Autor: Angulo, Javier. 
 Campaña para el referéndum constitucional. 
 El cardenal primado de España juzga negativa la Constitución     
 
 El País.    29/11/1978.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El cardenal primado dé España juzga "negativa" la Constitución

El arzobispo de Toledo y cardenal primado de España, monseñor González Martin —

conocido por su postura conservadora en el seno del episcopado hizo pública ayer

una carta pastoral sobre el próximo referéndum, en la que juzga en términos muy

severos el proyecto de Constitución y considera que, a la luz de la concepción

cristiana de la sociedad, aparecen en el mismo «elementos muy negativos».

«Estos elementos —se pregunta el cardenal—, ¿son acaso deficiencias tolerables,

bien porque no pudiendo evitarlos se compensan con los valores positivos, bien

porque, tolerándolos, se evitan males mayores? ¿O, por el contarlo, son gusanos

que infeccionan toda la manzana, haciéndola dañina e inaceptable?»

Examina después el texto constitucional y constata «la omisión, real y no sólo

nominal, de toda referencia a Dios. Estimamos muy grave proponer una

Constitución agnóstica —que se sitúa en una posición de neutralidad ante los

valores cristianos— a una nación de bautizados, de cuya inmensa mayoría no

consta que haya renunciado a su fe».

Afirma el cardenal primado que la Constitución ampara una sociedad permisiva, «y

por lo mismo es contraría al ejercicio valioso de la libertad». Asegura que

somete la gestión de los centros docentes a trabas que pueden favorecer a las

tácticas marxistas, y echa de menos garantías «contra la pretensión de aquellos

docentes que quieran proyectar sobre los alumnos su personal visión o falta de

visión moral y religiosa, violando con una mal entendida libertad de cátedra el

derecho inviolable de los padres y los educandos».

Dice también monseñor González que la Constitución no tutela los valores morales

de la familia, «que, por otra parte, están siendo ya agredidos por la propaganda

del divorcio, de los anticonceptivos y de la arbitrariedad sexual», y añade que

«se abre la puerta para que el matrimonio, indisoluble por derecho divino

natural, se vea atacado por la peste (Concilio Vaticano U) de una ley del

divorcio, fábrica ingente de matrimonios rotos y de huérfanos con padre y

madre».

«Es triste que nuestros ciudadanos católicos se vean obligados a tomar una

opción que, en cualquier hipótesis, puede dejar intranquila su conciencia hasta

el punto de que si votan en un sentido otros católicos les tachen de

intolerantes, y si votan en sentido diferente hayan de hacerlo con disgusto de

sí mismos. A aquéllos precisamente me dirijo para decirles que hagan su opción

con toda libertad, según se la dicta la conciencia cristiana, y sepan contestar,

a los que les atacan por su actitud negativa, si es que piensan adoptarla, que

la división no la introducen ellos sino el texto presentado a referéndum.»

 

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