Autor: Urbano, Pilar. 
 Quince meses de trabajos y conversaciones. 
 Elogio del consenso     
 
 ABC.    06/12/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Quince meses de trabajos y conversaciones

Elogio del consenso

Quince meses de diálogos, estudios, desavenencias, acuerdos, redacción de

textos, concordantes unas veces, discordantes otras, quince meses de discusión y

conciliación, son la historia ardua y nunca enteramente contada de la puesta en

negro sobre blanco de la Constitución española de 1978. Cinco de esos quince

meses, del 5 de mayo al 5 de octubre, constan en actas de los diarios de

sesiones del Congreso y del Senado. Cuatrocientas treinta horas de debates ante

«luz y taquígrafos». Pero antes, y durante, la elaboración de la bien llamada

«Constitución del consenso» supuso no pocos trabajos, tiras y aflojas, tensiones

y desvelos por parte de «los padres de la Patria» que necesariamente tenían que

ponerse de acuerdo, cediendo unos y otros en sus deseos extremos, hasta llegar a

una fórmula válida, digna, flexible y capaz de posibilitar en adelante la

convivencia social y politica de «todos Tos españoles», fueren del signo que

fueren.

Se trataba de que ta Constitución, carta magna de los derechos y libertades del

pueblo soberano, pudiera ser refrendada mayoritariamente. Las posiciones de

partida eran, cuando no antipodas, divergentes. La laboriosa «operación

consenso» logró no sólo su meta inicial, sino que produjo, junto al «modus

dialogantis» entre hombres de partidos rivales, un talante de concordia y, sobre

todo, un texto que, como en su día se dijo, si no era «el mejor de los

deseables» sí era y es «el mejor de tos posibles». El consenso obligó a negociar

partidas, cierto. Pero también provocó generosidad en unos y otros bandos

litigantes. Y lo que se califico como defecto de «ambigüedad» ha resultado ser

virtud de flexibilidad posíbitista.

Me ceñiré tan solo a ofrecer algún apunte sobre los doce temas polémicos que

encendían entonces los ánimos de redactores e inspiradores de la Constitución.

1.º El dilema MonarquíaRepública, como forma política del Estado. 2,° Las

autonomías, como estructura regional del Estado, con la dura batalla de la

palabra «nacionalidades». 3.º El derecho a la vida en sus dos frentes: pena de

muerte y aborto. 4.a El controvertido artículo 27, sobre la libertad de

enseñanza y la áspera pugna entre «socialización de centros docentes» y

«enseñanza privada subvencionada por el Estado». 5.º La propiedad privada y el

derecho a la transmisión de herencia, con la posibilidad de que los trabajadores

accedan a la propiedad de los medios de producción. 6.°La definición de la

economía de mercado y las bazas de «huelga» y «cierre patronal»; artículos 37 y

38, que la izquierda parlamentaria jugó con fuerza. 7.° La mayoría de edad a los

dieciocho años. 8.° La regulación de las formas de matrimonio, separación y

disolución del vínculo, puerta abierta al divorcio que poco después se

instrumentaba legalmente. 9.a La libertad religiosa y de culto y la

aconfesionalidad del Estado, donde la izquierda se «divorció» ante la mención

expresa de la Iglesia católica, que apoyó, curiosamente, Santiago Carrillo. 10.°

La iniciativa popular en materia de legislación y referéndum; extrañamente, aquí

la más enconada oposición partió de la izquierda y el más fervoroso populismo

del líder aliancista Manuel Fraga. 11.º La participación ciudadana, a través de

Jurados, en la administración de Justicia. Y 12.º Los Fueros vascos, que el

peneuvista Arzallus quería ver plenamente reinstaurados y actualizados y cuyo

fondo final era el «pacto del pueblo vasco con la Corona», desconociendo al

Parlamento. Cuestión candente que, pese a las laboriosas negociaciones en las

que intervinieron todos los grupos parlamentarios, no obtuvo fórmula de

consenso. Este punto se convirtió en clave de discordias y origen de la renuncia

vasca a votar o a recomendar el «sí» a la Constitución.—Pilar URBANO.

 

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