

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 19.

EL «aliancista» Fraga Iribarne y el socialista vasco Benegas han abierta, con

una disputa casi personal, el debate general sobre el Título VIII de la

Constitución, relativo a la organización territorial del Estado. El primero de

ellos había presentado un voto particular contra la totalidad del título, y al

final pretendió que la consulta a la Cámara se hiciese articulo por articulo,

cosa que no logró. La enmienda global fue rechazada por 284 votos contra 17.

Fueron dos las abstenciones.

Felipe González se mostró federalista

"Nadie vea en mis palabras de este momento —empezó diciendo Fraga en la defensa

de su voto— afanes electoralistas menores, ni menos visiones trasnochadas de

centralismos superados.»

Según el líder de Alianza Popular "en este asunto nos lo vamos a jugar todo». La

palabra «nacionalidades» ha sido una «desafortunada Inclusión» en el texto

constitucional. Si España es concebida como un Estado plurinacional o «nación de

naciones», la soberanía del Estado será derivada, consensúal y residual, pues

los territorios autónomos vendrán a ser, en definitiva, los verdaderos titulares

de aquélla.

El federalismo seria la destrucción pura y simple del Estado nacional actual,

mientras que las autonomías «de abajo arriba» respetaría su unidad.

El lenguaje, que Prat de la Riba quiso convertir en el elemento básico de la

nacionalidad, no puede en realidad determinarla, como lo demuestra el caso de

Suiza y otras naciones de base plurílingüística.

«ALTA TRAICIÓN»

Como viene siendo costumbre en Fraga, todos sus argumentos fueron expresados con

gran aparato de citas librescas y documentales.

«Quiero afirmar aquí —dijo en otro momento— la necesidad de distinguir entre los

legítimos deseos de autonomía, que admiten una solución política y

administrativa, y los claros Intentos de separatismo revolucionario y

terrorista, que no admiten más solución que el serena pero severo aso de toda la

fuerza del Estado para suprimirlo. Y todo lo que sea confundir una cosa con otra

y hacer concesiones, cuando ese separatismo está presente, no tiene, en mi

opinión, mas que un nombre, que es él de alta traición.»

En su defensa del regionalismo como alternativa. Fraga puso de relieve que "no

podemos admitir ninguna presión de los regionalismo aislados». Más adelante

manifestó que la fórmula para resolver el problema español no es el

nacionalismo, sino la autonomía, con un Gobierno «actuando activamente)) en los

territorios por medio de un delegado regional, residente en la capital de la

región.

La réplica de Benegas estuvo basada en la defensa de España como nación,

concepto asumido por los socialistas, y en la referencia al efecto

contraproducente que tendría la defensa autoritaria de la unidad de España,

Según el diputado socialista, las fuerzas reaccionarias temen la posibilidad de

autogobierno de los pueblos que la In• tegran .Pasó luego a decir que «el

general que más habló de la unidad durante cuarenta años fue el que más cerca

estuvo de provocar su ruptura», porque, como ha comentado alguna vez el

vasquista Telesforo Monzón, el resurgir del nacionalismo se debe

fundamentalmente a Sabino Arana y a Francisco Franco.

EL CASO DE LOS TIBANTES

Benegas se desvió del hilo conductor de sus argumentaciones cuando criticó el

abuso de los símbolos e hizo alusión a los tirantes que Fraga lleva,

caracterizados por sus colores rojo y gualda. El ex ministro replicaría más

tarde, diciendo: «Yo, a mucha honra, habiendo llevado la bandera nacional que

juré como oficial de Infantería a mi despacho, y luciéndola en mi coche, la

llevo ahora conmigo, modestamente, en una prenda honesta, que, por supuesto, la

tenga o no, a mí los pantalones no se me van a caer ante ninguna impertinencia

de so señoría.»

La construcción poco correcta de esta frase da idea de que Fraga, aunque no

perdiese los tirantes, parecía a punto de perder los estribos.

LA CONCIENCIA COLECTIVA

En su discurso, Benegas dijo también que hay en la realidad presente tres puntos

incuestionables: España es una nación porque hay de ello conciencia colectiva;

la conciencia colectiva se forma a partir de pueblos que tienen diferente

origen, lengua y cultura; está demostrado que mientras la libertad de los

pueblos es respetada, el sentimiento nacionalista se diluye en la convivencia

pacífica, en tanto que se manifiesta en sentido inverso cuando esa libertad

quiebra. Esto aparece demostrado, según Benegas, con el ejemplo de las dos

dictaduras sufridas por España en el siglo XX.

El acierto de la Constitución habría sido afrontar el tema de las nacionalidades

con valentia, poniendo las bases para resolver el problema definitivamente. Esas

bases serían el reconocimiento de que la soberanía reside en el pueblo español,

y en la definición constitucional de los poderes del Estado y de las

nacionalidades.

Benegas hizo un llamamiento al pueblo vasco para que el pasado se entierre; otro

al Gobierno, para que no cometa mas errores, y un tercero, a los partidos

políticos, para que, a través del diálogo, propicien el final de la efusión de

sangre.

El diputado socialista, en sus alusiones a Fraga, recordó que éste había dicho

en cierta ocasión que la «íkurriña» no sería legalizada sin pasar por encima de

su cadáver. A este respecto replicó el ex ministro que, efectivamente, la

bandera vasca no fue autorizada durante su mandato como titular de Gobernación.

Aprovechó psra decir que esa bandera era una mala imitación de la británica,

concebida por un hermano de Sabino Arana.

«En cuanto a hablar de mi cadáver, señor Benegas —concluyó— es público y notorio

que ha habido contra mí un atentado serio de E.T.A., del que me libré por

minutos. Creo que ese modesto cadáver, a pesar de su imperfecto formato y de su

carácter reaccionario, no debería haber sido mencionado en esta Cámara.»

El presidente del congreso hizo exhortaciones a la cortesía.

TIERNO ALUDE A PAVÍA

Durante la sesión de la tarde, el debate general sobre el Título VIII de la

Constitución continuó con profusas intervenciones de diputados tan

caracterizados como el catalán Roca Junyent, el socialista Tierno, el también

socialista Eduardo Martín, el nacionalista vasco Xabler Arzallus, el comunista

López Raimundo, el ucedista Mellan y, finalmente, el líder del Partido

Socialista Obrero Español, Felipe González.

Roca manifestó, entre otras cosas: «Si queremos que este Estado sea una realidad

operativa y funcional que resuelva seculares problemas, hay que enfrentarse con

gallardía a la ordenación autonómica del país)

Tierno recomendó «no echar leña al fuego» y procurar resolver problemas

concretos, «no sea que algún militar interprete a su modo el cansancio global

del país y disuelva el Parlamento».

Eduardo Martin pidió "generosidad en él tema de las autonomías^), pues quienes

no sean generosos vendrán a terminar siendo separadores del Estado. Denunció la

«tentación anarcofranqnista» de calificar como regateadores a los partidos que

han buscado el consenso para superar la pobre mayoría mecánica parlamentaria de

los diecinueve votos contra diecisiete.

Arzallus criticó a Fraga porgue no admite «soberanías compartidas» dentro del

Estado y quiere asumir a estas alburas el concepto francés de nación. Propuso

discutir qué es más español, si el concepto centralista o el foral. «Quiza sea

esta la última oportunidad —añadió— de que el nacionalismo vasco se presente

bajo el lema de Dios y Fueros." Rogó a Fraga que crea en la voluntad integradora

del P. N. V.

López Raimundo, presidente del P. S. U. C., pidió que la soberanía, se ejerza en

España a distintos niveles.

Finalmente, Felipe González expuso los siguientes criterios: «Europa tiende a la

supranacionalldad, pero también a1 respeto de las regiones diferenciadas. El

P.S.O.E. está por la unidad de España. El federalismo vendrá como culminación de

un proceso. Todos los conceptos de autonomía son válidos mientras no atenten

contra las reglas democráticas. Los hombres son iguales, porque tienen derecho a

ser diferentes. El error centralista se fonda en un tratamiento Igualitario

Impuesto. No cabe ninguna veleidad independentista capaz de llevarse a efecto

con posibilidades económicas. No hay posibilidad de supervivencia separada. Las

entidades autonómicas son también Estado. El proceso de decantación de la futura

realidad política española tendrá que ser muy lento y creará Infinidad de

problemas, que es preciso abordar con generosidad. No se ha producido ningún

planteamiento Irracional por parte de ningún grupo parlamentarlo con

representación suficiente. El re. saltado futuro será un Estado de las

Autonomías, que se parecerá mucho, se quiera o no, a un Estado Federal, recogido

como fruto maduro de una evolución histórica.»

Fraga, durante el turno extraordinario de intervenciones, dijo que no se ha

demostrado en el texto constitucional que se discute la inexistencia de una

clara ruptura del Estado. Reconoció que habia defendido en alguna ocasión —

concretamente en la ponencia constitucional— la noción de autogobierno, pero no

en el sentido de soberanía, ni aislada ni compartida. En réplica a Tierno,

manifestó que jamás ha confundido la historia de España con la, historia de

Castilla. Dijo también que el centralismo no puede ser mencionado para designar

algo forzosamente malo, pues ahí está la ejecutoria de los Reyes Católicos, de

los Austrias, de los Borbones e incluso del Estado liberal. Adujo que no se

puede sostener en serlo Que Castilla, «envuelta en sus andrajos», sea la

represora de otros pueblos de España. Por último, frente a Arzallus, negó

defender un concepto francés de nación, y agregó que está por demostrar la

garantía de paz supuestamente relacionada con la vuelta a fórmulas antiguas de

organización del Estado. Advirtió también que «fuerzas terribles y oscuras,

cuyas raíces desconocemos, quieren destruir a Vasconia y a Es. paña».

INFORMACIONES

19 de iulio de 1973

Don Manuel

Fraga, en un

momento

de su

intervención

ayer en el

Congreso

 

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