Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Un día clave     
 
 Informaciones.    22/07/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

UN DÍA CLAVE

Por Abel HERNÁNDEZ

POCAS veces en la historia de un pue_pueblo es dado vivir una jornada tan

intensamente claroscura y de tanta trascendencia como la de ayer, 21 de julio,

en España. Fue, a nuestro juicio, un día clave, en el que la razón prevaleció

visiblemente sobre la pasión y las emociones, lo que no era habitual en este

país. La democracia superó la prueba de fuego.

He aquí algunos hechos que no pueden quedar diluidos entre tantos

acontecimientos:

1 El Partido Socialista ha aceptado la Monarquía constitucional. Su «sí»

entusiasta a la Constitución, con el compromiso formal de defenderla en su

Integridad, es un hecho político de primera magnitud. Hasta las siete y cuarto

de la tardu de ayer los socialistas se habían abstenido siempre en las

votaciones sobre la Corona. Desde ese momento, los socialistas están

solemnemente comprometidos a acatar y defender la Monarquía parlamentaria. El

presidente Suarez, con la aprobación masiva de la Constitución de la concordia,

veía cumplido el principal objetivo de su tarea de estadista. Hoy hace

justamente un año, cuando el Rey entró en las Cortes para pronunciar el primer

mensaje de la Corona, los socialistas no aplaudieron, significativamente, al

Monarca. Ayer tarde todo había cambiado.

2 Las fuerzas armadas han demostrado, por si quedaba alguna duda, en un

momento ciertamente difícil, que aceptan y respaldan la democracia y están

al servicio de la Constitución. Cuando el presidente Suarez entró ayer mañ a n a

en el Congreso, acompañado del ministro de Defensa, vestido de general, y afirmó

que esto era asi, la sola presencia del teniente general Gutiérrez Mellado,

aplaudiendo las palabras del primer ministro desde el banco azul, era la prueba

inequívoca de este respaldo formal de los Ejércitos al proceso democrático. Los

militares, con el dolor y la rabia en la garganta, han dado una lección suprema

de serenidad y de convivencia civilizada, cortando por lo sano cualquier intento

aislado de sacar las cosas de quicio. Se ha actuado con autoridad. Ni ha habido

acuartelamientos ni medidas excepcionales. Las fuerzas armadas han encajado el

golpe del terrorismo y de la provocación de manera admirable. La democracia,

insistimos, ha superado la prueba de fuego.

3. Se ha evitado cuidadosa y contunden temente que la extrema derecha

capitalizara en su favor los asesinatos de los dos militares. Tras largas

reuniones en la Moncloa, se decidió despolitizar el funeral de esta mañana y

convertirlo en un homenaje postumo y silencioso de sus rompañeros de armas. A

nuestro juicio, ha sido una decisión formidable, cargada de significación

positiva. El Ejército, lo mismo que La bandera, es del pueblo, Ningún grupo

político —y menos los «ultra»)— puede pretender politizar los cuarteles a su

favor. Esta es la peor de las trampas, más peligrosa que la tendida ayer por los

terroristas. Pero tampoco se ha caído en ella. Hay motivos fundados para mirar

al futuro de España con optimismo.

 

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