Autor: Argos García, Carlos. 
   Sobre la Constitución     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 8. 

TRIBUNA PUBLICA

Sobre la Constitución El debate constitucional, ya finalizado a nivel

parlamentario, sólo

precisa ahora del voto popular en el próximo referéndum, donde la Constitución

será aprobada o rechazada por et pueblo español. Los que creemos que hay que

votar «si» en dicho referéndum hemos de reflexionar sobre el mismo y precisar

algunas cuestiones.

En primer lugar señalar nuestro mas profundo respeto para los que voten «no» a

la

Constitución, por cuanto ello no deja de ser una actitud tan democrática como la

de los que voten afirmativamente, pues precisamente esa libertad ante una u otra

opción

son el requisito fundamental de toda democracia y de su recto ejerciclo. Los que

se abstengan o voten en blanco también actúan de manera formalmente democrática;

pero su grado de decisión política no resulta plena, en el sentido de eludir el

«compromiso

político», cuando éste resulta inevitable en manifestaciones de esta naturaleza,

donde las posturas y actitudes cuanto más decisorias más clarificadoras resultan

para

el proceso político que estamos viviendo.

Sentado lo anterior, la cuestión de fondo no es sino el propio contenido det

proyecto

constitucional que se somete • referéndum. Es cierto que por primera vez desde

1812

{desde la Carta de Bayona de 1808 si se quiere) et Texto Constitucional

elaborado no

es e) resultado de un cambio violento de régimen, del triunfo de una ideología

sobre

otra ni de un golpe de Estado con el triunfo de unas tesis políticas sobre

otras; ni tan

siquiera de una imposición de unos grupos sobre otros.

En esta ocasión los grupos políticos partícipes en su elaboración no han logrado

imponer

en su totalidad sus respectivos puntos de vista y todos han cedido algo de lo

que les era propio, lo cual puede y debe ser posítivo en la medida en que ello

no abra un profundo foso de división entre los españoles. Es cierto también que

no es una Constitución perfecta, que hay aspectos de la misma (nacionalidades,

ambigüedad en el tratamiento del modelo económico social, sistema electoral

etc.) que a muchos no nos gustan y deberían haber sido redactados de otra forma;

pero también es cierto que una transacción (el llamado consenso) supone siempre

concesiones mutuas, pues si ello no hubiera sido asi estaríamos en un callejón

sin

salida y repitiendo ios errores más graves de nuestra historia constitucional.

Otra cosa es

si tales concesiones han tenido mayor ventaja para los partidos de la izquierda

que para los

de la derecha, pero es algo que habría que preguntar al partido del Gobierno y

que el

tiempo se encargará de precisar con mayor concreción.

Lo cierto es -que ahora sólo falta el referéndum y no cabe dar marcha atrás en

el

camino de la Historia. Las lamentaciones sirven de poco (al menos a nivel de

partido);

cada uno sabía perfectamente lo que hacia y por quó lo hacía, (o que implica que

cada

partido deberá asumir su responsabilidad en esta cuestión, cualquiera que sea el

resultado

final.

La Constitución está ahí. Muchos hubiéramos preferido un texto corto y claro que

delimitara

las lineas maestras del modelo de Estado y Sociedad que queríamos para España,

los derechos y libertades públicas e individuales, las esferas de actuación de

los

Poderes del Estado, etc. (at igual que la Constitución de Estados Unidos), pero

ha resultado

todo lo contrario: es decir, la Constitución escrita mas larga de Europa, salvo

Portugal,

lo cual puede en la práctica complicar las cosas más que resolverlas, si bien

todo

ello se verá en el inmediato futuro y en qué medida se acertó o no en lo hecho

hasta

ahora.

En cualquier caso, la Constitución era y es necesaria como punto de partida para

llenar

el vacio legal en que nos movemos y como marco político desde el cual organizar

el

Estado y la convivencia pacifica de los españoles en una nueva etapa histórica.

Cierto que unos y otros, desde nuestras posiciones políticas diferenciadas,

lucharemos

por reformar aspectos de la misma, por los cauces que establece para ello, y

cierto

también que todos deseamos que esta Constitución no se quede en e! referéndum,

sino

que dure: es decir, que no sea efímera coma otras de nuestra Historia ni que nos

lleve a

decir, como a Mariano José de Larra en su «Día de difuntos», al referirse al

Estatuto

Isabelino de 1834: «Aquí yace el Estatuto, vivió y murió en un minuto.»

Carlos ARGOS GARCÍA

Vicepresidente da Alianza Popular

 

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