Autor: Macave, José Luis. 
   Las etapas de austeridad suelen ser funestas para el campo  :   
 Declaraciones de don Felipe Pastor Ridruejo. 
 Ya.    11/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

"Las etapas de austeridad suelen ser funestas para el campo"

"Temo que la situación del campo se va a endurecer hasta límites difícilmente soportables" • "Las

estructuras de propiedad agraria sólo deben ser rotas cuando sea necesario, pero deben ser rotas siempre

que sea necesario"

DECLARACIONES DE DON FELIPE PASTOR RIDRUEJO

Me intriga que a tantos notarios les nazca vocación de agricultores. Félix Pastor tuyo su primera

experiencia profesional como notario rural; saltó en seguida a Madrid en plena juventud. Parecía

predestinado al asfalto y a la política. Sin embargo, el tirón de la tierra le pudo. Los ahorros de la notaría

madrileña han tomado la forma de explotaciones agrarias en zonas tan dispares como Soria y Jaén. A

distancia, pero sin faltar al pie del tractor y participando en el ordeño de las vacas. Hay aquel canto de

Cicerón al describir los oficios profesionales, en el cual asegura que de todos, el mejor, el más fecundo, el

más sabroso y digno cual ninguno de ser ejercitado por los hombres libres, es la agricultura: "Melius,

uberius, dulcius, homine Jibero dignius", tiene castaña leído en estos tiempos. Algún en-lace sentimental

profundo ata a los notarios al campo. Félix Pastor entierra, labrando tierras, los ingresos de la notaría de

Madrid.

— ¿Por qué, Félix?

—Es una especie de locura.

— ¿O enamorado del campo? —Hay muchos amores insensatos.

La literatura castellana recogió devotamente los cánticos clásicos al oficio de agricultor. Feijoo no veía

"arte u ocupación alguna" digna de más honra que la agricultura. Todavía Jovellanos en su célebre

"Informe" al Expediente de ley Agraria la colocó en primer lugar para conseguir el esplendor de la

nación. Pero según avanzaba la espiral industrial ya se vio cada día más negro el horizonte para el campo.

A pocos años del final del siglo XIX Castelar profetizó que los labradores iban a ser los esclavos de la

sociedad, de la nueva sociedad.

—¿Y ahora, Félix, en nuestra recién estrenada democracia?

Temor mezclado con esperanza

La de Félix Pastor es una voz que España, tendrá que oír si quiere meter en vías razonables nuestra

célebre y ya tan vieja "cuestión agraria". Disponemos de pocos hombres que apliquen como él un instinto

jurídico de primera categoría a experiencias agrarias personales. Vista su trayectoria desde los cados

políticos de Madrid, quizá Pastor se descubre demasiado: le tendrán recelos.

— ¿Y ahora, Félix...?

—Creo que la situación del campo se va a endurecer hasta límites difícilmente soportables.

—¿Acaso las medidas económicas?

—Quejarse de las medidas no tiene sentido: si son medidas serias han de escocernos a todos los

españoles. Pero era el caso del campo plantean un caso limite. El impuesto sobre el patrimonio, aplicado a

las fincas, va a erosionar su ya dificultosa rentabilidad, y si los cultivos marchan regular, será mas alto el

impuesto que la rentabilidad. Di-me tú cómo pagarán los labradores. La presión fiscal va a ser muy dura

en general. Pero hay actividades que generan fondos suficientes para hacerle frente. La agricultura, no.

—¿Cómo pagarán los agricultores ?.

—Se me ocurre que en especie: entregando a la Administración un cachito de tierra cada año. Un cachito

de tierra cuyo valor equivalga al móntente del impuesto. Mira, la cuestión del campo entre nosotros ya no

es penosa, es ridícula.

—El secreto.

—Está en los precios agrarios; he ahí la clave.

—¿Quién debe ajusfarlos?

—El Gobierno, naturalmente, cuyo arbitraje ha de hacer Justicia a los agricultores. Las etapas de

austeridad suelen ser funestas para el campo: Imponen una contención tajante de los precios agrarios,

pero suben al mismo tiempo los costos, los abonos, los combustibles, la maquinaria, los piensos.

Imaginación y medios.

—Ese "utillaje" condiciona el rendimiento.

—Desde luego: la existencia de unos medios eficaces de explotación agraria representa un factor de

esperanza; unos medios deficientes, factor de pesimismo. La explotación agraria está condicionada por

tres elementos básicos: energía, abonos y técnica. Los dos primeros constituyen la mayor angustia de la

humanidad cara al futuro, por el temor a que nos ahogue la escasez de energía y la escasez de materias

primas. El tercero, mejoras tecnológicas, admite un progreso ilimitado.

—Es decir, que al campo urge aplicar fuertes dosis de imaginación política.

—Imaginación y medios operan milagros en el campo: aplicando medios sin regateo se puede conseguir

un jardín" en un desierto. Pero la prudencia política exige crear las debidas relaciones económicas entre

inversión y rentabilidad.

—Medios significan dinero.

—Dinero, la pesadilla del campo. Hay que meter en la cabeza de los políticos españoles que un

patrimonio agrario importante puede hallarse acompañado, de hecho está frecuentemente acompañado, de

una liquidez mínima. El agricultor carece de fondos suficientes para la adquisición de máquinas,

absolutamente imprescindibles para reabsorber la subida de los costos. De hecho, los labradores se

endeudan por la maquinaria. Si el dinero es caro, que lo es, los intereses alcanzan cotas más altas que la

rentabilidad. Y el labrador se encuentra cazado: endeudado. Como le aprieten, arruinado.

LA REFORMA AGRARIA

—¿Pueden cambiar las cosas?

—La reforma agraria es algo más que un tema de lucha política. La reforma hay que hacerla para salvar el

campo y para salvar el país; no por motivaciones polémicas. Pero sin olvidar que la reforma es doble. Hay

que reformar el equilibrio de fuerzas entre el campo y el país. Entre productores y consumidores existe un

conflicto de intereses que institucionalmente se ha roto en contra del campo. La primera reforma exigiría

cambiar esta situación. Y luego está la otra reforma, la de las propias estructuras agrarias.

—¿La aceptarán los labradores?

—Si se les da al tiempo ayuda y comprensión. Cuidado con provocar una desbandada de los empresarios

del campo. Sería lo que nos faltaba para llevar a España a un desastre económico.

—Hablan de ofrecer a los agricultores actividades complementarias.

—Sería una solución elusiva, ficticia. El labrador no debe dedicarse a otra cosa diferente; su problema

está en obtener suficiente rentabilidad del campo. Al agricultor se le debe ofrecer la oportunidad de

ganarse decorosamente la vida como el resto de los españoles, sin atarle a un pluriempleo. Su oficio

consiste en obtener productos agrícolas.

— ¿Cuál sería el sentido profundo de la reforma?

—La empresa agraria tiene características diferentes de la empresa industrial o comercial. La condicionan

aspectos sociales importantes. Ejemplo típico es el paro que aparece como plaga endémica en zonas de

gran riqueza agrícola: culpar de la situación a los empresarios de la zona, sin más, sería erróneo y

malvado. Pero excluir a las empresas agrícolas de toda responsabilidad sería una necedad. Cara a la

reforma, hay que tener en cuenta que la agricultura como tipo de actividad humana exige un asentamiento

sobre la tierra física. El carácter excluyente de la propiedad obliga a tener en cuenta el entorno , humano

con más cuidado que en otras actividades.

—¿Y el respeto a la propiedad?

—Depende: las estructuras de propiedad agraria sólo deben ser rotas cuando sea necesario, pero deben ser

rotas siempre que sea necesario.

— ¿Cuándo?

—En tres situaciones. Primero, si tales estructuras no funcionan en el aspecto económico. Además, si

ocasionan distorsiones sociales. En estos dos casos, la reforma tiene que ser valiente para bien de todos.

Pero hay que considerar un tercer aspecto: toda actividad permite siempre aspirar a estructuras sociales de

mayor calidad, aunque las actuales sean tolerables: también debe aplicarse la reforma agraria por esta vía,

hacia un progreso en la convivencia social. Sin sectarismo. Con sentido de la realidad, con tolerancia y

prudencia.

Félix Pastor mira el campo no como área de pelea, sino como tarea profesional y política. El sabio Feijoo

advertía que "las espadas convertidas en azadones hacen la abundancia y riqueza de los pueblos". Ojalá.

José Luis MACAVE

 

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