Autor: Barra, Alfonso. 
 Martín Villa, en la conferencia sobre terrorismo. 
 Con la Constitución, el Gobierno se enfrentará resueltmente al terrorismo  :   
 El golpe militar fue esencialmente una lucubración nerviosa de los servicios de información. 
 ABC.    26/11/1978.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MARTIN VILLA, EN LA CONFERENCIA SOBRE TERRORISMO

CON LA CONSTITUCIÓN, EL GOBIERNO SE ENFRENTARA RESUELTAMENTE AL TERRORISMO

El «golpe militar» fue esencialmente una lucubración nerviosa de los servicios

de información

LA EMBAJADA ARGELINA EN PARÍS. COMPROMETIDA EN ACTIVIDADES DESESTABILIZADORAS EN

ESPAÑA

LONDRES, 25. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) El ministro del

Interior, Rodolfo Martín VilIa, asiste hoy a la Conferencia sobre terrorismo, en

Ditchley Park, organizada por la fundación privada anglonorteamericana que rige

ese centro, situado en la provincia de Oxford. Asiste también el embajador de

España, marques de Perinat, y personajes extranjeros relacionados con el tema

mencionado.

El señor Martín Villa ha venido acompañado por altos cargos de su Ministerio,

que no acuden a los actos de Ditchley Park. Entre ellos, el general don José

Sáenz de Santamaría, jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, que hace el

viaje en el puesto del director general de ese Cuerpo; el secretario general de

la Dirección General de Seguridad, don Lorenzo Calatayud, y el Jefe, del

gabinete técnico, don Enrique Santín. También se incorpora al grupo un

funcionario de la Policía española que lleva varios meses en Londres para

asistir a cursos técnicos y servir como enlace con Scotland Yard.

Con las impresiones personales tras el análisis de Martín Villa ante periodistas

españoles en esta capital, se puede adelantar que con la nueva Constitución a la

espalda el Gobierno se enfrentará resueltamente con el terrorismo vasco. A pesar

de esa acción, no se prevé el final del desafío a plazo inmediato. De hecho, no

es hipérbole decir que el Estado no está presente en situaciones y zonas de

aquellas provincias, porque fuerzas clandestinas imponen sus órdenes, recaudan

impuestos y obstaculizan la administración de la Justicia.

El terrorismo vasco es fuente de la inquietud pública y del malestar en sectores

militares. A este factor se añade una lógica inquietud ante posibles

derivaciones del proceso autonómico hacía posiciones de rebeldía. Además, la

violencia de E. T. A. está provocando un hastío entre los españoles que llegará,

posiblemente, a plantear situaciones muy graves. I.a pretendida asistencia

concreta de Rusia a E. T. A. sería, más bien, un argumento para enmascarar que

ciertas actividades desestabillzadoras pasan por la representación argelina en

París.

El día del referéndum, las Fuerzas de Seguridad, con fuertes refuerzos, se

encargarán del orden en las provincias vascongadas. En el resto de España,

fuerzas militares cooperarán en el mantenimiento del orden. Razones políticas

aconsejan que el despliegue militar no alcance a las provincias mencionadas. No

hay plan alguno para la intervención del Ejército contra el terrorismo, ni la

situación aconseja esa medida. Al menos, ahora.

Sobre los acontecimientos de los días últimos caben varias interpretaciones. Las

manifestaciones de la derecha contra el terrorismo y en conmemoración del 20 de

noviembre desvelan, sin duda, muy seriamente al Gobierno. La explicación de esas

inquietudes es del periodista: amplios sectores de los asistentes a esos actos

fueron sectores del partido del Gobierno. Como bien saben los ingleses, la buena

salud de una democracia no permite que queden marginados del juego político

establecido grupos tan Influyentes de la sociedad, reducidos a expresar sus

opiniones en la vía pública. El espectáculo de esas concentraciones de

ciudadanos, con sus estribillos y símbolos al aire, afecta a la moral de las

Fuerzas del Orden.

El tema de las «conjuras militares», de los «golpistas» y de los «reaccionarios

de caqui» ha quedado reducido a sus legítimas proporciones. Carecen de relieve

práctico, aunque, por el alcance de los propósitos, les procesados deben ser

juzgados ejemplarmente, incluso con la separación del servicio.

Lo más dramático del lamentable asunto es que, según impresiones recogidas en

esta reunión con los altos cargos del Ministerio del Interior, el «golpe

militar» fue esencialmente una lucubración nerviosa e hinchada, de los servicios

secretos de la información militar. Cómo disciplinar a una plantilla es más

complicado que cargar el melodrama sobre los supuestos inculpados; tea toca a

éstos ser el dedo malo. Con lat denuncias se trata, asimismo, con expresión

militar, de explotar el éxito.

La gravedad del planteamiento no necesita nuevas pinceladas porque, a la larga,

son las Fuerzas Armadas las que serán sometidas a exigencias planteadas con

fines depuradores por sectores políticos que no ocultan ese objetivo. Más serio

aún es que, desde posiciones oficiales, se empuñe la vara de medir para dar las

proporciones ajustadas a los hechos, se pida castigos dramáticos contra las

supuestos culpables y se revele la Jugada política que se quiere ganar.—Alfonso

BARRA.

 

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