Autor: Castellano Cardalliaget, Pablo. 
   Pobre Constitución     
 
 Diario 16.    23/10/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Día rio 16/ 23-octubre-78

Pobre Constitución

Pablo Castellano (*)

Pablo Castellano, secretario segundo del Congreso de Dipuutados, que representa

la linea más durá del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), censura algunas

actitudes, que expone, del Gobierno ante la Constitución todavía en tramite.

Las críticas del socialista se concretan, sobre todo, en la actuación del

ministro de Justicia, Landelina Lavilla, democristiano que representa, por el

contrario, una línea conservadora de la Unión de Centro Democrático (UCD).

En opinión del dirigente socialista, se aprecia en algunas áreas oficiales poco

respeto a la Constitución no nacida.

Todavía no se ha pronunciado sobre la Constitución ni la Comisión Mixta ni eí

pueblo, y ya empieza a sufrir recortes interpretativos y cicateras aplicaciones.

El señor ministro de Justicia, tanto en la apertura de loa Tribunales, como en

posterior entrevista televisiva, ha mostrado más que su preocupación su espíritu

defensivo frente a la institución de los Jurados, que el Congreso insinuaba como

forma de participación del pueblo en la Justicia y que el Senado ha concretado

en su debate en Comisión.

Don Laudelino no ha ocultado su resistencia a tal institución partícipativa, ni

ha escatimado referencias, muy discutibles, a una pretendida negativa

experiencia histórica, y ya ha advertido que eso del Jurado habrá que ver en qué

casos y en qué situaciones, pues realmente no le gusta un pelo.

Sinceramente, ni es oportuno ní justificable que un ministro del Gobierno

empiece ya, con más o menos eufemismos, a poner en tela de juicio lo que los

representantes del pueblo bueno o malo, están acordando y lo lógico es que si no

le gusta, a través de su Grupo Parlamentario luche en el debate, o que dimita,

pero no que cree la imagen en el puebb de que senadores y diputados "se están

pasando".

Sentido aristocrático

Nos parece bien, mejor dicho, coherente, que el ministro de Justicia defienda el

sentido aristocrático, técnico y en cierto modo conservador del estamento

judicial, pero muy mal que si progres una posible participación en su reforma

empiece ya a recibirla con reticencias y menosprecios.

Si sólo fuera el ministro de Justicia el que toma de la Constitución lo que

conservadoramente te favorece y rechaza los «acasos progresos de la misma, nos

sentiríamos satisfechos; pero lo malo es que otros miembros de su Gabinete

participan de este criterio, dado que pese a lo que la Constitución comienza a

apuntar, continúan con los mismos hábitos de las viejas leyes fundamentales. Y

así, el señor ministro del Interior, ante el cacareado problema de las posibles

escuchas telefónicas, o radiofónicas, en lugar de reaccionar positivamente para

evitar que se produzcan, sean quienes fueren los que las practiquen, prefiere

optar por la negativa solución de decir: "que se pruebe que he sido yo quien lo

ha hecho", cuando al intervenido p controlado, agredido en su intimidad. lo que

menos le Importa es el quién, sino el qué.

Circulares internas

En esta linea, y en una Constitución que todos califican como de autonómica,

sorprende que en el litúrgico terreno del protocola, y el no menos importante de

las facultades, circulares internas refuercen el papel de los gobernadores

civiles y minusvaloren a los presidentes de las juntas preautonómícas,

instituciones que, si somos serios con la Constitución, son columnas medulares

del nuevo sistema político.

La Constitución va a recibir muchos ataques, desde la derecha y desde la

izquierda, pero el que antes de aprobada ya sea ignorada por el Centro, al que

pertenece el equipo gobernante, ea un pésimo síntoma que puede inducir a

cualquier malpensado a reafirmarse en la teoría de la nostalgia gubernamental

sobre las viejas leyes fundamentales, en las que es hecho comprobado que la

familia, el sindicato y el municipio tenían preferencia sobre toda participación

y representación política.

Nuevo Concordato

Que se esté elaborando una Constitución y escuchemos que ya está atedió acabado

el nuevo Concordato con la Santa Sede, ea también otro detalle de muy necesaria

valoración para poner de manifiesto el valor instrumental, formal o rutinario

que el Gobierno da a este importante texto, y paradógico que se pueda quejar

luego de que dicha norma no entusiasme a una gran parte de la población si al

propio Gobierno no parece importarle demasiado.

Para remate final, parece ser que, aprobada la Constitución, estas

especialísimas Cámaras ven a continuar como buenamente están en el día de la

fecha, y esto ya sería el colmo. Pues, pocas o muchas, sus especificaciones en

materia de estructura del propio Parlamento, libertades publicas, régimen

autonómico y funciones de la Corona, tienen la suficiente importancia como para

entender que se exige un nuevo proceso de elección legislativa. Entre otras

cosas porque en las elecciones pasadas, constituyentes a la fuerza, ni

participaron los mayores de dieciocho años ni organizaciones hoy legalizadas y

antes proscritas, ni se pudo elegir a la totalidad de los senadores e incluso

han variado los números de loa componentes de dichas instituciones,

desapareciendo incluso hasta la Presidencia de las Cortes, y naciendo en nuestro

sistema el Tribunal de Garantías Constitucionales y la figura del defensor del

pueblo, extremos éstos que tienen una gran importancia y hacen que las Cortes

para la reforma no puedan ser las Cortes postconstitucionales.

Si la Constitución, hábilmente criticada o vulnerada por destacados Ministerios,

se reduce a una especie de ley rutinaria para que todo continúe igual, que no se

queje nadie, pero será una pobre Constitución y ello traerá sus lógicas

consecuencias.

(´) Secretario segundo del Congreso

de Diputados. Miembro del PSOE.

 

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