Autor: Cantarero del Castillo, Manuel. 
   Voto por la Constitución de la concordia     
 
 ABC.    03/11/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. VIERNES, 3 DE NOVIEMBRE DE 1978.

VOTO POR LA CONSTITUCIÓN DE LA CONCORDIA

SI la Constitución que, día de San Quintín, aprobó el Parlamento, pese a todos

sus posibles defectos, llega a ser de verdad, y como dijo Fraga, la Constitución

de "las dos Españas" o la que pone fin, también de verdad y como dijo Joan

Raventós, a la guerra civil, mereceré un nuevo Escorial que perpetúe pétrea y

gloriosamente la efemérides histórica. Y, si es asi. a pesar de parecemos

solamente —y porque no podía ser otra cosa— la Constitución menos mala posible,

el día de ayer habrá sido el más importante desde el acceso al Trono de Felipe.V

hasta hoy.

El gran mérito de la Constitución no es, en nuestra opinión, su contenido, que,

insistimos, nos parece el menos malo posible aquí y ahora, sino el que haya sido

hecha a medias, y cediendo respectivamente hasta el límite crítico, por los

hombres del régimen y del antirégimen que un día se mataron entre sí; de la

izquierda y de la derecha que nunca supieron tolerarse y respetarse y que, en

esta ocasión, incluso han podido, al final, aplaudir juntas la difícil obra

común.

El valor más hondo de la Constilución es. en nuestra opinión, que ha sido

elaborada por diputados y senadores con visiones muy diversas y hasta

radicalmente antagónicas de lo que España, en lodos los órdenes, deba ser. El

valor trascendente del consenso que la ha hecho posible radica justamente en el

profundo disenso que ha constitucionalízado y que así ha reducido ya, al menos

formalmente, a oposición racionalizada.

¡Ojalá sea de verdad, como dijo Felipe González, una Constitución que regule

por muchos decenios la vida política española! ¡Ojala sea, de

verdad, el contrato —difícil contrato— de lodos con todos que

haga posible, en «todo» momento la unidad dialéctica de los opuestos

y la síntesis cívica, en «cada» momento, de la tesis conservadora y la

antítesis progresis la, de forma que lo bueno y válido de lo viejo acumulado

se integre, paso a paso, grado a grado, con lo bueno y válido de lo nuevo

prometedor!.

La Constitución refleja en sus contradicciones constituciónalizadas lo que

España —el problema de España, como diría Laín— es verdaderamente para bien y

para mal. Pero constitucionalizar lo que «s para mal ya representa una lorma de

esperanzadora reducción cualitativa de los seculares conflictos que constituyen

ese mal y que nunca hemos sabido resolver.

Ahora, de cara al referéndum que habrá de darle el definitivo respaldo popular,

señalemos que un hipotético rechazo de la misma no nos pondría, en absoluto, «n

camino de una mejor, sino, a buen seguro, de una nueva y gran frustración

histórica. (El hipotético rechazo de la Constilución supondría, en la práctica,

una disolución de tas Corles, unas nuevas elecciones generales y una repetición

del proceso constituyente para acabar, tras una gravísima pérdida de tiempo que

España no puede permitirse, en una coyuntura de imposibilidad definitiva de

acuerdo esencial y estructural entre los españoles, porque, en verdad, nadie

podria ceder más de lo que ha cedido ni asegurar más de lo que ha asegurado sin

que la posibilidad constitucional sallase por los aires).

Celebremos de verdad, y a pesar de lo que a unos y a otros nos disguste, el

"milagro", de la Constitución del día de San Quintín. Y conste que ello lo dice

quien ha vivido la triste frustración de no haber podido participar en su

elaboración, después de haber trabajado para ello a lo largo de muchos años y

creyendo tener las ideas, los esquemas y el arsenal dialéctico, dispuesto al

efecto con una gran ilusión y una gran fe, No es, en algunos aspectos muy

fundamentales, la Constitución que nos habría gustado. Pero, si es la

Constitución de la concordia, bienvenida sea y, tras votarla, trataremos todos

de que lo sea así para muchos años,—Manuel CANTARERO DEL CASTILLO.

 

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