¡Viva la Constitución!     
 
 ABC.    06/12/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

DOMINGO 6-12-81

NACIONAL

ABC/9

En perspectiva

¡Viva la Constitución!

El símbolo de lo que significa este día no podía ser otro que la bandera

constitucional en calles y plazas, en los balcones;

porque, como la bandera, la Constitución es de todos. Es una simple

conmemoración que de seguro augura festividad en años

venideros. Tercer aniversario en un año en el que la Constitución, la

convivencia y la paz -para la mayoría

significa la misma cosa- peligraron.

Hace tres años, pero nos parece que fuera ayer. Si quieren un simple dato

ambiental basta recordar las crónicas de aquel sexto día de diciembre del 78:

«El día amaneció fuertemente nublado y ya desde las primeras horas de la mañana

la lluvia, aunque con poca intensidad en la mayor parte de la nación, comenzó a

caer...» Pero no es sólo la pertinaz sequía la que zambulle en aguas del pasado

aquellas fechas.

CON EL CARNE EN EL BOLSiLLO

Con el carné de identidad en el bolsillo, él, de profesión «Administración

Pública», traje oscuro y gabardina, y, ella, «sus labores», vestido en tono

oscuro, sosteniendo el paraguas abierto en la mano derecha se acercaron al

colegio electoral. Justo a la entrada del edificio se encontraron con una

muchacha, recién cumplidos los dieciocho, que se unía por primera vez a la

ceremonia democrática. A diferencia de su compatriotas aquella fría mañana seria

de las últimas en que entregarían, metido en su sobre bien cerrado y doblado, el

voto al presidente de la mesa. Como cualquier español iban a decir en la urna

qué sistema político querían para su país. A diferencia, de los demás no podrían

en adelante manifestar preferencias partidistas, porque su partido son todos los

ciudadanos.

El saberlo de antemano no le evitó a Emilio Camila Madrigal, veinticinco años,

pegar un respingo en su silla cuando les vio aproximarse. Un poco nervioso, el

presidente de la mesa del colegio de San Fernando de El Pardo cumplió el ritual:

«¡Juan Carlos de Borbón, votó.,,!», «¡Sofía de Grecia, votó...!». Eran las once

y veinticinco de la mañana y sólo escasas horas antes había comenzado el final

de un largo proceso iniciado en julio del 77, cuando los partidos políticos

parlamentarios decidieron abrir la senda constitucional.

TODOS BAJO UN MiSMO TEXTO

Hoy hace tres años y buscar en las largas discusiones que precedieron aquel acto

significa ver un rosario de temas difíciles y espinosos que expresaban las

diferentes alternativas que existían en el pueblo español sobre la forma en que

querían seguir

conviviendo. Aquellos problemas. que tantas veces habían dicho que nos iban a

hacer ingobernables.

No resultó una tarea sencilla. Los periódicos íbamos contando todos los días

nuevas coincidencias y nuevas disensiones. Pero cada tiempo tiene su

terminología. Y en aquel año inventamos la palabra consenso. Una sola palabra

hizo posible que unos y otros cedieran y que el texto final fuera asumible por

la gran mayoría. El corto paso de tos años nos ha dado la perspectiva de que

amparados por aquellos folios podemos convivir. Y que aquel español que puso

nervioso al joven presidente de la mesa electoral puede cumplir su reto

histórico: Ser el Rey de todos los españoles. Hoy sabemos también -por si

alguien lo dudaba- que Don Juan Carlos es la mayor garantía de aquella decisión

popular del 78.

Si se quiere un botón como muestra basta repasar la colección reciente de este

periódico para encontrar una portada de Antonio Mingóte. Hay un ciudadano que se

aleja en la noche después de haber dejado en un muro su pintada: «¡Viva el Rey

i»; «Cuando pienso -decía el pie- que el 14 de abril del 31 me lo pasé bailando

por la calle...»

Tuvimos Constitución aprobada por abrumadora mayoría, aunqje con una

significativa cifra de abstenciones. Examinar hoy aquellas cifras es obtener la

enseñanza de que muchos de los que propugnaron no ir a las urnas gozan hoy de un

sistema de autogobierno previsto en el texto constitucional y la certeza de lo

que ya en aquel entonces pronosticó un líder de la oposición: «... cambiarían

totalmente de posición si supieran que su postura era decisiva para que no se

aprobara la Constitución». Y constatar que los que no querían esta Constitución

no pasaron del millón y medio.

EL TRABAJO DE A B C

Pero la Sección política de A B C no ha querido hacer hoy un «revival», sino

proyectarse hacia el futuro con la modesta aportación de estas páginas de «En

perspectiva», ya habituales tos domingos. Hemos reunido a cinco de tos ponentes

constitucionales -los otros dos no pudieron venir-, los «padres de la criatura»,

que la han observado atentamente y han visto como ha crecido. «Funciona, que

permanezca» ha sido su opinión. El presidente de la JUJEM, Ignacio Arfara

Arregui, se ha querido unir a nuestra iniciativa y nos dice que para las Fuerzas

Armadas la «Constitución tiene el mismo significado que para cualquier otro

ciudadano español.» Una muestra de que la Constilución funciona es el balance

alentador y riguroso que hace el presidente del Tribunal Constitucional, Manuel

García Pelayo de los dieciséis meses de funcionamiento en los que «nadie se ha

inmiscuido» en sus trabajos. En una rápida encuesta son 17 tos escritores,

artistas, intelectuales que hablaron de «paz, libertad y convivencia» cuando les

preguntamos qué significaba para ellos la Constitución. Hay, en fin, un pequeño

trabajo de archivo de la Redacción que recopiló datos y hechos de toda la labor

de aquellas Cortes constituyentes. Una Redacción que coincidiendo con aquellos

tiempos se fue renovando y que hoy se siente satisfecha de recuperar la firma de

quien durante muchos años fue nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez

Fernández, que nos cuenta tos trabajos de aquel verano del 77, aquellos que él

siguió en las salas y tos pasillos de las Cortes y que día a día fue contándonos

a todos en sus crónicas. Estas páginas son nuestro ¡Viva la Constitución!, para

que siga, para que dure.

 

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