Campaña para el referéndum constitucinal. Carta cristiana del arzobispo de Madrid. 
 Tarancón: No se pueden esgrimir razones religiosas contra la Constitución     
 
 El País.    25/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

"Carta cristiana" del arzobispo de Madrid

Tarancón: "No se pueden esgrimir razones religiosas contra la Constitución"

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Madrid,

cardenal Tarancón, hizo pública ayer una carta cristiana dedicada a la

Constitución, en la que —sin mencionarlas— rechaza las campañas sobre la ley

fundamental que desde diversos sectores se están haciendo en nombre de la fe.

Monseñor Tarancón apoya su actitud con ei argumento de que «no se pueden

esgrimir razones religiosas para tomar una postura determinada».

La carta, que interrumpe la serie que el arzobispo de Madrid venía dedicando al

matrimonio cristiano, responde a la preocupación en Jos medios eclesiásticos por

las campañas desatadas por sectores integristas en contra de la Constitución,

argumentando con afirmaciones tales como «la Constitución es atea», «Cristo

habría votado no», y otras de este tipo.

Comienza la carta observando la existencia de campañas de distinto signo para

orientar el voto en un sentido u otro en el referéndum, que «es lo propio de una

democracia», y añade que las discrepancias, sobre legítimas, son saludables,

pues es con ei contraste de pareceres, siempre que los discrepantes no se

consideren enemigos, como se podrá llegar a un régimen de libertad.

Advierte monseñor Tarancón que nada se puede oponer a las campañas que utilizan

razones políticas, económicosociales o patrióticas, pero que «la cosa resulta

más compleja y más difícil cuando, con buena fe sin duda, aunque no siempre con

acierto, se utilizan razones de orden superior, religiosas, por ejemplo. Toda

honradez es poca —añade la carta— para que no pueda ni aparecer que los

cristianos queremos servirnos de las leyes para imponer nuestra doctrina», o que

la Iglesia quiere apoyarse en ellas para su misión.

Dice después que los cristianos deben encontrar en las leyes suficiente libertad

para profesar su fe, sin que se les pueda obligar a actuar contra su conciencia,

y que la Iglesia debe ser reconocida y protegida su misión. Más adelante expone

las siguientes razones por las que los cristianos deberían votar no: si la

Constitución coartara la libertad de profesar su fe a los cristianos o les

pusiese trabas en el campo político; si la Constitución no reconociese y

protegiese la dignidad de la persona humana y los derechos que le ha concedido

el Creador; si la Constitución incluyese alguna afirmación explícita contra la

fe cristiana.

Afirma el arzobispo de Madrid que un cristiano estará obligado a decir no a la

Constitución si ésta no le convence, por razones no religiosas, «sin que por

ello pueda hacerlo en nombre del Evangelio o por razones religiosas», y añade

que depende de la ideología de cada cual el votar no, porque la Constitución no

es la ideal —«es casi imposible, en cualquier régimen, que las leyes sean

ideales», «pera no se pueden esgrimir razones religiosas».

Termina monseñor Tarancón pidiendo responsabilidad a todos y que cada cual forme

su conciencia mirando al presente y al futuro.

 

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